Epidemia: trabajo de todos

Epidemia: trabajo de todos

La interpretación tramposa de la estadística mezclada con mezquindad ha sido la mejor aliada para repartir culpas en esta emergencia y sacar raja política.

La situación es inédita y cambiante según el tiempo y el lugar, por lo que enfrentarla requiere creatividad, trabajo conjunto y la disposición a pensar en la solución y no a regodearse en los problemas con miras electorales.

Si bien es cierto que en esto nunca puede “cantarse victoria” tanto en lo local como en lo nacional hasta ahora se ha sobrellevado con éxito la situación si se ve el asunto en su contexto y dimensión.
Es imposible que sea perfecto, los casi 200 decesos en Zacatecas y casi 40 mil en todo el país son tragedias terribles cada uno por si mismo, particularmente entre sus cercanos.

Pero es cierto también que esta pandemia ha sacudido potencias mundiales, y saturado sistemas de salud mucho más fuertes que el nuestro.

En México tenemos hasta ahora un máximo de7 mil contagios al día (con 127 millones de habitantes) mientras España llegó a 10 mil por día (con 45 millones de población), y Estados Unidos alcanza hasta 70 mil por día (con 350 millones de habitantes).

En otros países llevan tres secretarios de Salud, y no hay ninguno en el que las autoridades sanitarias (de cualquier nivel) no sean cuestionadas por lo que hacen, y también por lo que dejan de hacer.

Es comprensible, cuando la eficacia se mide por ocurrencia de cosas negativas y no de cosas positivas la percepción social tenderá a contar malas noticias y no a fijarse en las buenas.

Un solo muerto recibirá siempre más atención que 10 recuperados porque quisiéramos que esto último fuera lo cotidiano y no lo extraordinario.

Todo un banquete para quien en política no desperdicia ocasión de “llevar agua a su molino”.

No obstante esto, es notorio que el sentir popular apunta a la responsabilidad ciudadana para evitar que el contagio se propague, y no culpa del todo a sus gobernantes.

Ello no significa que se subestime el papel gubernamental, pero se espera que el ciudadano haga su parte y no sea ni obstáculo ni distracción.

El Gobierno Federal decidió concentrarse en incrementar la capacidad hospitalaria para pacientes Covid. Así, en lo que va del año, contrató a 50 mil trabajadores de la salud, cuadruplicó el número de ventiladores y se echó a andar más de 40 hospitales.

El Ejército y la Marina transportan equipo médico, adecuan hospitales, y confeccionan equipo de protección médico.

CONACYT aporta predicciones estadísticas, su inventiva y su conocimiento científico.

Los gobiernos estatales han hecho su parte en esta crisis, unos con más éxito que otros.

El de la Ciudad de México creó un programa local de vigilancia y seguimiento epidemiológico, una app para ubicar camas disponibles, y repartió despensas, kit médicos y apoyo en efectivo.

En Zacatecas se estableció (y luego se dio marcha atrás) el programa hoy NO circula, se estableció un hospital Covid, y se suspendieron las fiestas y actividades sociales.

A nivel Municipal dedicaron sus esfuerzos al reparto de despensas, o de equipo de limpieza y gel antibacterial.

Aun falta muchísimo por hacer, o cuando menos falta por comunicarse que se hacen muchas cosas:

Por ejemplo, el ciudadano no tiene certeza del nivel de vigilancia a establecimientos comerciales para ver si cumplen con las medidas sanitarias.

Tampoco parece claro que se tenga control sobre los bares o de lo contrario no anunciarán sin pudor sus reaperturas

No se sabe de mecanismos de agilización trámites para evitar las largas filas que la reducción del personal dejan. Solamente, en el mejor de los casos, se anuncia su suspensión.

Los esfuerzos estatales se concentraron en ver qué los vehículos particulares no salieran en los días que lo tenían prohibido, pero no en vigilar que los usuarios de transporte público portaran el cubrebocas o mantuvieran la sana distancia.

Hoy que el semáforo COVID-19 regresa a rojo, no se sabe si se vigilará el cierre de gimnasios, o si solo se verificarán sus medidas de seguridad.

Ni una sola actividad en línea para la activación física se le ha ocurrido al instituto del deporte, y fuera del festival, han sido pocas las actividades virtuales en materia Cultural.

Son muchos los pendientes, y es mucho el tiempo que aún queda por delante en esta situación. Esto obliga al trabajo conjunto y permanente.

El ciudadano tiene en su responsabilidad una parte fundamental, la de reducir la movilidad, y mantener la distancia e higiene.

Si hace su parte, facilitará que los diferentes órdenes de gobierno concentren su atención en lo que solo puede corresponder a ellos.

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