¿Están a la altura?

¿Están a la altura?

Si algo le debe de quedar claro a las autoridades estatales y municipales en Zacatecas, es que la cadena de mando del Gobierno de México, previo al incremento de casos de infección por SARS-Covid-19 en el país, fue obstruida en las últimas 36 horas. la “huelga de declaraciones” en la que se autoimpuso el Presidente el domingo por la tarde ensanchó el espacio de incertidumbre institucional.

Fue en su recorrido por los municipios de Cuajinicuilapa y Marquelia, en la Costa Chica de Guerrero, en que Andrés Manuel López Obrador afirmó que “no nos van a hacer nada los infortunios, las pandemias… nada de eso”.

Ahí, la autoridad constitucional responsable de diagnosticar casos de epidemia, enfermedades transmisibles y situaciones de emergencia o catástrofe, decidió asumir la crisis como una amenaza externa que busca desestabilizar el bienestar logrado por su gobierno, y no como una pandemia.

Las palabras del subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez, luego en la conferencia matutina de este lunes, sobrepasaron toda lógica de emergencia con la finalidad de dar permiso al presidente para continuar con sus giras, gracias a que su autoridad moral lo libra de cualquier peligro de infección. Una especie de manto mítico que lo exenta de la realidad sea cual sea esta.

En paralelo, su secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán, el sábado anterior formalizó el cierre de escuelas para evitar brotes de infección entre un segmento de población vulnerable. No obstante, la instrucción para una parte de la plantilla docente fue quedarse los días subsiguientes a sanitizar los espacios escolares que entrarían en receso hasta el próximo 20 de abril.

Esta disparidad en los mensajes de la misma Secretaría de Salud, que parece debatirse entre la gravedad de la pandemia y la imagen que quiere dar el Presidente a los seguidores de la Cuarta Transformación, abrió la oportunidad para que los gobernadores de Jalisco, Coahuila, Michoacán, Yucatán y Nuevo León adelantaran dicha suspensión de clases a partir de este martes 17.

Ese es el ejemplo más claro de que, una vez rota la cadena de mando central, el precio de las decisiones políticas recaerá inevitablemente en los mandos locales. Al mismo tiempo es la ruta de navegación que debería guiar la toma de decisiones para Alejandro Tello Cristerna, así como los presidentes municipales de las demarcaciones con mayor densidad poblacional: Fresnillo, Guadalupe, Zacatecas y Jerez.

Al corte de esta publicación, la secretaria de Educación, Gema Mercado Sánchez, confirmó que hasta el próximo 20 de marzo en los centros educativos tendrán que controlar cualquier posible brote infeccioso con “medidas preventivas”. La lógica en países de Europa Occidental como España e Italia dictaría que cualquier medida extrema, incluso en fase preventiva (sin casos de infección), tendría que ser la respuesta más prudente de las autoridades.

Y esto es lo que han hecho en otros estados y en universidades públicas y privadas, al declarar el cese inmediato de clases presenciales. En Zacatecas debieron prever la misma medida al menos en los municipios donde existe mayor concentración de habitantes. Pensar desde la fase uno, en ausencia de casos de infección, es responder tarde a un brote infeccioso que, sin controles sanitarios efectivos en centros de conexión aérea y terrestre, inevitablemente se esparcirán en todas latitudes.

Esa premisa es la que prevaleció antes de que el artista Ricky Martin cancelara su gira por México. En el Gobierno del Estado se dividían las opiniones en cancelar un concierto por el riesgo de concentración masiva, o minimizar los brotes infecciosos como meras casualidades y permitir la realización del evento. Un comunicado del Comité Ejecutivo Nacional del PRI probablemente les ayudó a entrar en razón, pero fue el mismo cantante quien decidió antes y de forma sensata.

Que las autoridades locales estén a la espera de un primer caso confirmado de infección por Coronavirus en Zacatecas para tomar medidas sanitarias más contundentes, es un panorama poco alentador. Está en juego la capacidad de respuesta del sistema de salud para controlar el incremento paulatino de personas enfermas al tiempo que se desincentiva la infección, o bien que ese mismo sistema colapse. En las compras de pánico ha faltado capacidad de persuasión.

Para los municipios la crisis es un problema de corresponsabilidad. En Zacatecas se cancelaron los eventos que implican la concentración de personas, incluida la audiencia pública de este martes en Cieneguillas, pero el alcalde Ulises Mejía Haro mantuvo sus recorridos públicos, hasta ayer, sin protocolos de distanciamiento social.

En Fresnillo, aunque se difunden medidas de prevención al igual que en el ayuntamiento capitalino, el pasado domingo se realizaron distintas concentraciones masivas relacionadas con el deporte: una carrera de 5 kilómetros, y partidos de las ligas municipales de beisbol y futbol.

Y en Guadalupe, la negligencia no se hizo esperar: no hay información en sus redes sociales acerca de los procedimientos sanitarios, Julio César Chávez Padilla llamó este lunes a una conferencia de prensa relacionada más bien con programas sociales, el fin de semana realizó audiencias públicas, y no ejercieron medidas preventivas en sus oficinas. Un foco rojo al que hay que poner atención.

Dentro del Consejo de Seguridad en Salud, a realizarse nuevamente este martes entre el gobernador y presidentes municipales de los 58 municipios, deberían surgir posturas más severas ante el escenario que se avecina.

Twitter: @GabrielConV

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