El trabajo asalariado y el trabajo no remunerado para el hogar propio de las y los Zacatecanos, en la emergencia sanitaria por la COVID-19

El trabajo asalariado y el trabajo no remunerado para el hogar propio de las y los Zacatecanos, en la emergencia sanitaria por la COVID-19


En base a datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del 2020 y la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo (ENUT) del 2019 ambas del INEGI, con ayuda del SPSS (Statistical Pagkage for the Social Sciences) se infiere que más del 80% de las actividades realizadas por las mujeres y los hombres en edad de trabajar en Zacatecas, sea asalariado y no remunerado, son complejos de ejecutarse en el distanciamiento social, en confinamiento o quedarse en/y desde casa, pero sí podrían realizarse en proximidad y evitar el contacto.

De manera periódica los reportes vespertinos de la Secretaría de Salud de México transmitidos por la televisión abierta o de paga, las redes sociales y otras plataformas electrónicas, muestren la presencia constante de la COVID-19 o SAR-CoV2 que definitivamente ha modificado nuestra vida y ha impactado en el trabajo, tan esencial para la sobrevivencia de la humanidad.

La naturaleza de las funciones laborales de la población zacatecana, son predominantemente de oficios, artesanales, operarios y por lo tanto de bajos ingresos, que se traducen en un bajo poder adquisitivo, incluso para preservar la canasta básica de alimentos. También, casi el 90% de las actividades no remuneradas para los hogares propios que benefician a los integrantes de la familia, se efectúan fuera de casa y/ o son de riesgo permanente para contraer la COVID-19.

La pandemia que pasó de contagios por viajes internacionales a la propagación comunitaria, reconfiguró el significado de las viviendas. Aún, hasta enero del 2020 ese espacio delimitado con muros que expresan el nivel de ingreso de las familias y, construido con una diversidad de materiales incluido los pisos, los techos y los acabados ya no solo son nuestro centro de convivencia familiar, de re-vinculación, de estrechar las relaciones con los integrantes de la familia, de descanso y disfrute de la convivencia, los alimentos, las risas, las tensiones y las tristezas. Ahora, las viviendas también son los únicos centros de refugio ante un diminuto e imperceptible virus que ha determinado la muerte de miles de personas amadas en las familias e incluso de gran valía para la sociedad, incluyendo al personal médico en un sistema de salud que comienza a agonizar.

Al momento de la expansión del virus, los ocupados en la entidad representan el 41.5% del total de la población (1, 581, 575 habitantes); de los 656, 376 ocupados, alrededor del 19% se concentra en la zona urbana, es decir, el territorio donde convergen los comercios y servicios públicos y privados de oferta y demanda; y por lo tanto es centro inevitable de aglomeración de la población de todas las edades.

Del total de ocupados, objetivamente ¿cuántos se pueden ir a cuarentena, al confinamiento, resguardarse en sus hogares y trabajar desde casa? Los estudios realizados en el contexto de la actual pandemia, refieren que los niveles de ingreso determinan que podamos realizar trabajo remoto o home office, acuñado desde las sociedades de la innovación de los procesos productivos, toda vez que reportaron el uso de correo electrónico o se concentran en los territorios dedicados a la producción de bienes y servicios mediante las TICs o tecnologías de información, generalmente asociado a un móvil o una computadora, pero en términos reales abarca sí, la disponibilidad de equipo, pero iniciando con el acceso a la fibra óptica para una óptima conectividad a la red de internet, escáner, servicio eléctrico adecuado e incluso las instalaciones y el mobiliario y equipo con un espacio destinado al trabajo.

En nuestra sociedad, el acceso a las tecnologías de la comunicación y de la información, la radiodifusión y las telecomunicaciones es un derecho constitucional, plasmado en el Artículo 6to, pero la velocidad de la conexión es lenta incluso en la zona urbana. Si bien, el 92.3% y 91.9% de los hogares con jefatura masculina y femenina respectivamente, disponen de teléfono celular y fijo y una proporción similar tienen televisión, el acceso a internet es solo para el 53.2% de los hogares con jefatura masculina y el 52% de los hogares con jefatura femenina; la disponibilidad de una computadora, es para el 45.9% y 42.3% de los hogares respectivamente por la insuficiencia de recursos para adquirirlo, falta de interés por la utilidad, no se necesita o está descompuesta. Los usuarios más asiduos del internet, computadora y móviles son la población joven, para acceder a internet, entretenimiento, labores escolares. El 40.9% lo usa para actividad laboral (37% mujeres y 44.8% varones), un 18% para capacitación; el 69.8% usa la computadora en casa (70.4% mujeres y 69.2% varones). El equipo más usado para conectarse a internet es el teléfono móvil inteligente con 92.7%; en menor medida el portátil o laptop, la computadora de escritorio, tablet, televisión y consola de videojuego (datos tomados de la ENUT-INEGI, 2019).

En la emergencia sanitaria el uso del internet y el móvil, permiten que irrumpan las colaboraciones para el comercio electrónico no regulado y feminizado en las redes sociales (Facebook y WhatsApp), en el distanciamiento social parcial (la entrega o concreción de la compra-venta es necesariamente de contacto o proximidad y sin distanciamiento social) con la comercialización al menudeo de alimentos, calzado, vestuario, manualidades entre otros bienes y servicios como respuesta para generar ingresos que permitan la subsistencia, es decir, se pasa del uso del móvil con redes sociales de recreación a la generación de ingresos, en su mayoría por mujeres sin importar la edad y estado civil.

Además de la disponibilidad de las TICs, debemos contemplar las actividades que desempeñamos en los espacios laborales, que pueden ser cerrados o abiertos y según sea la labor, se podría trabajar desde casa-vía remota con respaldo en TICs, esto es, con distancia.

Como en el país, en Zacatecas los trabajadores asalariados están agrupados en más de 400 funciones, como aquellos dedicados al procesamiento de datos, ejemplos serían los informáticos, los periodistas, reporteros, ejecutivos de bancos, directivos o gerentes, pero aquí salta la interrogante de cómo se registra la entrada y salida del trabajo, la duración de la jornada laboral, es un ahorro para quién evitar desplazarse al trabajo, quién paga la red de internet junto con la depreciación del equipo, se dispone de un espacio para trabajar o se ha adaptado un rincón de la vivienda de éstas; estos representan el 10.11% del total de actividades que pueden realizarse en completo distanciamiento social.

Dentro de los trabajadores asalariados, están los que pueden trabajar con distanciamiento social parcial y de proximidad, estos representan el 8.81% de las funciones como los abogados, los contadores, coordinadores, recursos humanos que oscilan entre la casa y los centros laborales para diversas operaciones propias a sus funciones. En tanto, el 81.08% de las funciones son imposibles de realizarse en el distanciamiento social porque la naturaleza productiva de la entidad es de tipo operativa, incluso de oficios y precarios; pese a esta característica, algunas son posibles de efectuarse guardando cierta proximidad como los jornaleros, agricultores, la construcción y otros obreros; otros son imposibles de distanciamiento social y son con contacto como los cuidadores, empleo doméstico asalariado, meseros en restaurantes, recolección de basura, las ventas al mayoreo y predominantemente menudeo de diversos productos (la informalidad).

La generación del conocimiento con aplicación productiva y total distanciamiento social se concentra en sociedades como Estados Unidos, en México y en escasa medida en entidades como la Ciudad de México y Nuevo León.

Por separado, está el trabajo reproductivo no asalariado para el hogar propio, feminizado porque 8 de cada 10 mujeres se encuentran al frente de las actividades domésticas, los cuidados, la provisión de afecto para los integrantes de la familia, son de los más riesgosos para las mujeres, porque si bien la población más joven de la familia (primera y segunda infancia) demandan mayor tiempo, contacto y proximidad, es la población adolescente, joven y en edad productiva con independencia los que colocan en riesgo al resto de los integrantes de la familia, por la elevada movilidad por trabajo y actividades diversas.

Una mujer puede llegar a realizar en términos generales, más de 100 actividades por semana para beneficio de los integrantes de la familia, pero si bien, conceptualmente su labor entra en el distanciamiento social, en términos reales está abrumadoramente alejada de Susana Distancia. De todas las actividades que realizan las mujeres para el hogar propio y sin remuneración, prácticamente el 50% son realizadas sin distanciamiento social y con contacto, es el caso de las compras de la despensa (por ejemplo, frutas, verduras, ir a la tiendita, salir a las tortillas) y las salidas, traslado, acompañamiento, asistencia, esperar al médico para los integrantes de la familia; además solo el 1.2% se realiza sin distanciamiento social pero es de proximidad, como ir al pago de los servicios y los trámites diversos. Las actividades con distanciamiento social suman también casi 50%; de estas, el 35.45% de las actividades se realizan sí, con distanciamiento social, pero peligrosamente de contacto, como ejemplo está bañar a los integrantes de la familia, que por su condición requieren asistencia (niños de primera y segunda infancia, adultos mayores o personas con discapacidad), servir y dar alimentación; y un 13.6% se realiza con distancia social pero son de proximidad como la limpieza de la vivienda, lavar ropa, lavar baños, preparar alimentos, mantenimiento a los utensilios.

Incluso, la provisión de afecto que implica escuchar atentamente, reconfortar ante alguna situación compleja o de tensión es de contacto y es realizado por las mujeres hacia los integrantes de la familia, como la segunda infancia, los adolescentes, los jóvenes y los adultos cuyas actividades se ejecutan fuera de casa.

En suma, resulta complejo para las mujeres y los hombres zacatecanos trabajar sea remunerada o no asalariada en el distanciamiento social, pero es posible evitar el contacto, es posible trabajar en proximidad. La salud y la existencia misma de la especie humana están en manos de todos. n

*Investigadores del Instituto de Investigaciones
Económico-Sociales (IIES) “J. Jesús Pérez Cuevas”,
Unidad Académica de Economía-UAZ

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