Corrupción e impunidad, temas pendientes en la agenda de AMLO

Corrupción e impunidad, temas pendientes en la agenda de AMLO

La semana pasada escribí sobre lo que fue el fenómeno AMLO18, basado en parte por su implacable lucha contra la corrupción y los esfuerzos, hasta ahora vanos de limpiar la administración federal de ese mal. Digo hasta ahora, porque será hasta el próximo año cuando el INEGI vuelva a darnos datos sobre la no aniquilación de dicho mal, sino el crecimiento de este, si todo siguiera igual. Según estos datos, la corrupción creció entre 2 y 4 puntos porcentuales y representa la cantidad de 12 mil 700 70 millones de pesos; claro, la estadística habla en general y en gran parte son los estados quienes al no haber tenido elecciones para cambiar poderes y seguir con las mismas prácticas, impactan en los números que presenta el INEGI, pero también le toca su llegue a la administración federal.

También hablaba de que soy un convencido de que la madre de la corrupción es la impunidad, y lo sostengo, porque mientras no haya castigos ejemplares y una cultura diferente donde prevalezcan los valores y el amor a la patria, es difícil o más bien imposible pretender acabar con este monstruo. Dicho sea de paso, veo posibilidades de sembrar en las nuevas generaciones una semillita de consciencia y aprovechar la disposición que los niños y jóvenes tienen para ciertos temas de mucha sensibilidad como lo son el cambio climático, los derechos humanos en el sentido mas amplio, la equidad, la igualdad y la diversidad, por nombrar solo algunos. Pienso que sería bien recibido por ellos, el formar una nueva generación de mexicanos que no corrompan y que no sean corrompidos.

Pero lo que tenemos hasta hoy desalienta, tengo la hipótesis de que cuando se anunció la cruzada contra la corrupción, pero no hubo un solo implicado en estos actos, lo único que logró es encarecer el delito. Es decir, sigue habiendo corrupción, pero es mas cara. En términos llaneros, la mordida o mochada cuesta más. Por ejemplo, hay tramites igual de lentos y engorrosos, pero es más caro agilizarlos. Claro ejemplo del corruptor (ciudadano) y el corrompido (funcionario) o viceversa.

Confieso que a mí nunca me dieron las cuentas que en campaña planteaba el presidente, siempre tuve dudas y siempre pedí ayuda a los promotores del candidato para poder cuadrar los números, nunca hubo respuesta. Sin embargo, había dos propuestas que me parecían correctas para ahorrar y a su vez administrar mejor para los propósitos y promesas de campaña; una era acabar con la corrupción para generar tantos millones como lo son 230 mil y la segunda, hacer recortes en los gastos superfluos del gobierno, que por aquel entonces yo imaginaba que de entrada les pegaría a las partidas secretas y a las partidas o fondos revolventes de las secretarías, empezando por la oficina presidencial. ¿Pues qué cree? Que ni una ni otra. Ninguna se cumplió y por un lado creció la corrupción y su percepción y por el otro, se recortaron gastos y se aniquilaron instituciones importantísimas por desahucio presupuestal o por un borrón en el organigrama, por ejemplo, la comisión de áreas naturales protegidas, que es la encargada de proteger nuestras selvas y bosques, ha desaparecido de un plumazo. Igual que desapareció la protección de guardias de seguridad con la que contaban jueces y magistrados de todo el país, especialmente los que resolvían asuntos penales y que llevaron hasta ahora, a la trágica muerte del juez de colima quien fue asesinado junto con su esposa, en su domicilio y frente a sus menores hijas, por resolver una sentencia del hijo de un capo.

¿Hasta dónde debe prevalecer el criterio para resolver con buen juicio, dónde sí y dónde no debe recortarse o borrarse de un plumazo una institución o una partida? Yo digo que siempre, siempre y de la mano, el secretario de hacienda y el presidente deben estar de acuerdo e unificar criterios para no propiciar daños colaterales y situaciones tan delicadas como las vividas en los dos ejemplos que describo. Además de la impunidad, madre de la corrupción, hay un miembro de la familia de desgracias que padece México, y es precisamente la ineficiencia en las administraciones públicas. Es tal vez, igual o más costosa que la corrupción. Vaya tareas pendientes que tiene el gobierno en su agenda. Que dios nos agarre confesados.
En memoria del Juez Uriel Villegas, de Colima. Que su muerte no quede impune, Abogado.

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