Pemex, la década perdida (1ª Parte).

Pemex, la década perdida  (1ª Parte).

¿Qué será peor, la corrupción o la incompetencia?
Ninguna es mejor que la otra. Ambas hermanas entre sí son derivadas de la impunidad que aqueja al país y son un terrible cáncer en proceso de metástasis que, o se corrige y elimina de arriba hacia abajo y de derecha a izquierda o los costos, de por sí y como a continuación trato de ilustrar, serán tan lamentables, que nos podemos ir olvidando de México tal y como lo conocemos.

Dice el CONEVAL que lo que no se mide no se puede mejorar. Yo iría más allá, yo diría que lo que no se mide no funciona. Tanto la corrupción como la incompetencia son dos constantes que se miden cada año, desde que las herramientas democráticas e instituciones medianamente autónomas como el propio CONEVAL y el INEGI, coexisten en nuestro país. Las dos premisas de las que parto existen por estar intrínsecamente ligadas entre sí. No puede haber corrupción sin incompetencia ni viceversa y ambas no pueden ser ni desarrollarse sin impunidad. Dicen que el primer acto de corrupción es aceptar un trabajo o labor para el que no estás preparado, por lo tanto, si aquella hipotética persona que ha aceptado determinada encomienda para la que no está preparada, es un hecho que habrá incompetencia en el desarrollo de su gestión.

Analicemos a PEMEX:
Solamente en un somero vistazo a los números de la Paraestatal, nos damos cuenta de que por lo menos de 10 años a la fecha, que fue precisamente cuando el barril de crudo perdió valor, PEMEX ha operado en números rojos por dos grandes razones. La primera es desde luego la que ya se mencionó y que tiene que ver con el fin del auge petrolero en el mundo, la gran oferta, menor demanda, energías limpias y a la exploración en territorio nacional en el golfo de México, por parte de las grandes petroleras texanas por medio del fracking y los llamados “popotes”. Desde el 2009 sólo por poner un ejemplo, la producción de barriles de crudo se ha reducido a la mitad, en aquel año la suma de barriles nos arrojaba la cifra de 2261 millones de barriles diarios por 1600 millones de barriles en el 2019. y, por otro lado, la enorme corrupción que al interior vive la petrolera tanto en sus operaciones como en su sindicato y su papel de “caja chica” del Gobierno Federal.

El sexenio de EPN tan de moda en este rubro en los últimos días, se distinguió por dos cosas. La caída de los precios en el 2016 ya con la reforma energética implementada, que avizoró un negro panorama para la empresa, pero no así para sus directivos, quienes vieron en la caída del precio y en la posibilidad que les abría la reforma energética de poder invertir y recibir capitales extranjeros como Odebrecht y las empresas españolas, la oportunidad de hacer lucrativos negocios al amparo del presidente del consejo y del propio Presidente de la República.

A partir del 2018 a la fecha, en lo que podemos analizar en 18 meses, es decir, 6 trimestres, las cosas no pintan mejor, por el contrario, las pérdidas de PEMEX hacen ver los actos de corrupción del pasado inmediato como el aperitivo antes del Festín de 3 tiempos y postre.

Los números son los siguientes:
-En los 18 meses del nuevo gobierno, se han reportado perdidas por 60 Billones de Dólares.
-Se calculan en 2.3 millones de pesos perdidos por minuto.
-10 Billones de Dólares por Trimestre.

-En pesos y por año:
3º.- Trimestre 2018 = 26.80 (miles de millones de pesos).
4º.- 2018 = $(-menos) 157.30.
1º.- 2019 = $-35.70.
2º- 2019 = $-52.80.
3º.- 2019 = $-87.90.
4º.- 2019 = $-169.80.
1º.- 2020 = $-562.00.
2º.- 2020 = $-44.30.

Los números son fríos, es mi obligación interpretarlos y contextualizarlos de acuerdo con el trimestre y sacar una conclusión personal sobre ellos.

Las mismas condiciones que padecieron los gobiernos anteriores a AMLO, son las que existen ahora en materia energética. Podríamos explicar tal vez el último trimestre del 2018 y decir que ante el relevo de poderes y en lo que se desarrolla la experticia en estos asuntos, se explican las perdidas, pero la verdad es que es demasiado, no corresponde con el trimestre inmediato anterior, por lo que no es una tendencia; los siguientes fueron mejores, pero todos operaron con pérdidas, todos por muy debajo del cero, hasta que llega el primer trimestre del 2020 y con él la pandemia y confinamiento y por lo tanto reducción de utilización de combustibles fósiles. Al final ya en el presente trimestre, segundo del 2020, hubo una ligera mejoría, pero sigue imperando la pérdida.

Un buen gobierno no busca culpables, pero tampoco esconde errores. ■

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