Lo que no vivimos en 300 días de confinamiento

Lo que no vivimos en 300 días de confinamiento

La verdad es que todos tenemos miedo de caer y no poder levantarnos, de caer y no poder ni siquiera mover los brazos, y lo peor, es que quizá nadie pueda ayudarnos a levantarnos, la línea es delgada para que alguien se atreva a ayudarnos y esa tiene un nombre. Le dicen pedir AYUDA y dar las GRACIAS.

Cuando nos encontremos al final de los tiempos habremos de encontrar a quienes nos vieron para bien o para mal y solo en ese momento se podrá definir el bien o el mal que obramos, le dicen muerte y ella nos acompaña día y noche, y creo necesario que asimilemos de una manera prudente y hasta cierto punto, entendamos que ella llegará, aun así, empecemos a vivir.

Van a decir “Porque nos está hablando de muerte” es fácil, creo que debemos vivir sin miedo y con muchas precauciones.

La única certeza y grábenlo en sus mentes, la única certeza en la vida, es la misma muerte.

Pasaran los años, los días, las horas, los minutos y confió en que lograremos entender, que necesitamos comprender nuestra misión en la vida, sea cual sea, solo necesitamos entenderla.

Para dejar a un lado esta dinámica social llena de pandemia, contingencia, amargura, ataques, denostaciones y locuras sociales que andamos manejando. El día de hoy les dedicare nuestra simpática columna a todo lo que hemos dejado de vivir, y no significa que debamos morir de tristeza, significa que la existencia nos está dando oportunidad, de algún día vivirlas por primera vez.
¡Comencemos! Que el tiempo es tan corto como 100 años de vida, sin saber que significa sonreírle al prójimo.

En estos más de 80 o 100 días dejamos de vivir los siguientes momentos, todos y cada uno de los cumpleaños que no celebramos entre conocidos, ya que los amigos siempre están ahí, ellos siempre acompañan en las malas y en ciertas ocasiones también en las buenas. Lo pongo en ocasiones, ya que creo que, las buenas casi siempre pasan rápido, breve y sin mucho tiempo para celebrar, sin embargo, ahí están. Aunado a los cumpleaños, también dejamos de ver 35 mil partidos de futbol y una vez más el Cruz Azul no fue campeón y eso que en esta ocasión iban (otra vez) muy bien y pues el torneo quedo “Vacante”, así como también se fueron los juegos olímpicos, se fueron tantas cosas que no tendremos la oportunidad de vivir este año. O que tal el rollo de los 5 mil pesos que ahorramos por no salir de fiesta con nuestros compas y nos los gastamos en comprar los Six de a 180 pesos, algo bien inverosímil, pero así es la vida. La dinámica va más allá de ahorrarnos el billete, lo que queda vacante, son los momentos que tendremos que vivir con quien está siempre con nosotros.

Abraza a tus amigos y saluda a tus conocidos y persigue a quien te sigue, juntos llegaran lejos.

Los motivos son muchos o es solo uno ¡Hay vida!

Tampoco vivimos en estos meses el acercamiento social de las masas con las masas, logramos extraviar esa calidez humana originada por un aislamiento que nos hace enloquecer, con ello me refiero a los ataques que se han suscitado en estados unidos y todos originados por un lamentable hecho. La muerte de un afroamericano o mejor dicho, de un ciudadano del mundo, ya que más allá de dónde eres, lo único cierto, es que eres alguien.

Un ciudadano del mundo.

Haciendo un paréntesis a la “simpática” columna, quiero dejar patente mi comentario, en que más allá de nuestras diferencias sociales, políticas y económicas, siempre he pensado en que el mexicano para con el mundo, siempre debe ser considerado como un puente de oportunidades, somos más que los que nos tratan de dividir, que si somos azules, blancos, tricolor, amarillos. Mas allá de eso, somos mexicanos y por nuestra ubicación geográfica, debemos aprender a “ser puentes” y ayudar a que los que menos tienen para que puedan cruzarlos.

Volviendo al tema de la locura social, lo que pasa en estados unidos es lamentable, 300 días recluidos, una muerte brutal y un ejercicio de la presión social a tal grado de generar una inestabilidad política y económica, eso es de mal “cálculo”.

¡Violencia genera más violencia!

Otra cosa que no vivimos en estos meses de contingencia, es ver como el Estado Mexicano se endeudara para salvar a los mismos de siempre, ahora si aplicaron la de “Nel para ti no hay” y no es que celebremos tal acción con bombo y platillos, sin embargo, creo que estábamos acostumbrados a ver como rescataban a los pequeños grupos de grandes ricos, mientras los grandes grupos de pobres y más pobres, veían como el billete se iba a las mismas manos. Otra cosa que no vivimos, fue ver como las grandes armadoras se iban del país con la tendencia de “es que aquí no arrancan”, tampoco vivimos la solidaridad humana en las grandes cerveceras o que, apoco no recuerdan cuanto costaba la cerveza hace 3 meses, 3 pesos más barata (por chela) y todavía fueron a comprarla como desquiciados, despidieron a un camión con mariachi o banda y se formaron 3 horas para comprar su 24.

¡Dan pena amigos! De veritas que la dan.

El aprendizaje de lo que no vimos en esta contingencia nos debe quedar como lección que pronto repetiremos y digo pronto, porque mientras no haya cura, volveremos a vivir recluidos o aislados y debemos aprender lo siguiente:

No acapares nada y menos la comida, no compres papel higiénico como si fueses el único, no compres alcohol gel como si nada más tu existieras, ya que eso generará que nos vendan pura agua a precio de vino, y eso nomas porque “esta pintadito”, tampoco ataques a quien sale a dar de comer y lo comparte, si tu no lo haces ¡Respeta! Al final de cuentas, el hambre está en otra casa que no es tuya y mientras tú estás comiendo frijoles, hay quienes comen sólo aire. Aunado al aprendizaje que necesitamos tener presente, también ocupamos entender, que juntos somos más fuertes y si lo hacemos unidos nos saldrán mejor las cosas. En esta ocasión las palabras que debemos siempre aplicar son las siguientes SOLIDARIDAD HUMANA.

Consejo recomendación: si puedes quédate en casa y sino, aplica la sana distancia.

Sabías que: en México existen 13 millones de personas viven en pobreza alimentaria y que diariamente mueren 26 mil personas de hambre en el mundo y no, no ellos no pueden estar confinados. ¡áááááánimas! ■

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