¡Sin raspar los muebles!

¡Sin raspar los muebles!

El día de hoy sin importar la hora les voy a platicar a manera de análisis lo que me enseñó mi mamá. Servirá para todos, lo espero, ya que derivado de las formas y manejos que tenemos como sociedad, en estos momentos necesitamos detenernos y replantear nuestra existencia y dicho sea de paso, replantear la forma en la que nos desenvolvemos, ya que no somos lo suficientemente responsables de nuestros actos, sin embargo, si manifestamos y repudiamos el comportamiento de alguien más, como dice mi madre

Tiras la piedra y escondes la mano.

En estos casi 333 días de contingencia me han servido para cambiar mi forma de pensar, ya que en definitiva, siempre creí en lo que manifestaban tipos como Maquiavelo que decía “el ser humano es malo por naturaleza” sin embargo, creo que no y la verdad tengo más la inclinación a creer que el ser humano es neutro por naturaleza, solamente que en esta dinámica los seres humanos actuamos bajo la copia de comportamientos, en pocas palabras replicamos las acciones de alguien más y en esa dinámica solemos actuar tendientes a los comportamientos negativos, erróneos, malvados y egoístas. Para esto les contare lo que me aconteció un día equis de la pandemia, valoren y saquen sus conclusiones, juicios no, esos no nos corresponden.

Un día por la mañana me desperté, Salí de mi casa, me subí al camión (ya que para ir a mi trabajo el 90% de las ocasiones viajo en camión) y empezó lo que les voy a contar. Estaba precisamente sentado procurando MI sana distancia y llego un sujeto a decirme “me das permiso” a lo que yo le conteste “no, es mi sana distancia, si tienes algún inconveniente, quéjate con el chofer, ya que él tiene que circular con la mitad del pasaje y por lo que observas ya se pasó” a lo que el sujeto contesto “que te importa quién me subió”, pasaron los momentos y me encontré con unos compañeros del trabajo a plenas 2 de la tarde rumbo a casa de mi madre, ellos iban sin sana distancia, tomados de la mano, sin cubrebocas y ninguna medida de sanidad. Pasaron los minutos y me retiré a mi casa, fui a cobrar un dinero a una tienda donde simpáticamente me cobraron 11 mil pesos por un tinaco, el más caro de la vida. El punto es, que camino a recibir el cheque para la devolución del dinero, me topé un modelorama con gente formada, “quesque” porque ya había chelas y aquellos sin sana distancia (por si no lo sabían, la sana distancia son 2 metros y ustedes creen que es no tomarse de la mano y si abrazarse) ¡Total! llegue a cobrar el cheque y me fui a mi casa, donde mis vecinos casualmente entraron a 40km/h cuando los señalamientos dicen 10km/h, siempre apegados a la irresponsabilidad individual del ciudadano. Pasaron las horas y tuve que salir a comprarle croquetas a mis perros, encendí la camioneta y me dirigí al samsss a comprarle las croquetas (baratas por cierto) entonces me encontré con unos “conocidos”, tampoco diré sus nombres, pero son pareja, llegaron al súper y se separaron y dije ¡Achís, achís los mariachis! Total, cuando entre supe el motivo, “solo una persona por familia” como siempre el mexicano promedio, siendo “ventajosa” con sus semejantes y todavía tuvieron el descaro de decir ¡No, no venimos juntos! Salí del súper y me dirigí a la camioneta, me llego un whasaaap uno de esos de los grupos donde “informan” y entonces lo leí, era una ciudadana preguntando ¿Dónde está el del hoy no circula, ya que hoy no circulo? Y le contestan ¡Está en el bule, mejor vete por tránsito pesado, allá no pueden detenerte! Y dije ¡Mira estos, dando consejos para violar las medidas de sanidad! Me subí a mi camioneta y me puse a ver los estados del Whats App y me voy topando con un gracioso video bien simpático. Una chela abre la toma y después un grupo de 10 amigos en una reunión tomando chelitas y sin sana distancia, quien lo diría, son unos conocidos que viven diciendo “En zacatecas cada vez aumentan los casos de covid-19”. Después de eso encendí la camioneta, avance y tenía que pasar por un semáforo y me detuve en el mismo, se abalanzaron 2 chavos y me dijeron ¡Jefe le limpiamos, hay para la otra nos da” entonces dije ¡Va! Recordé que no traía dinero, pero traía unos cubrebocas, de esos que cuestan a 50 pesos, ya que el mexicano le encanta lucrar con la desgracia y encarece los productos y ni digan que No, porque hasta gel con 40% de alcohol vendían y a 100 el medio litro ¡Total! Les di 2 cubrebocas y proseguí mi camino a casa, justo cuando estaba bajándome de la camioneta le di una checada al face, alguien había publicado una nota, el encabezado decía “Gente morirá de hambre gracias al covid-19” Recordé mi columna donde les puntualicé los datos fríos, son 26 mil personas mueren cada día por hambre y en México 13 millones de mexicanos se encuentran en pobreza alimentaria.

Para terminar el día me encontré con otro encabezado en tv azteca “gente recupera su libertad” y al fondo de la imagen como 200 personas aglomeradas, sin sana distancia, sin precauciones y tomando alcohol en una alberca. Me pregunte ¿Es verdad que el Estado o el dueño del lugar tuvieron la culpa de las determinaciones de toda la gente, que decidieron por “libre pensamiento” NO acatar las indicaciones?

Sin lugar a dudas la doble moral de nosotros nos ataca, nos pervierte, nos invita a olvidarnos de dónde venimos, donde estamos y pensamos que en 3 meses todo lo que dijimos no tendrá efectos secundarios. En esta pandemia no aprendí a quitarle las placas a mi carro para circular, no aprendí a insultar a mis semejantes por su apariencia física o gusto musical y mucho menos aprendí a juzgar a las personas por su actuación ¡Vamos! no soy quien para hacerlo. Lo que si aprendí y los invito a practicar, es, la solidaridad humana. Necesitamos más empatía con las personas, más empatía con quien ayuda y sobre todo, necesitamos aceptar que todos somos humanos y nos equivocamos.

Consejo recomendación: La Sana Distancia es un concepto de protección individual y nadie está más obligado a respetarla que TU mismo. Tu eres el único responsable de las consecuencias de tus actos ya ni siquiera las autoridades y mucho menos los chinos.

Sabías que: mi madre me enseño a respetar a mis semejantes, ya que siempre me dice ¡Tranquilo, tú también te equivocas!
¡Ánimas!

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