Alba de Papel 2021: la cultura en la arena política

Alba de Papel 2021: la cultura en la arena política

Para muchos, el año que comienza es la reanudación feroz de la violencia, la desigualdad y la enfermedad, no obstante, para la cultura representa el desafío de una nueva realidad que ameritará estrategias de relación entre cultura, medio ambiente y desarrollo, a partir de la construcción de espacios de convivencia en un nuevo modelo de comunidad.

Un enorme reto que es resultado de la experiencia vivida del año próximo pasado, donde la cultura fue el vital aliciente para no naufragar en el vacío y en los espasmos mayores de la tragedia social que hoy padecen pueblos enteros, en un mundo global, enfermo y desquiciado.

En México, a pesar de limitados presupuestos y en muchos casos, la inacción oficial de las instituciones responsables de promoverla, enriquecida por grupos independientes, quedó demostrado su papel fundamental en la recreación, disfrute y sensibilización de contenidos que miles de familias recibieron para mantenerse con fortaleza, ante el confinamiento obligado a causa de la pandemia.

Quedaron al descubierto, la contracción del gobierno federal para obrar con prontitud y transparencia para apoyar y rescatar a artistas y grupos de élite y populares, que por igual a lo largo de 10 meses, cayeron en el desempleo y la falta de dinero para sobrevivir junto a sus familias, sin ver con claridad, lo que sucederá con ellos y qué soluciones se darán.

Esta práctica fue invariablemente secundada por los organismos estatales y municipales de la República, que con seguridad, tuvieron muy poca posibilidad de acción y de visión, ya que apenas han sobrevivido a la escasez financiera y al lastre burocrático que implica la gestión de recursos, ante una pirámide vertical, obsoleta y estúpida, para tomar decisiones y resolver problemáticas que van de lo simple a lo complejo.

En este sentido, en Zacatecas, de cara a los cambios políticos que se darán este año, es pertinente abordar el cruce significativo de la cultura entre poder y política, para encontrar cauces de reflexión que renueven alianzas de los gestores culturales, con los políticos y la comunidad artística y académica, con una participación preponderante de la Universidad Autónoma de Zacatecas, para definir nuevos códigos de interacción e interculturalidad, descentralización municipal y presupuesto, legislación y planes de desarrollo.

El propósito de llevar el tema cultural al debate político, es lograr que la cultura de una vez por todas, se convierta en un pilar constitucional, que deje de ser un adorno y un accesorio publicitario para los gobernantes en turno, que con justicia se convierta en el proceso de cambio inminente para la sociedad mexicana, para los estados y municipios de este extraordinario País, que a pesar de su vasta riqueza, sigue impresionando en contraposición, por su vergonzosa pobreza.

Las culturas de los pueblos, incluyendo nuestro Estado, paulatinamente han sido colonizadas y oprimidas, siempre frente a la adversidad, bajo el yugo de estilos, modos y caprichos para gobernar y entender la complejidad de lo que realmente importa para crear un plan, un programa o un proyecto cultural que beneficie a los que son más, sin tintes de disfraz político y simulación.

Resiste una comunidad artística e intelectual, lastimada, no tomada en cuenta y por lo tanto, no respetada; una cultura popular junto a sus artífices, ignorada y soterrada; una infraestructura descuidada y abandonada y una administración cultural sin perfiles, y mandos de autoridad equivocados. Un manejo cultural a la deriva y sin liderazgo, bajo el peligro de la uniformidad y la consecuente pérdida de memoria e identidad de la sociedad a la que sirve.

Un diagnóstico a vuelo de pájaro, que por supuesto, exige ir a profundidad para establecer parámetros de lo que ha pasado y se ha perdido, de pugnar junto a la comunidad, para redimensionar a la cultura y darle su justo valor, en estos tiempos de apremio y de necesidad de expansión y libertad.

En diciembre pasado, la LXXIII Legislatura local aprobó el proyecto de egresos para este 2021, con 24 votos a favor y uno en contra, se autorizó el gasto por 30 mil 266 millones 166 mil pesos, que favorece nuevamente –sin resultados visibles- a la Secretaría de Seguridad, con cierta consideración –debido a la crisis sanitaria- a Salud, Educación y organismos autónomos.

Dramáticamente, el Instituto Zacatecano de Cultura, con respecto a 2020 pierde 28 millones 479 mil 920 pesos y se queda con 96 millones 486 mil 018 pesos, una desproporción preocupante debido a los graves problemas de infraestructura, de personal, de añejos problemas financieros y de administración de los museos estatales, urgidos de apoyo; falta de recursos para la Red de Festivales, para la Unidad de Culturas Populares; restricción arbitraria para los municipios y su proceso de descentralización, entre otros problemas.

Una centralidad pavorosa, en cascada, donde los institutos y casas municipales a través de sus alcaldes, deberán promover una reforma para que dejen de depender de las secretarías de turismo y desarrollo económico, y se rijan bajo un nuevo formato, acorde a sus necesidades y a su importancia trascendental en sus lugares de origen.

Habrá que luchar, ir a la arena política. Benedetti escribió a razón del año nuevo, que el futuro se acerca, despacio, pero viene… ya se va acercando, nunca tiene prisa; viene con proyectos y bolsas de semillas, con ángeles maltrechos y fieles golondrinas. Ya casi está llegando, con su mejor noticia, con puños con ojeras, con noches y con días. Lento pero viene, el futuro real, el mismo que inventamos, nosotros y el azar. A pesar de la desolación que vivimos, atrevámonos a soñar.

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