Vida académica, administrativa y estudiantil del Instituto de Ciencias

Vida académica, administrativa y estudiantil del Instituto de Ciencias

Después de la guerra de Reforma y cuando Gabino Barrera extendía por el país el conocimiento de la filosofía positivista, se implementaron en los programas y reglamentos las reformas y postulados de la misma. A pesar de los resolutivos del Congreso Nacional de las Escuelas Preparatorias (Agosto 1922), los planes y programas de estudio no eran comunes a todas las preparatorias de México, ni se armonizaron a los de la Escuela Nacional Preparatoria; por consiguiente, los alumnos enfrentaban problemas cuando querían continuar su formación académica en otros estados o en la capital de la República.
El Instituto de Ciencias no fue la excepción. En la reunión de la Junta Directiva del 6 de octubre de 1928, el director del Instituto informó que los jóvenes que terminaban su instrucción preparatoria, enfrentaban dificultades para ingresar a la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional debido a que los planes de estudio no eran iguales a los de la Escuela Nacional Preparatoria.
A finales de los años 20 en el siglo pasado, el plan de estudios de la Escuela Preparatoria del Instituto de Ciencias estaba integrado por las materias de: Matemáticas, Lengua Castellana, Lengua Francesa, Lengua Inglesa, Teneduría de Libros, Física, Cosmografía, Etimologías Greco-Latino Castellanas, Literatura General y Castellana, Química, Geografía General y Patria, Historia General y Patria, Instrucción Cívica y Sociología, Economía Política, Lógica, Psicología y Moral, Ciencias Biológicas, Dibujo y Trabajos Manuales.
El plan de estudios comprendía las asignaturas que se impartían en las escuelas secundaria y preparatoria, así como para las carreras de Jurisprudencia, Ingeniero Topógrafo e Hidrógrafo e Ingeniero de Minas y Metalurgia; del total de las materias se seleccionaban las que cursarían de acuerdo al nivel de instrucción.
Los requisitos para ser profesor del Instituto de Ciencias eran “competencia en el conocimiento de las materias a impartir, honorabilidad reconocida y neutralidad absoluta en asuntos religiosos”. El total de docentes estaba distribuido en Secundaria un abogado, un ingeniero, cuatro maestros normalistas, un pintor y ocho docentes sin título. En Preparatoria eran dos abogados, un médico, dos ingenieros, dos maestros normalistas y cuatro profesores sin título. En Profesional se registraban seis abogados, cuatro médicos, cinco ingenieros y dos sin título.
En cuanto a la carga laboral nueve profesores tenían una materia a su cargo, doce impartían dos asignaturas, tres daban tres materias, uno se hacía cargo de cuatro y uno más impartía cinco materias.
El presupuesto anual del Instituto era de 24 mil 697 pesos y se distribuía en el “pago de los sueldos del director, el prefecto, el secretario subprefecto, los catedráticos y la servidumbre”. Los salarios de los profesores entraban en la categoría de gratificaciones, eran reducidos. Se trabajaba por amor a la enseñanza.
Los criterios de admisión para los alumnos y otros aspectos relacionados con la vida interna del Instituto estaban inscritos en el Estatuto, que en su artículo 5° establecía que para ingresar como alumno a la Escuela Preparatoria se requería tener 12 años cumplidos, presentar un certificado que acreditara los estudios de instrucción primaria elemental y superior, prescrito por las leyes que regían en el estado. El artículo 4° establecía que eran alumnos las personas que, cumpliendo los requisitos del artículo 5°, cursaban la instrucción secundaría o profesional con sujeción al orden establecido en el plan de estudios.
El artículo 6° establecía que eran asistentes, las personas que cumpliendo los requisitos del artículo 5° concurrían a las clases de instrucción secundaria y profesional a cursar una o más materias sin sujeción al plan de estudios. En ningún caso tenían derecho a examen de cursos profesionales quienes no comprobaran la conclusión de los estudios preparatorios exigidos en las carreras profesionales.
En el Estatuto un aspecto que llama la atención es lo acotado que estaban las organizaciones estudiantiles, lo que no evitaba que los alumnos se organizaran. Así, sin pedir permiso, se constituyeron en asamblea general el 19 de junio de 1929 y formaron la Sociedad de Alumnos del Instituto de Ciencias.
Era tal el control que las autoridades educativas querían tener sobre los estudiantes que mediante una circular solicitaron a los padres de familia que le impidieran a sus hijos toda actividad política. Y fueron más lejos, la Junta Directiva acordó solicitar un informe a las autoridades judiciales y administrativas de todos aquellos hechos ocurridos fuera de la institución en los que los alumnos observaran mala conducta, como frecuentar cantinas o casas de mala noche entre otras.
En el año lectivo 1927-1928 la inscripción fue de 116 alumnos en las tres escuelas, 27 a primer año, 22 a segundo, diez a tercero, tres en cuarto grado y cinco a quinto. 46 eran los estudiantes que cursaban materias de secundaria y preparatoria; tres eran los que cursaban a la vez asignaturas de preparatoria y profesional. La inscripción en las carreras fue de once en Jurisprudencia, uno a Ingeniería y tres en Obstetricia.
El contexto nacional producto de la Reforma exigía del Instituto de Ciencias la homologación en sus planes de estudio, para facilitar la movilidad estudiantil. El Instituto en esa época centraba sus esfuerzos en acotar el actuar político y extraescolar del estudiantado y administrar sus finanzas y la academia.

*Docente Investigador de la Unidad Académica
de Ciencia y Tecnología de la Luz y la Materia.
*Docente Investigadora de la Unidad Académica Preparatoria.
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