Nuevo secretario de Seguridad: condiciones y retos en tiempo nublado

Nuevo secretario de Seguridad: condiciones y retos en tiempo nublado

¿Cambiar al secretario de Seguridad traerá mejores resultados en el tema? Muy probablemente no. Si las condiciones estructurales siguen siendo las mismas, los resultados seguirán en el mismo sentido. La disminución de algunos rubros delictivos se debe más al periodo extraordinario que hemos pasado que a los resultados de la acción policiaca o del poder judicial sobre el problema. Por ejemplo, si no hay restaurantes abiertos es poco probable que ocurran extorsiones en esos lugares; o si los hogares no están solos por el resguardo en casa, disminuyen los robos a casa-habitación. Por el contrario, con la gravísima crisis económica que iniciamos, sí crecerán los factores de riesgo que lleven a más jóvenes a las filas de la criminalidad.

La delincuencia está ahora mismo interconectada: el modelo delictivo de ‘segundo piso’ indica que los grupos organizados fuertemente armados entran a dominar un territorio y para ello controlan a los pequeños grupitos de jóvenes que se dedican a cometer delitos del fuero común. Así, aquellos reciben información específica que les dan los segundos, y estos reciben protección de los primeros. Esa estructura de dos pisos mutuamente fortalecidos produce una amalgama criminal muy difícil de acabar.

¿Cómo hacer para des-construir la criminalidad de segundo piso? Tenemos por un lado, una organización con armas de alto poder y mandos nacionales, y por otro, jóvenes conocedores del territorio asaltando, robando y extorsionando. Además, los grupos armados con altos estímulos económicos por los millonarios ingresos producto de las ventas de drogas, acompañado de los factores criminógenos de los jóvenes cada vez más precarizados. Esto amerita estrategias muy complejas que, a la fecha, no existen. Tenemos cuerpos policiales (incluyendo la GN) fragmentados, con poca inteligencia, y una oquedad en las incidencias sociales sobre los territorios. ¿Cambiar un mando policial resolverá este acertijo complejo? En lo absoluto.

El relevo de Camberos fue producto de enorme desgaste, tanto con el personal policial, en la situación crónica de los penales, como en las relaciones con los mandos civiles por la falta de resultados positivos. Pero su relevo no resolverá las causas de su fracaso. Sólo refresca un mando que inicia sin desgaste. Es todo. En pocas semanas empezará el propio desgaste del nuevo mando. Una estrategia exitosa implicaría, al menos, tres componentes: (1) una nueva política de drogas, (2) una estrategia de prevención territorial, y (3) una coordinación policial estrecha del ámbito federal con las estatales. Y entre (2) y (3), un programa de rescate de territorios ocupados.

Como puede observarse, eso no depende de un mando estatal. Está condicionado a un fuerte empuje de autoridades federales. Tanto por las capacidades operativas como por el acceso a financiamiento. Lo que necesitamos los ciudadanos es que no haya un cambio de un mando, sino que se logre una coordinación interinstitucional (y en especial con las fiscalías) alrededor de una estrategia compleja y efectiva de seguridad con enfoque territorial. Y eso, lamentablemente no se ve en el horizonte. El horizonte se ve muy nublado.

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