El vampirismo según Homero

El vampirismo según Homero

La Gualdra 453 / Literatura

 

 

Ya trascurre el mes de octubre, la vegetación, la luz y el clima cambian tornándose como complementos perfectos de un ambiente místico. En estas fechas se acercan también fiestas llenas tradición, folklore e historia. Las celebraciones de Halloween y Día de Muertos son ya una importante expresión cultural propia de la temporada. En este sincretismo mágico los pensamientos humanos de soledad, oscuridad y muerte se muestran a flor de piel y a veces nos producen escalofríos.

Es en este escenario ideal que los humanos hemos creado seres fantásticos, como monstruos, brujas y vampiros, criaturas que a lo largo del tiempo han acompañado las leyendas, historias y miedos propios de la condición humana. Especulando en esta lógica nos hemos preguntado ¿desde dónde, y cuándo o en qué tiempo el ser humano ha representado sus temores y fobias mediante estos personajes fantásticos?

Un caso que podemos considerar es el llamado Nosferatu, mejor conocido como vampiro. Especie nocturna que según la tradición, se trata de un muerto viviente cuyas principales características son que no soporta la luz solar y se alimenta de sangre. Figura que se ha popularizado mediante la tradición oral primero y después mediante la literatura y el cine. En la tradición escrita, la novela Drácula (1897) de Bram Stoker, es un hito en la imagen moderna que se tendrá del vampiro.

De esta manera, mediante la adaptación de la obra literaria, el personaje se ha inmortalizado también en el séptimo arte, con filmes como la película clásica alemana Nosferatu (1922) del director F.W. Murnau, o las exitosas Drácula (1992) de Francis Ford Coppola y Entrevista con el vampiro (1994) de Neil Jordan, fueron dentro de la cultura “Pop” impulsoras de la imagen del “ser nocturno” en la década de los noventa del pasado siglo.

Escudriñando más en esta búsqueda histórica del enigmático personaje, uno de los antecedentes más antiguos en la tradición occidental, puede ser La Odisea de Homero. En concreto, en la onceaba rapsodia, extracto de la obra titulada “Evocación de los muertos”, en el que Ulises tiene que realizar la proeza de entrar al mundo de las ánimas para entrevistarse con el vidente Tiresias, y donde según las indicaciones que la bruja Circe le había dado, debía degollar algunos animales en el lugar derramando así su sangre. Acciones que literalmente se pueden leer como “corrió la negra sangre y al instante se congregaron las almas de los fallecidos”; en ese momento las ánimas sedientas se acercaron a intentar beberla, Odiseo no debía permitir tal acción hasta hablar con el alma del adivino que le indicaría el camino de regreso a Ítaca. Así, mediante este pasaje podemos observar uno de los antecedentes más antiguos de seres que después de la muerte regresan clamando beber el llamado “oro rojo”: la sangre.

Con esta breve reflexión, podemos también considerar la posibilidad de que el origen de varias leyendas, criaturas o símbolos de la cultura occidental se remiten a la antigua mitología de la tradición griega, específicamente en su literatura, que por ejemplo, brinda arquetipos del vampirismo que son renovados constantemente, perdurando así en el imaginario de las sociedades de hoy.

 

 

 *Twitter: @ValerioMirand

 

 

 

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