Humor y Pandemia: El porqué del cómo

Humor y Pandemia: El porqué del cómo
Nancy Berthier puntualiza que a partir de la desescalada sentió la necesidad de escribir sobre la vida de los confinados reflejada por un sinfín de imágenes que llegaron a sus manos, cuya selección fue difícil ■ FOTO: CORTESÍA

■ “El humor en tiempos del Corona: 40 imágenes para una cuarentena”

 

En el plano profesional, la pandemia ha provocado grandes trastornos para los confinados de la tierra, entre aquellos que han continuado trabajando en el exterior en condiciones peligrosas y aquellos que han terminado engrosando las listas del paro. El trabajo a distancia, para los demás, ha cambiado por completo los hábitos.

Como catedrática de universidad, si el Coronavirus me hubiese sorprendido en un año académico normal, habría tenido que afrontar, como lo han hecho mis compañeros, el temible desafío de las clases a distancia. No obstante, he tenido la suerte (o la mala suerte, según se mire) de haber obtenido para este año una “excedencia de investigación y reconversión temática”, más conocida coloquialmente como “sabático”.

Contrariamente a la definición del diccionario, el “sabbat” del universitario no es ni un “tiempo de reposo”, ni una participación en “asambleas nocturnas de brujas”. Lo otorgan instancias académicas basándose sobre un sólido proyecto de investigación. En la universidad francesa, esto es algo que sucede, de media, una sola vez en la vida, por lo que este momento sagrado tiene que ser optimizado.

Mi proyecto concernía al uso político del espacio público en América Latina, en particular de las plazas, desde la perspectiva de su imaginario visual. La etapa inicial de esta gran empresa de largo recorrido consistía en sacarle partido a este inaudito momento de libertad, sin cursos ni reuniones, para realizar estudios de terreno.

Entre septiembre y marzo, recorrí en un acto de plena inmersión prospectiva las plazas de Buenos Aires, Santiago de Chile, México, La Habana y Bogotá. Pasaba mis jornadas al aire libre, palpando el ritmo de la ocupación ciudadana del espacio público, observando los usos, viviendo los flujos de circulación: 127 días, mil 188 kilómetros a pie y una tendinitis en el tobillo.

Mi regreso forzoso a Francia, el 17 de marzo de 2020, puso fin a este programa. El resto del corpus (Quito, Lima, Cuzco y Brasilia) pasó a ser inaccesible y mi domicilio se convirtió en mi espacio vital y de investigación: 89 días, en el momento en el que escribí estas líneas, 123 kilómetros a pie (y todavía la tendinitis, a la que se sumó una fractura del pie hace 5 días).

Los grandes horizontes me habían sido prohibidos, reconvirtiendo así mi actividad al examen del perímetro de este nuevo cotidiano limitado. No lograba avanzar en mi reflexión sobre el uso político del espacio público, que devenía una realidad intangible, lejana y extraordinaria.

Las producciones humorísticas me llegaban por todas partes, y constituí una pequeña colección sin saber realmente por qué. Esta imágenes compartidas e intercambiadas representaban un fuerte vínculo con el exterior.

Es a partir de la desescalada cuando sentí la necesidad de escribir en el ordenador sobre la vida de los confinados reflejada por estas imágenes. Así nació esta serie “40 imágenes para una cuarentena”, un conjunto de textos en las antípodas de mi proyecto de investigación, por el tema, lo privado, por el tipo de escritura, lúdica, por el lugar de publicación, este periódico.

Elaborar este relato de una cotidianidad de pandemia a través de una selección de imágenes me ha ayudado, dándole forma a una vivencia colectiva, a tomar distancia con respecto a lo que yo había (nosotros habíamos) vivido. Más allá del humor, la escritura era una manera de poner orden a esta realidad caótica.

Quiero dar las gracias a aquellos que me han apoyado, a Carlos Belmonte, en primer lugar, y La Jornada Zacatecas, su director Raymundo Cárdenas y su jefe de redacción Hugo Zendejas que han reaccionado positivamente a esta apuesta. A Jordi Macarro que ha asegurado cotidianamente la traducción de mi prosa. A mis amigos y allegados, entre ellos mis hijos, que me han leído sobre la marcha y me han hecho valiosas reflexiones que han repercutido de inmediato sobre la redacción de mis textos. A aquellos que me han enviado regularmente material para alimentar mi colección. Y para terminar, también a todos los demás, en particular los lectores…

Mañana: El futuro del presente: Narrar el Coronavirus.

*Catedrática en Artes Visuales de la Universidad Sorbona
** Traducción del francés por Jordi Macarro : Humour et Pandémie: Le pourquoi du comment

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