■ Nueva República Súperempresas: súperdeudores

■ Nueva República Súperempresas: súperdeudores

El estado del bienestar entraña
la protección de la mayoría débil frente a la minoría fuerte y privilegiada.
Tony Judt

Sucede lo que ya veíamos venir desde antes del primer contagio nacional de COVID-19: la situación económica se complica a la par que se hacen enormes esfuerzos presupuestales para afrontar la crisis mundial. La esperada crisis económica está aquí, sin embargo, hoy me atrevería a secundar la osada declaración: “no nos toma mal parados”.

Se dijo repetidas veces que esta pandemia mundial pondría a prueba, casi a manera de examen sumario, la solidez de los estados alrededor del mundo, nuestro país no es la excepción, agregando el importante detalle de que justo en 2018 hemos asistido al cambio de paradigma político más importante que han visto 3 o 4 generaciones de connacionales: el viraje hacia las políticas progresistas de izquierda ¿Cómo va el examen sobre la solidez del estado Mexicano en este 27 de Mayo? pues bien, no es el único caso, pero sí es un caso ejemplar; Walmart paga 8 mil 79 millones de pesos por concepto de impuestos atrasados al SAT, mostrando casi de manera incontrovertible, que queda muy lejos aquella foto de un “presidente” de México (EPN) siendo regañado por el presidente de una empresa privada (OHL). Tenemos un estado que está cobrando deudas con 6 años de antigüedad, sería muy pronto para declarar la victoria de un estado fuerte y echar campanas al vuelo, pero no sería muy pronto para declarar que al fin (después de 40 años neoliberales) tenemos una administración que no hace esfuerzos activos por el adelgazamiento del mismo.

Como se antojaría obvio, el presidente Andrés Manuel definió en su eje de prioridades disponer de este ingreso extra para el fortalecimiento del sistema de salud pública, a través la implementación de becas para especialización de médicos. Una vez más, la reinversión apunta a fortalecer las instituciones públicas, añadiendo a la consigna progresista de salud universal y asumiendo que brindarla es una obligación del estado; en buena hora el mundo ha considerado una premisa que a varios nos parecía fundamental desde hace tiempo.

La determinación del consorcio de Walmart de ponerse al día con el SAT abre una ventana de posibilidades, interesa especialmente que el resto de las empresas acostumbradas al robo llamado “condonación” pongan sus multinacionales barbas a remojar. Necesariamente, el destino de esos capitales deberá ser (si seguimos la idea del ejecutivo) continuar el robustecimiento de las instancias públicas, y aún más, reactivar las industrias nacionales como PEMEX y cerrar las posibilidades de acuerdos leoninos con multinacionales que se disfrazan bajo la fachada de “energías limpias”.

Nadie va a elogiar a las multinacionales por pagar lo que legítimamente debían al país, lo que debe reconocerse, más bien, es el profundo cambio que se ha visto en el trato entre los grandes capitales y el gobierno de la 4T, poco a poco se va afirmando una idea que hace unos años parecía una locura: México es un país soberano y tiene un estado fuerte, no podemos robar, hay que negociar de forma legítima. Similar es lo que sucede con la ruta del país hacia la soberanía energética y la transición hacia energías renovables que ya colorea un buen 31% del total producido por las paraestatales mexicanas.

Para que México pueda solventar sus necesidades, económicas y energéticas, queda claro que hay que activar lo que hace algún tiempo significaba un tercio de cada peso: la industria petrolera. El PEF de 2019 y 2020 son grandes declaraciones de búsqueda de soberanía y de fortalecimiento del estado, dos bocas es otro ingrediente necesario, así como el heroico sostenimiento de las obras en una situación tan complicada, todo ello grita: es hora de invertir en casa para procurarnos lo necesario, podrá ser más fácil rentar un piso que construir una casa, pero esta administración no está pensando en un año o en tres, está pensando en el futuro real de todos los mexicanos, hay que entender que vamos en ese barco.

A partir de que el gobierno de AMLO emitiera (y que a la postre el legislativo lo votara a favor) el Decreto de Cancelación de Condonaciones de Impuestos, se instala un parteaguas: cosas como el infame “Centro FOX” y privilegios fiscales de ese calibre son ahora un desafortunado recuerdo. Con o sin éxito, el tirón del gobierno federal es propiciar la responsabilidad fiscal de los grandes capitales, a muchos mexicanos nos toma por sorpresa semejante viraje, algunos medios no terminan de entender que la cosa va en serio cuando cabecean sus portadas de forma alevosa: “Felicita AMLO a empresas por pagar adeudos”. Parece que esos medios son los único que no han entendido, o se esfuerzan por no hacerlo: el estado ya no está mendigando, está aplicando la ley y la cosa va en serio, porque solo un estado fuerte puede proteger a la mayoría débil. ■

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