Zacatecas sin alternativas para nuestros hermanos indígenas

Zacatecas sin alternativas para nuestros hermanos indígenas

Es muy lamentable la situación que enfrentan nuestros hermanos indígenas ante la pandemia, frente al cambio climático y respecto al desarrollo de México, al cual, nunca han sido plenamente invitados. Zacatecas no está ajeno a estas cualidades de discriminación por razón de pertenencia a un determinado grupo étnico. Aunque nuestro territorio no puede ser considerado como una entidad indígena por no estar constituida su población en un 40% con esta condición, no podemos cerrar los ojos ante las necesidades que deben afrontar los cientos de hermanos indígenas Huicholes, Nahuas, Tepehuanos y Otomíes hasta sumar más de 5000 indígenas que han inmigrado a nuestro estado en busca de una mejor calidad de vida. La realidad es insultante, muy triste pues al no poder vender sus artesanías ni sus productos, adultos y niños salen a los cruceros a pedir limosna y pelearse los espacios con músicos, traga fuego, malabaristas, soba bolas y demás personajes que son muestra de la grave crisis económica que estamos padeciendo. En Zacatecas todo está fallando, la seguridad, la economía, la lucha contra las mineras que se empeñan en degradar nuestro ambiente y, el Gobierno que debería ser ejemplo de entereza y generación de oportunidades sin motivarlas. A nivel federal, el Presidente López Obrador ha presentado el Programa Nacional de los Pueblos Indígenas 2018-2024, en el que se establece que son sujetos fundamentales en el proceso de transformación nacional y la renovación de la vida pública, por ser nuestra raíz y origen, y al mismo tiempo, ejemplo de tenacidad, lucha y resistencia en las diversas etapas históricas que hemos vivido los mexicanos. Para el Gobierno Federal, la nueva relación del estado y los pueblos indígenas, comienza a ser una realidad con la creación del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI). Este paso, crea las condiciones para que la política pública del estado mexicano se diseñe e implemente en un marco de coordinación con dichos pueblos, garantizando el reconocimiento y respeto de sus derechos fundamentales. De tal suerte, el Gobierno de la República inicia a construir un camino de respeto y coordinación con los pueblos indígenas y afromexicano, en el marco de una relación horizontal con sus instituciones políticas, jurídicas, económicas, sociales y culturales, a fin de dar respuestas efectivas a sus antiguas reivindicaciones y aspiraciones de vida, garantizando sus derechos y fortaleciendo sus culturas e identidades colectivas. Las premisas fundamentales del citado programa, son las de fortalecer los procesos de autonomía y formas de organización propias; consolidar sus formas de participación efectiva en el diseño, implementación y evaluación de los programas gubernamentales que les atañen y fomentar el aprovechamiento sostenible de sus tierras, territorios y recursos naturales, así como la distribución justa y equitativa de la riqueza, para combatir la lacerante pobreza y marginación en que se encuentran. En dicho programa se establecen las siguientes estadísticas en materia de Pueblos Indígenas y Afromexicanos: 68 pueblos indígenas y el pueblo afromexican; 7.4 millones de hablantes de lengua indígena, que representan el 6.5% de los habitantes mayores de tres años del país; 12 millones de personas que viven en hogares indígenas, que representan el 10.6% de la población nacional; 25.7 millones de personas se autoadscriben como indígenas, lo que representa el 21.5% de la población nacional; existen 64 mil 172 localidades con población indígena; 1.3 millones de personas se consideran afromexicanas, que representa el 1.2% de la población nacional. En este contexto, el Programa Nacional de los Pueblos Indígenas reconoce que pese a la gran riqueza de sus culturas y formas de organización social, la gran potencialidad de sus tierras, territorios y recursos naturales, los pueblos indígenas y afromexicano viven en condiciones de gran pobreza, marginación y discriminación en todos los ámbitos de la vida cotidiana. Así las cosas, es urgente que en los estados existan instancias que trabajen en coordinación con el Instituto en comento y se trabaje conjuntamente para hacer efectivo el pleno ejercicio de los Derechos Humanos Fundamentales de nuestros hermanos indígenas. En el ámbito municipal la ausencia es un abismo insultante, sin personal calificado ni con conocimiento de nuestra riqueza cultural ni lingüística, con inexistencia de alguna instancia que apoye la causa de los indígenas; en este sentido, es necesario redoblar esfuerzos y presentar las propuestas que acorten la distancia de la discriminación y la ausencia de oportunidades para los niños, niñas, mujeres y hombres indígenas a quienes se ha condenado históricamente a vivir en la miseria en el sótano del desarrollo en nuestro país. ¡¡¡Justicia para nuestros hermanos indígenas!!!

*Docente-investigador de la Unidad
Académica de Derecho de la UAZ
[email protected]

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