■ Nueva República El traje nuevo de Frenaaa

■ Nueva República El traje nuevo de Frenaaa

Si tuvieran un poquito de modestia [Frennaaa] le preguntarían
a los expertos en hacer un buen plantón. Pero da la casualidad
que esos que saben hacer campamentos, pues ahora gobiernan
el país.

Andrei Peña

Dicen con justa razón que no hay movimiento social que no tenga un efecto, y aunque habría que ser muy, muy laxos para llamar a lo de Frenaaa “movimiento social”, el principio sigue aplicando, pues aparte de haber proveído de casas de campaña a unas cuantas personas sin hogar, a unas cuantas horas de iniciado el plantón, ya eran claras dos cosas: las casas están vacías y el rey está desnudo.

El pseudo movimiento se expuso de manera torpe y total, pues fueron los propios ciudadanos de CDMX quienes comenzaron a juguetear en la ciudad de las carpas abandonadas, subiendo videos por demás jocosos en los que demostraban, sin ningún ánimo político evidente, que por dentro las carpas estaban tan vacías como los ejes políticos del movimiento (no social sino publicitario) llamado Frenaaa.

“No nos iremos hasta que renuncie” dice ese reyezuelo que a menos de 24 horas ya había emprendido la graciosa huida, difícil para ellos, que desconocen a profundidad el tema, es mostrar un desacuerdo con el gobierno, en palabras claras, a estos compas les falta mucho barrio. Les falta saber lo que es dormir en una casa de campaña con concreto abajo, les falta saber lo que es tener una motivación política real, les falta saber que los movimientos sociales son los que nacen de la voluntad de los sectores oprimidos.

No tengo, ni nadie debería tener ningún problema con el tipo de marketing político que llevan a cabo, yo a lo sumo diría que deberían replantearse estrategias, pues entre ayer y hoy, la opinión publica los ha hecho pedazos, con justa razón. Hicieron patentes las cosas que nos dividen, inauguraron, de forma completamente cínica, el nuevo método de protesta que mejor les acomoda, el outsourcing de la lucha social. Vocea una mujer con una playera de la selección mexicana de futbol: “necesitamos voluntarios para ocupar las casas de campaña”, mira al rededor y repite la poderosa consigna con la misma voz que acostumbra para demandar labores domésticas, al final, derrotada, baja el megáfono recién comprado y regresa cubriéndose del sol con su pancarta, no la volveremos a ver cerca de las carpas.

Aquellos que evidentemente están trabajando ahí como custodios de las casas de campaña se limitan a encogerse de hombros, en cuanto la cosa esté más despejada se irán, no podemos estar otra cosa que contentos, pues varios de estos trabajadores se beneficiarán un poquito de la liebre de 300 pesos que salió de la nada. Con todo y que las carpas están amarradas unas a otras, el liberador viento las hace volar, todas gritan: Aquí no hay nadie, no hay pertenencias, no hay idea programática, no hay crítica real, no hay nada. Pero sí se hicieron, como viene pasando desde hace tiempo, diferencias que nutren bastante la ya clara idea de no abandonar la lucha de clases, pues las injusticias, aún en una “protesta” se hicieron más que evidentes.

Al parecer, este segmento de la derecha, que se ha iniciado en la batalla con más pena que gloria, acaba de comprender que para que el spot sea exitoso, tiene que haber un ánimo de la ciudadanía que lo acompañe. Los Frenaaa, trabajando muy de la mano con el espacio ilimitado en medios que les otorgan sus alianzas, han buscado crear esta sensación, este supuesto ánimo anti gubernamental, han intentado reclutar, con muy poco grado de éxito, a los anarquistas, a las feministas, a los ambientalistas, a segmentos críticos que ya tenían algún tiempo en la lucha social, obviamente no pudieron cosechar mucho en esa milpa, no obstante, la penetración en medios y en redes sociales se había ido ampliando a puro riñón, es decir, a pura inyección de capital con profesionales del marketing.

Lo que sucedió en el plantón desenmascara completamente la falsedad de ese ánimo que habían intentado crear en las redes y los medios, al parecer, no les es posible (ni con todos los medios materiales servidos en charola de plata) juntar un grupo considerable de personas dispuestas a defender con su tiempo y sus medios un ideario político diferente al del gobierno. Ellos mismos hicieron evidente que esta no es una lucha de teorías políticas, sino de capital grosero contra una idea política que eligieron 30 millones de mexicanos.

La lección es sencilla, los expertos del marketing político y del analytics, apuntan con razón a sus jefes, diciéndoles que es absolutamente necesario dar un piso, una realidad a lo que ellos con cierto grado de éxito han inventado en los medios de comunicación. No podemos saber si Lozano fue chamaqueado por sus asesores o si sencillamente la derecha seria quería deshacerse de un actor tan incómodo y que ha metido la pata tantas veces, lo que sí podemos saber es que alguno de ellos creyó, realmente, que bastaría poner casas de campaña gratis y la ola social los acompañaría de manera automática, ninguno de los implicados fuertes pudo imaginar el ridículo funesto que significaría para ellos ese plantón en las cuentas finales.

En resumen, esa derecha aún ignora que está desnuda, a pesar de las risas de la ciudadanía. Cosa mala para la democracia, pero no tan mala para el país. ■

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