La creación artística. Apuntes sobre “¿Qué es el acto de creación?”, de Giorgio Agamben

La creación artística. Apuntes sobre “¿Qué es el acto de creación?”, de Giorgio Agamben

El italiano Giorgio Agamben (1942) revisa y completa el concepto de creación en las artes, que el francés Gilles Deleuze (1925-1995) expuso en su conferencia de marzo de 1987. En ella, Deleuze puntualiza que el acto de creación no pertenece al orden de la comunicación, sino más bien es un acto de resistencia.

De entre las acepciones del vocablo “resistir”, destaca la referida a la oposición que se tiene frente a una acción o un pensamiento. Sin embargo, Agamben precisa que ésta no es lo suficiente para comprender el acto de creación. Entonces, resalta que Deleuze, en su Abecedario, precisó que dicho acto tiene una relación constitutiva con la liberación de una potencia, concepto que tiene una tradición en Occidente.

Aristóteles opone la potencia (“dýnamis”) al acto (“enérgeia”). Con esta oposición, el explica el ejercicio de las “technai”, que coincide con los actos de creación, y recurre a casos para ilustrarlo. Considera que la potencia es la capacidad o habilidad para realizar ciertas acciones, la cual ha sido adquirida previamente por el individuo: por ejemplo, un constructor se ha capacitado en su área para poder construir. Por otro lado, este sujeto puede suspender la realización de este acto. Lo anterior parece una obviedad, sin embargo, la tesis se encamina a que la potencia se define esencialmente en la posibilidad de su no-ejercicio (o la suspensión del acto). Ésta no se refiere a que la potencia existe solo en el acto, si así fuere el constructor dejaría de serlo cuando no está ejerciendo su actividad, sino al modo de ser de la potencia, que existe bajo la forma de “héxis”, del control sobre una privación. Esta privación (impotencia [adynamía]) es una potencia-de-no pasar al acto. En otras palabras, la tesis aristotélica es ambivalente, pues muestra la relación entre puede ser y hacer con su no-ser y no hacer.

Al relacionar lo anterior con el acto de creación, éste no puede ser comprendida como un simple tránsito de la potencia al acto. El artista, señala Agamben, no es quien posee una capacidad y decide crear una obra de arte, sino quien reúne su potencia con su impotencia y crea. Esta inoperosidad, aquello que resulta de la desactivación del esquema potencia/acto, apunta que la impotencia suspenda y exhiba a la potencia. Esta dinámica impide que la potencia se agote en el acto y la obliga a que se repliegue en sí misma. Por tanto, el arte no es solo ejecución, sino la conjunción de potencias que resisten y se resisten. Agamben señala que si esto es cierto, en el acto de creación hay tensión, debido a la interacción de fuerzas que están siempre en oposición.

Gilles Deleuze puntualiza en su prólogo a Crítica y clínica que la literatura es una salud. Esta tesis tiene varias aristas, que importan resaltar. Primero, Deleuze no hace referencia a la escritura como un medio para crear piezas artísticas. Es importante puntualizar que lo anterior no se refiere a la escritura como proceso comunicativo, bajo el entendido de que ésta es una de las realizaciones de la lengua y los hablantes son competentes para comunicarse mediante escritos; tampoco que todos los escritos son ejemplos de piezas de arte. Como se sabe, el fin del proceso comunicativo es propagar y transmitir una información, que ésta es, según Deleuze, un conjunto de palabras de orden y es “exactamente el sistema de control”. Segundo, el autor, a pesar de ser hablante de una lengua en particular, rompe a ésta para crear una segunda, que posibilita un dinamismo. En este sentido, la impotencia de la lengua suspende a la potencia y ésta se vuelca sobre sí mismo para reflexionar y crear una lengua distinta a la establecida. Por supuesto, la impotencia marca las limitaciones de la lengua y fuerza a que se crea otra más efectiva para la obra literaria. Y tercero, la escritura como tal permite devenires, a partir de la crítica de lo establecido que libera el flujo.

Con esta tesis, Deleuze ofrece una lectura de la literatura atractiva, que puede verse como un campo de interacción de fuerzas en las que la inoperosidad permite una crítica y un replanteamiento. Dicho de otro modo, la escritura sana a partir de la inoperosidad y las dinámicas de interacción que se van marcando en la obra literaria.

En conclusión, Agamben complementa el concepto de acto de creación, propuesto por Gilles Deleuze. El italiano puntualiza: en la resistencia hay una interacción de fuerzas en la que la impotencia suspende y exhibe a la potencia. Esto permite que la estructura potencia/acto se afecte y ocurra la crítica de flujos, que describe cómo los flujos interactúan.

*El texto de Agamben en cuestión es “¿Qué es el acto de creación?”, que se encuentra en “El fuego y el relato” (Sexto Piso, 2016).

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