¡Un mundo más justo e igualitario! Clama Francisco en Asís y su eco resuena en Estados Unidos

¡Un mundo más justo e igualitario! Clama Francisco en Asís y su eco resuena en Estados Unidos

El Papa Francisco denunció en su nueva encíclica “Fratelli Tutti” (‘Hermanos todos’) publicada el pasado día 4 de octubre de 2020 que “la fragilidad de los sistemas mundiales frente a la pandemia ha evidenciado que no todo se resuelve con la libertad de mercado” y que existe la necesidad de “rehabilitar una sana política que no esté sometida al dictado de las finanzas”. Francisco firmó el domingo pasado en la ciudad italiana de Asís la encíclica, un documento, explica el Papa, que es una respuesta “para quienes quieren construir un mundo más justo y fraterno en sus relaciones cotidianas, en la vida social, en la política y en las instituciones”.

En el apartado que habla de la pandemia de Covid-19, Francisco señala que “más allá de las diversas respuestas que dieron los distintos países, se evidenció la incapacidad de actuar conjuntamente”. El Papa explica que “el dolor, la incertidumbre, el temor y la conciencia de los propios límites que despertó la pandemia, hacen resonar el llamamiento a repensar nuestros estilos de vida, nuestras relaciones, la organización de nuestras sociedades y sobre todo el sentido de nuestra existencia”.

Advierte que “pasada la crisis sanitaria, la peor reacción sería la de caer aún más en una fiebre consumista y en nuevas formas de autopreservación egoísta”. Y pide que esta pandemia “no se trate de otro episodio severo de la historia del que no hayamos sido capaces de aprender”. “Ojalá no nos olvidemos de los ancianos que murieron por falta de respiradores, en parte como resultado de sistemas de salud desmantelados año tras año. Ojalá que tanto dolor no sea inútil, que demos un salto hacia una forma nueva de vida y descubramos definitivamente que nos necesitamos y nos debemos los unos a los otros”, añade.

Francisco destaca además que “la crisis financiera de 2007-2008 era la ocasión para el desarrollo de una nueva economía más atenta a los principios éticos y para una nueva regulación de la actividad financiera especulativa y de la riqueza ficticia”, pero que “no hubo una reacción que llevara a repensar los criterios obsoletos que siguen rigiendo al mundo”. “El mercado solo no resuelve todo, aunque otra vez nos quieran hacer creer este dogma de fe neoliberal”, agrega.

“Se trata de un pensamiento pobre, repetitivo, que propone siempre las mismas recetas frente a cualquier desafío que se presente. El neoliberalismo se reproduce a sí mismo sin más, acudiendo al mágico “derrame” o “goteo” -sin nombrarlo- como único camino para resolver los problemas sociales”, asegura. El texto trata extensamente el drama de los migrantes y afirma tajante: “Entonces nadie puede quedar excluido, no importa dónde haya nacido, y menos a causa de los privilegios que otros poseen porque nacieron en lugares con mayores posibilidades”. “Los límites y las fronteras de los Estados no pueden impedir que esto se cumpla. Así como es inaceptable que alguien tenga menos derechos por ser mujer, es igualmente inaceptable que el lugar de nacimiento o de residencia ya de por sí determine menores posibilidades de vida digna y de desarrollo”. “Los migrantes no son considerados suficientemente dignos para participar en la vida social como cualquier otro, y se olvida que tienen la misma dignidad intrínseca de cualquier persona”.

Mientras tanto, en Estados Unidos a escasas tres semanas de las elecciones, los reportes de las distintas casas encuestadoras arrojan indicios cada día más sólidos de que el Partido Demócrata ganará la presidencia para su candidato Joseph Biden y la mayoría en la Casa de representantes y en el Senado, con lo que estarán en condiciones de llevar a la práctica las propuestas contenidas en su plataforma electoral, algunas de las cuales son fuertemente impulsadas por el socialismo democrático de Bernie Sanders.

Parten de un diagnóstico crudo que inicia afirmando: Los desafíos que tenemos ante nosotros—la peor crisis de salud pública en un siglo, la peor recesión económica desde la Gran Depresión, el peor período de agitación mundial en una generación, la urgente crisis mundial que plantea el cambio climático, la intolerable injusticia racial que aún mancha el tejido de nuestra nación—pondrá a prueba el carácter de los Estados Unidos como nunca antes. La pandemia de Covid-19 ha puesto al descubierto problemas profundamente arraigados en nuestra sociedad—la fragilidad de nuestra economía y red de seguridad social, los riesgos que presentan la creciente desigualdad, los impactos de las disparidades raciales y económicas en la salud y el bienestar, y las profundas consecuencias que trae el intensificar la polarización y la parálisis política.

La plataforma asume: Debemos corregir los errores en nuestra democracia, reparar las injusticias sistémicas que durante mucho tiempo han plagado a nuestra sociedad, abrir las puertas de las oportunidades para todos y reinventar nuestras instituciones en el país y nuestro liderazgo en el extranjero. No aspiramos simplemente a devolver nuestro país a donde estábamos hace cuatro años. Sabemos que debemos ser más audaces y ambiciosos. Los demócratas forjaremos un nuevo contrato social y económico con el pueblo estadounidense—un contrato que cree millones de nuevos empleos y promueva la prosperidad compartida, cierre las desigualdades raciales de ingresos y riqueza, garantice el derecho a unirse o formar un sindicato, aumente los salarios y asegure la igualdad salarial para las mujeres y el permiso familiar pagado para todos y garantice una jubilación segura y digna. Debemos garantizar el cuidado de la salud no como un privilegio para algunos, sino como un derecho para todos.

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