Lecciones desde Australia

Lecciones desde Australia

Australia está viviendo la temporada de incendios forestales más violenta de su historia, la ha dejado a su paso una inmensa devastación. Si bien las causas de estos siniestros son diversas, un factor fundamental detrás de su voracidad se atribuye a las actividades humanas vinculadas al cambio climático. En este sentido, hay elementos como el aumento de las temperaturas de los océanos, olas de calor y sequías, cuya presencia incrementa la fuerza de los incendios forestales. De acuerdo con la Agencia Deutsche Welle, debido al aumento de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) la temperatura del mar se ha incrementado en 0.8 grados centígrados. Al volverse los océanos más cálidos, estos pierden capacidad de almacenamiento de energía y de dióxido de carbono (CO2); asimismo, esto trae variaciones en la precipitación pluvial. Según la revista Time, en los últimos años Australia ha experimentado sequías excepcionalmente largas, las cuales se han agravado en décadas recientes, siendo el año 2019 el más seco registrado, con un 40 por ciento menos de lluvia con respecto a periodos anteriores. El país también vive una ola de calor con temperaturas récord, por ejemplo, a mediados de diciembre de 2019 Australia vivió el día más caluroso de su historia con una temperatura promedio de 41.8 grados centígrados. La evidencia indica que el clima australiano está cambiando y los científicos advierten habrá que prepararse para temporadas de incendios más violentas y tempranas.

Los daños ocasionados por el fuego han tenido impactos devastadores en el medio ambiente, en este aspecto, el diario El País informó que hasta ahora se han quemado 10.3 millones de hectáreas, hay 28 víctimas mortales, 2 mil viviendas calcinadas y aproximadamente 1,000 millones de animales muertos. El último dato es alarmante al ser Australia uno de los países catalogados como megadiversos, cabe mencionar que el 80 por ciento de su fauna es endémica; empero, este territorio tiene una de las tasas más altas de extinción de mamíferos. En este sentido, cabe mencionar que la prosperidad del ser humano depende los servicios ambientales fundamentales provistos por los ecosistemas. En el caso australiano, las afectaciones a estos podrían poner en riesgo el abastecimiento de agua potable, National Geographic refirió que cuando la lluvia llegue y arrastre las cenizas y hollín a los ríos, represas y el océano, esto provocará la muerte de la vida acuática y contaminará las fuentes de agua potable de ciudades como Sídney. También existe la preocupación de que los restos carbonizados detonen la floración de algas que merme el suministro del líquido por problemas en su calidad; en este aspecto, es importante mencionar que el fuego ha quemado entre el 80 y el 90 por ciento de las áreas donde ocurre la captación de este recurso.

Debido a los incendios el primer ministro de Australia, Scott Morrison, ha sido fuertemente criticado al declarar que estos siniestros son algo normal y que el cambio climático es irrelevante, por lo que la academia y la oposición le han advertido sobre su falta de acciones en torno a la adaptación y mitigación, así como de las nulas medidas preventivas para evitar este desastre. Sobre este tema, cabe mencionar que Australia es el exportador de carbón y gas natural más grande del mundo, por lo que la política se encuentra fuertemente influenciada por los intereses de esta industria.
La experiencia australiana tiene lecciones valiosas para México, en materia de medio ambiente. Es importante mencionar que nuestro país también es megadiverso, es altamente vulnerable al cambio climático y es propenso a incendios forestales. Para 2020 se espera una temporada difícil debido al estiaje que hay en diversas partes del país y que facilitan la propagación del fuego, hay que destacar que en 2019 la superficie calcinada por estos siniestros ha sido la más alta registrada desde 1998. En este aspecto, en la Estrategia Nacional de Implementación de la Agenda 2030 en México, se reconoce la necesidad de detener el deterioro ambiental ocasionado por los incendios, desarrollar capacidades y metodologías para valorar los servicios ambientales, así como la conservación y protección de ecosistemas para sostenerlos, principalmente aquellos relacionados con el agua. Sin embargo estos objetivos carecen de congruencia a nivel presupuestario, ya que para el 2020 entre las reducciones de recursos con respecto al año anterior, se encuentra el ramo de protección ambiental. Por ejemplo, la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) este año recibirá un total de 2 mil 586 millones de pesos, lo cual es menor 170 millones menor con relación a 2019.

A la luz de los hechos, se puede observar que las consecuencias de no actuar ante el cambio climático son devastadoras, por lo que en el caso de México, se recomienda mejorar la congruencia del papel al presupuesto, todo con el objetivo de evitar más tragedias como la de Australia.

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