Pasar el rato matando el tiempo: alimentarse

Pasar el rato matando el tiempo: alimentarse
Durante el tiempo del confinamiento, las comidas han ocupado un rol de primer orden ■ FOTO: CORTESÍA

■ “El humor en tiempos del Corona: 40 imágenes para una cuarentena”

 

A pesar de los discursos oficiales tranquilizadores sobre la cuestión de stocks alimentarios, los días de pre-confinamiento se han caracterizado, más allá del papel higiénico ya mencionado, por el temor a la escasez entre la gente que acumulaba productos de primera necesidad. La situación era inédita, tanto por las formas como por el tiempo prolongado de esta situación. La reacción fue, en su momento, actuar como si se estuviese en tiempos de guerra.

No obstante, y a excepción de los sectores poblacionales económicamente frágiles, rápidamente se constató que el miedo al desabastecimiento era algo completamente infundado, pues los stocks de productos desvalijados se reconstituyeron rápidamente y los ciudadanos se aventuraron en la adquisición de otros productos que no fueran solo pasta y arroz.

Estos víveres adquiridos se han empleado con especial entusiasmo pues, durante el tiempo del confinamiento, las comidas han ocupado un rol de primer orden. Además de estructurar las jornadas según el ritmo biológico natural, permitían engañar el flujo interminable de las horas.

Las redes sociales, los medios de comunicación e internet se han hecho eco de este fenómeno y han creado un tema de elección: consumo local, compartición de recetas (sofisticadas o al contrario, simples), consejos dietéticos, el arte de la mesa, etc.

Las producciones humorísticas alrededor de la alimentación, tanto en su fase de preparación como de consumo, han circulado rápidamente, con una riqueza prodigiosa en lo que al tratamiento se refiere. El arte del picoteo, universal en sus grandes valores, particular en sus modalidades, ha sido ampliamente cubierto.

La imagen escogida para hoy impacta por su economía de medios (palabras dactilográficas sobre un fondo blanco). Una doble columna pone en perspectiva dos textos e invita a comparar el menú cotidiano de un día normal con el menú de un día de confinamiento.

El humor brota de la yuxtaposición del programa estándar en cuatro tiempos (con horarios variables según las latitudes) frente al del confinamiento, que revela, en 16 momentos, la obsesión del devorador, argentino en este caso, con la referencia al “mate” como la bebida nacional por excelencia. El uso de los diminutivos en los enunciados de los momentos intercalados producen también efectos cómicos.

El cierre del texto (la expresión de la insatisfacción del hambre) traduce perfectamente una de las funciones del picoteo adictivo en tiempos del confinamiento: una respuesta compulsiva a la ansiedad generalizada…

Mañana: Pasar el rato matando el tiempo: alcoholizarse.

*Catedrática de Artes Visuales en la Universidad Sorbona

**Traducción del francés por Jordi Macarro : Tuer le temps: s’alimenter

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