Partidos: ostras sin propuestas a los problemas públicos

Partidos: ostras sin propuestas a los problemas públicos

Y  la decadencia de los partidos políticos continúa. Institutos que han servido sólo como agencias de colocación y aparatos electorales. Fueron pensados como la forma de representar la pluralidad y diversidad de los diferentes segmentos sociales, con sus propios intereses y visiones de sociedad. Lo político es el espacio del antagonismo y el conflicto. Los polos de definición de la moral son bueno y malo, en la estética es bello y feo, y en lo político es aliado-adversario (Schmitt decía ‘amigo-enemigo’). Pues bien, los partidos expresaban en forma operativa ese ámbito plural de lo político. Representan a facciones sociales específicas: son los depositarios de la ideología. La ideología es una verdad-posicional. La posición social determina la narrativa que se convierte en bandera. Un empresario construirá su discurso sobre la base de ‘nosotros damos empleo y somos el sostén de las economías’ y los obreros dirán que la fuente de la riqueza no es el que invierte sino el que trabaja, y por tanto, tiene derecho al reparto de las utilidades a través de derechos sociales.

¿Pero qué ocurre cuando los depositarios de la ideología no producen ni difunden ni posicionan idea alguna? Las ‘ideas’ son en realidad defensas argumentales de intereses en torno de problemas concretos. En los problemas de la minería, de la producción agropecuaria, de la política de impuestos, de la inversión extranjera o de la recolección de la basura. De todo deben opinar los partidos y hacer defensas de los intereses que representan. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando los partidos no ofrecen opiniones de los problemas concretos? Porque tener una opinión sobre el agua, la lucha feminista o el salario mínimo requiere estudiar el asunto y comprometerse con una opción específica.

Los partidos son ostras: cerradas y desabridas. Que se abren en periodos electorales y permanecen cerradas el resto del año. La vida orgánica de los partidos es nula. No hay formación política, ningún estudio de los problemas públicos y nada de acompañamiento de las organizaciones sociales que defienden sus causas. La oposición está (ahora mismo) extinta: no existe en las soluciones cotidianas de la ciudadanía; pero tampoco el partido que ganó la presidencia. A la fecha, el partido morado en Zacatecas sólo bosteza y se muere se sueño y de aburrimiento y de silencio.

Los partidos son ostras: cerradas y desabridas. El agua en Zacatecas escasea y la Jiapaz hace agua, y sin embargo, los partidos como instituciones, están en silencio. No ha habido ningún foro partidario para el análisis de la crisis de la Jiapaz y la entrega a las autoridades correspondientes de una propuesta técnica que solucione el problema. Nada. Los partidos son ostras que se abren solo en tiempos electorales para operar la demagogia, propaganda vacía y posicionamiento de sus mafias. Son ostras sin perla.

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