Ante el Covid-19, solidaridad

Ante el Covid-19, solidaridad
Apenas hace dos días se confirmó oficialmente la primera muerte por esa pandemia en México y según los pronósticos de los científicos dedicados a analizar su avance, podría expanderse por todo el país ■ FOTO: LA JORNADA ZACATECAS

De día en día las noticias en torno al coronavirus, Covid-19, empeoran. Apenas hace dos días se confirmó oficialmente la primera muerte por esa pandemia en México y según los pronósticos de los científicos dedicados a analizar su avance, podría expanderse por todo el país, con una estela de muerte y múltiples trastornos para la humanidad.

Hasta ayer, solo tres estados no registran casos: Baja California Sur, Tlaxcala y Zacatecas. Para fortuna nuestra, el gobierno del estado ha tomado las medidas pertinentes para evitar contagios. Por ejemplo a los servidores públicos, mayores de 60 años o que tengan otras vulnerabilidades, los ha enviado a casa para que desde allí trabajen, por medio de Internet, y las funciones públicas no se detengan totalmente. También las medidas sanitarias son reforzadas y trata de mantenerse la pureza del aire en las oficinas de toda Ciudad Administrativa.

Sin embargo, los pronósticos más serios y responsables prevén que tarde o temprano la pandemia mundial nos alcanzará, más cuando se espera que empiecen a llegar miles de paisanos que, procedentes de Estados Unidos, vendrán durante sus vacaciones de Semana Santa, aunque hay la posibilidad de que el presidente Donald Trump cierre parcialmente la frontera. Si esto sucediera, podría reducirse el número de mexicanos que quieran venir, ante el riesgo de que después se les impida reingresar al vecino país. La incertidumbre, como se ve, es uno de los muchos males que paralelamente llegaron con el Covid-19.

Otros factores de riesgo son los estados vecinos, que ya tienen casos confirmados de Covid-19. Por eso el gobierno de Zacatecas implantó vigilancia sanitaria en las terminales de autobuses y el aeropuerto de Calera. Detener una pandemia como esta tiene una complejidad extraordinaria, para la que prácticamente ningún país, ni siquiera los de más poder económico, tienen soluciones ciento por ciento efectivas.

Junto con la pandemia llegaron la desinformación y las noticias falsas que continuamente circulan en unas redes sociales capaces de influir a sectores de población poco hábiles para discernir entre lo falso y lo verdadero. Con el esparcimiento de falsedades o informaciones deficientes o mal intencionadas, las “benditas redes sociales” demuestran que también tienen fuerte capacidad para engañar y causar estragos entre la población. Las redes pueden ser tan malditas como lo quieran quienes con aviesas intenciones las manejan.

Otros trastornos son causados en radio y televisión, en noticiarios sensacionalistas, mentirosos o exagerados, aunque peores son los opinadores, quienes creyéndose expertos vociferan y se desgañitan en la crítica a funcionarios que están obligados a comunicarse clara y verazmente con la población. La crítica periodística es justa y necesaria, más cuando se cometen errores y criticar es una de las funciones básicas del periodismo, pero no debe tergiversarse la información ni deformar escenarios para agrandar y pretender evidenciar errores gubernamentales.

Bien hacen los gobiernos estatal y federal al informar puntualmente lo que sucede, porque solo así podrán contrarrestar el nocivo influjo de quienes quisieran muchos muertos para achacárselos a decisiones equivocadas u omisiones de las autoridades. La sociedad ha madurado y ya no es presa fácil de los desorientadores. Una comunicación directa, veraz, clara y oportuna, como la que asume el gobierno de Alejandro Tello Cristerna, es vital, obligada y generadora de la confianza ciudadana.

En tanto, la economía nacional y estatal están en grave riesgo. Mundialmente ya comenzó una retracción económica, tendencia de la cual México no podrá librarse. La industria automotriz de Europa y Estados Unidos está en descenso y sus efectos no tardarán en reflejarse en las ensambladoras que hay en México y en empresas productoras de insumos automotrices como las que hay en Zacatecas.

El Covid-19 quizás no golpee seriamente a los zacatecanos, pero lo peor se dará en el terreno de la economía. Gobiernos y sociedad deberán anudarse fuertemente para afrontar, con las menores pérdidas posibles, una situación que se ve tan cercana como el hecho de que el precio de la gasolina empezó a declinar porque el consumo descendió. El comercio en general muestra la misma tendencia, a pesar de que las compras masivas de productos relacionados con la higiene llegaron al extremo y vaciaron los estantes de supermercados.

En esta crisis todos debemos aportar los esfuerzos que nos correspondan para capotearla. Una verdadera solidaridad entre gobiernos, empresarios, sociedad civil y ciudadanos debe ser la fórmula para combatir al coronavirus, ese mal cuya propagación original todavía es desconocido, pero está aquí y dicen que llegó para quedarse. ■

*Director general del ISSSTEZAC.

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