Perspectivas Económicas para el 2021 en México

Perspectivas Económicas para el 2021 en México

La actividad económica nacional no tiene perspectiva de retomar el crecimiento en 2021, que se tenía antes de 2018, considerando que en el 2019 el crecimiento fue negativo. La crisis y la política económica predominante han ocasionado fuertes problemas económicos de oferta y demanda. Ha habido un cierre y quiebre masivo de empresas y fuerte reducción de la inversión pública y privada que han reducido la capacidad productiva, a lo que se suma el gran desempleo, la caída de consumo interno y de exportaciones, que es difícil revertir y llevará años hacerlo. El problema se agrava debido a que no se están instrumentando políticas económicas para encarar tales problemas, por lo que no hay viabilidad de que se recupere la actividad económica en el corto y mediano plazo.

Los determinantes del crecimiento del país, no se dan para los próximos años, que son: a) el manejo de la política monetaria, cambiaria y fiscal; b) el comportamiento de la inversión privada; c) la inversión extranjera y las exportaciones.

La política económica seguirá tal cual. Continuará el diferencial de tasas de interés para frenar salida de capitales y estimular la entrada de éstos para mantener la estabilidad nominal del tipo de cambio. Asimismo, la austeridad fiscal seguirá tratando de asegurar condiciones de pago de la deuda, y tales políticas actúan contra el crecimiento económico. Ello lleva a que continúen las presiones sobre las finanzas públicas, tanto por el alto costo de la deuda interna, como por la menor recaudación tributaria, derivada del menor crecimiento económico, lo que impide que el gobierno aumente el gasto e inversión para retomar el crecimiento. Tal situación lleva a la economía a depender de la inversión y gasto del sector privado, como de las exportaciones y la entrada de capitales.

El problema es que el sector privado por si solo no puede ser motor de crecimiento en un contexto de austeridad fiscal, pues ésta disminuye el gasto y la demanda, lo que no crea condiciones de rentabilidad para propiciar el crecimiento de la inversión privada. El mercado externo tampoco ofrece oportunidades de crecimiento, dada la desaceleración de la economía mundial. Si bien están creciendo las exportaciones manufactureras en los últimos meses, éstas son comandadas por empresas transnacionales que no irradian al resto de la economía. Además, varias economías tratarán de asegurar el abasto interno de muchos insumos para protegerse de otras eventuales pandemias que puedan frenar el abasto de insumos importantes para su proceso productivo, por lo que el comercio internacional no crecerá como antes.

Por su parte, la inversión extranjera directa ha venido disminuyendo ante la crisis y la falta de perspectivas de crecimiento, por lo que no se vislumbran expectativas de que recuperen su crecimiento. El gobierno no ofrece perspectivas de rentabilidad en el sector manufacturero y agrícola para que fluyan las inversiones a tales sectores.

La inversión que viene al país, es sobre todo la financiera, dado el diferencial de tasas de interés que se tiene con el exterior, pero tal inversión no impulsa la actividad económica, sino al contrario, aprecia el tipo de cambio, lo que reduce la competitividad. Ello, junto con la alta tasa de interés y la austeridad fiscal, frenan el crecimiento.

Las calificadoras internacionales seguirán presionando al gobierno para que continúe con los recortes presupuestales y la austeridad fiscal para que cubra el pago de la deuda externa. El problema es que dicha política fiscal no asegura condiciones de pago, pues al contraer la actividad económica, el gobierno termina recaudando menos, lo que presiona sobre el déficit fiscal, por lo que la deuda sigue creciendo. Ello reducirá más la calificación crediticia, lo que repercute en la tasa de interés a la cual los mercados internacionales le prestan al país, como en menor entrada de capitales. Tal situación presiona sobre el tipo de cambio y por ende sobre la tasa de interés interna para evitar salidas de capitales, por lo que continuarán los problemas que enfrentamos.

Ante la menor capacidad productiva, habrá menos capacidad de generar riqueza, empleo y bienestar. Ello junto con la caída del consumo e inversión, de las exportaciones y de la entrada de capitales, evidencia que la crisis no será temporal, ni se retomará la actividad económica una vez que la vacuna se generalice. Mientras predomine la austeridad fiscal y las altas tasas de interés y las políticas de liberalización y desregulación de la actividad económica, y el sector financiero siga siendo el hegemónico, la crisis seguirá.

Lo que las autoridades tienen que hacer, es replantear el pago del servicio de la deuda externa y hacer a un lado a las calificadoras internacionales, para flexibilizar las políticas monetaria, cambiaria y fiscal para salir de la crisis.

Se requieren grandes déficit fiscales y bajas tasas de interés por un largo período, así como replantear nuestra inserción en el contexto de la globalización, para mejorar los niveles de ingreso de empresas y familias, para que puedan cubrir sus deudas, aumentar inversión y consumo, para reactivar la actividad económica.

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