Lecciones aprendidas desde la administración pública

Lecciones aprendidas desde la administración pública

La emergencia sanitaria provocada por el COVID 19, nos impulsó a un cambio radical, a una nueva concepción sobre cómo vivir en sociedad, sobre cómo vivir en familia, cómo producir, consumir y relacionarnos, dando un giro de 180 grados a la vida a nivel mundial.

El servicio público no ha quedado exento de esta nueva realidad, de la misma manera que ha cambiado nuestro entorno, cada una de nuestras actividades se ha de adecuar al momento actual. Ya nada se puede quedar estancado y destaco dos lecciones.

La primera, y entendiendo que la administración pública sufrió un golpe de realidad, nos dimos cuenta de una manera forzada de la inminente necesidad de apostar por la adopción y desarrollo de tecnologías.

Mientras la sociedad, el sistema de producción, así como la comunicación y la información avanzaron en el uso y manejo de las tecnologías de la información, para el sector público nos fuimos quedando rezagados en nuestra forma de interactuar con la sociedad, con resolver los problemas y eso quedó de manifiesto en la pandemia. Pudimos ver que muchos procedimientos son arcaicos y que es posible mejorar el aprovechamiento de los recursos públicos.

El segundo aprendizaje, destaco la visión a largo plazo que debe permear en el sector público, la prospectiva es una guía necesaria para hacer frente a los grandes problemas sociales, para enfrentar e identificar situaciones de riesgo latentes y para establecer cursos de acción con objetivos de largo aliento, los cual nos permitirá ser proactivos en lugar que reactivos.

Durante la pandemia, vimos la debilidad de nuestros sistemas públicos, porque el actuar fue de una visión inmediata, de una visión de lo urgente sobre lo inmediato, y quedamos rebasados.

Pudimos darnos cuenta que la apuesta es a la prevención, previsión y preparación del porvenir. Reaccionar es válido, siempre y cuando va aparejado de un esquema de construcción de futuro al largo plazo y ahí tenemos mucho que emprender desde la administración pública en todos sus niveles. Sin un sentido de autoflagelación, todos los países quedaron rebasados, pero las lecciones de aquellos en los que la visión de largo plazo y el uso de tecnologías está más generalizado y al alcance de los ciudadanos, se mantuvo una mejor relación gubernamental.

Qué sistema de educación queremos tener en 20 años; qué sistema de salud necesitamos para atender lo que se vislumbra de acuerdo a los sectores poblacionales que envejecen y a los principales; qué sectores económicos requerimos promover para alcanzar un desarrollo equilibrado y sostenible en 20 años; tan sólo estos ejemplos que nos hablan de la necesidad de la prospectiva.

En ambos cuestiones un ingrediente indispensable para construir futuro, es la creatividad, la cual debe permear en la vida pública de manera permanente, hacer más con menos implica creatividad, como lo requiere la transparencia y como el desarrollo en la tecnología, la educación y los sistemas de seguridad. Por eso a las lecciones aprendidas debemos aderezarlas con este valioso ingrediente.

En nuestro caso, la emergencia sanitaria nos lleva a explorar y explotar nuevos horizontes en todos los ámbitos, lo ordinario se ha vuelto extraordinario en el quehacer público, la cercanía pero sobre todo la calidez del trato a los pensionados y jubilados se vio truncada de manera abrupta, de un momento a otro estábamos todos presentes y que decir de los servicios a la derechohabiencia en general.

En nuestra experiencia como Instituto, aprovechamos y aplicamos las herramientas tecnológicas, no sólo para continuar con nuestro trabajo día a día, sino para acercarnos más, desde la distancia a quien así lo requiera.

Pero ni duda cabe que nuestra propia naturaleza, nuestra humanidad, nos facilita adaptarnos de manera pronta ante cualquier circunstancia de vida. Explorando alternativas y sobre todo aplicándolas para que esa ausencia física sea, cómo decirlo… menos pesada, sobre todo para nuestros adultos mayores a quienes la distancia puede afectar psicológicamente y físicamente, pero su bienestar, su salud es lo primero, aunque pueda sonar contradictorio.

Espero y tengo la confianza que pronto todo esto pase, en el ISSSTEZAC nos quedan estas nuevas formas de trabajo, de relacionarnos, el contacto a través del teléfono, de las redes sociales, de los medios de comunicación tradicionales o electrónicos, nos han ayudado y son herramientas valiosas para seguir avanzando.

*Director General del ISSSTEZAC

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