El consenso mínimo posible, segundo acercamiento

El consenso mínimo posible, segundo acercamiento
El mundo post-covid19 se enfrentará a un contexto en el que las pugnas por avanzar o retroceder a pasos agigantados, se fortalecerán hasta el riesgo de la violencia, sea interna o a partir de detestables guerras, sean militares, comerciales o de cualquier otra índole ■ foto: la jornada zacatecas

Hemos dicho ya que construir una plataforma común es tarea política del centro político. Un centro que tenga solo dos adversarios: la polarización y la inmovilidad. A menudo causa y consecuencia una de la otra. No basta con edificar un programa de gobierno que pueda ser práctico para cualquier bandera partidista, si éste no va a ningún lado y por ello no genera incentivos ni de índole política ni electoral. Tampoco sí la base de este plan parte de la idea de conquistarlo todo, tenerlo todo o, por el contrario, revocarlo todo, conservarlo todo tal y como está.

Permítaseme descartar estas ideas como una aproximación más, por otro camino a lo que se ha conocido como “los gobiernos de coalición”, no lo es, ni pretende serlo, aunque tampoco lo rechaza o descarta necesariamente. No lo es porque en las élites políticas la idea de los gobiernos de coalición más que ideas se ha dado como una justificante de acaparamiento de posiciones sin más compromiso que el aval de un personaje o una trayectoria. Aunque a nivel político tal idea pudiera ser funcional, a nivel social ha dejado de serlo e incluso podría acarrear más desprestigio del que se pretende obtener, con su consiguiente castigo electoral, a favor de los extremos.

Y aunque las plataformas de gobierno, también han demostrado su fracaso, esta posibilidad podría conjurarse sí se toma una plataforma común como base para la construcción de las plataformas electorales individuales que cada coalición o candidato deberá presentar. Esto permitiría configurar los márgenes que garanticen no polarizar con medidas extremas, poco realistas, sin base práctica, ni experiencias exitosas, que solo nos lleven a otros escenarios de fracaso.

El mundo post-covid19 se enfrentará a un contexto en el que las pugnas por avanzar o retroceder a pasos agigantados, se fortalecerán hasta el riesgo de la violencia, sea interna o a partir de detestables guerras, sean militares, comerciales o de cualquier otra índole (inclusive informáticas o mediáticas). Esta perspectiva nos obliga aún más a buscar un consenso mínimo indispensable que nos permita conquistar o cuando menos conservar progresos en los que no hay debate racional serio: derechos humanos, combate a la desigualdad, lucha anticorrupción e impunidad, rescate de la democracia. Se trata de aceptar que hoy requerimos ratificar y ampliar nuestro contrato social ¿a dónde vamos si no? La soberbia que embriaga a muchos suponiéndose superiores en sabiduría y sensatez a los más grandes filósofos que nos dieron las ideas que hoy moldean al mundo podría llevarnos a la más amarga de las resacas históricas. La segunda guerra mundial sería una experiencia menor con el avance de herramientas y mecanismos de los que nos hemos dotado, a diferencia de la década de los treinta del siglo pasado. Ideas como las de replantear la democracia, sea por las vías del populismo mayorista o autoritario, son tan peligrosas como no atenderlas y desecharlas a partir del ya reiteradamente propuesto consenso mínimo posible. Este llamado no es nuevo en el mundo, sin embargo, sí debemos considerarlo necesario en un contexto como el que enfrentamos y el que se está configurando a consecuencia de este 2020 que será inolvidable como pocos en la historia reciente de nuestro siglo.

Esta alarma puede arrancar los mecanismos de prevención o en cambio podemos hacernos cargo en unos años del incendio, cuyo riesgo decidimos ignorar.

En México y en víspera de un proceso electoral que se antoja agrio por radical y confuso, atendiendo a la gritería sostenida desde los muros que han construido los bandos fisibles hasta el momento, no es un mero sueño esta propuesta, pudiera convertirse en una medida para atemperar los ánimos, no ir a una confrontación en la lógica de suma cero y por ende, no hacer del 2021 la antesala de una época de confusión y confrontamiento absurdo por estéril a la distancia.

@CarlosETorres_

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