Los ‘Equilibrios’ Macroeconómicos de 2019 nos llevan a la Recesión

Los ‘Equilibrios’ Macroeconómicos de 2019 nos llevan a la Recesión

El gobierno y los economistas convencionales se vanaglorean de que en el primer año de gobierno de AMLO se logró la ‘estabilidad’ macroeconómica, caracterizada por el superávit primario de las finanzas públicas, la estabilidad del tipo de cambio y la baja inflación, pero no reconocen que el sector favorecido de ello ha sido el sector financiero y la cúpula empresarial, a costa de la pérdida de crecimiento potencial de la economía y de la creciente violencia que se vive en el país. El hecho que el gobierno gaste menos (excluyendo el pago de la deuda) de lo que recauda, para alcanzar el superávit primario y cubrir el pago de la deuda, lleva a que se reduzca la participación del Estado en la economía y su capacidad para comandar la dinámica económica, dejando ésta a las decisiones de inversión del sector privado. Al disminuir la inversión y el gasto público para equilibrar sus finanzas y reducir el monto de la deuda, en un contexto donde están cayendo las exportaciones (a noviembre traen una caída de 2.88 por ciento anual), así como el consumo e inversión (la inversión bruta fija trae una caída de 4.6% en los primeros ocho meses del año) termina contrayendo más la actividad económica y de ahí el contexto recesivo que se está configurando. La actividad económica registró un retroceso de 0.8 por ciento en el décimo mes frente a octubre de 2018. Ello refleja que la llamada ‘estabilidad’ macroeconómica no tiene sustento productivo interno que la mantenga, sino por el contrario, el menor crecimiento económico y del ingreso nacional se traducen en menor recaudación tributaria que presiona sobre las finanzas públicas, como en menor entrada de capitales, por falta de expectativas de crecimiento y rentabilidad, que tenderán a presionar sobre el tipo de cambio, como sobre precios.

Pensar por parte del gobierno que recurrir a deuda, le bajan la calificación crediticia, le aumentan la tasa de interés y desestabiliza el tipo de cambio y los precios, es no considerar la importancia de incrementar la inversión y el gasto público para aumentar la productividad, encarar los rezagos productivos, como dinamizar la demanda interna y la economía. No se dan cuenta que para recaudar más y mejorar las finanzas públicas para cubrir el pago de la deuda y reducir su monto, hay que gastar más, para así aumentar el ingreso nacionaly la recaudación tributaria. A las finanzas públicas no hay que evaluarlas en torno al equilibrio fiscal y su relación de endeudamiento, sino respecto al impacto que tienen sobre la actividad económica y sobre el empleo.

El hecho que la inflación termine en menos de 3% en 2019, es solo reflejo de la drastica caída de la demanda y de la actividad económica, derivada de las altas tasas de interés, como de los fuertes recortes presupuestales para alcanzar el equilibrio fiscal, así como por los bajos salarios y del dólar barato que abarata las importaciones, todo lo cual atenta sobre la capacidad productiva y la generación de empleos. Al tener la economía menos industria y producción agrícola, menos posiblidad tiene para incrementar el gasto público, como el empleo y salarios, pues repercutiría rápidamente en presiones sobre precios, como sobre importaciones y el tipo de cambio, lo que evidencia que la economía no tiene condiciones para compatibilizar baja inflación, con crecimiento económico y mejores condiciones de vida para los trabajadores.

En relación a la disminución de la inversión privada en 2019, muchos hacen referencia a que fue debido a la cancelación del Aeropuerto en Texcoco, sin embargo, lo que generó expectativas de menores opciones de inversión, han sido las altas tasas de interés, así como la fuerte disminución del gasto e inversión pública, como de las exportaciones. Se evidencia así como la política macroeconómica de ‘estabilidad’ (austeridad fiscal, alta tasa de interés y estabilidad del tipo de cambio), han actuado en detrimento de la inversión privada, del crecimiento económico y del empleo. Si la inversión privada no aumenta, no es por el ‘terrorismo’ tributario que sansionará a los que eluden y evaden el pago de impuestos, sino simplemente porque no ven opciones de rentabilidad y crecimiento en el sector productivo, de ahí que demandan que se les abra más Pemex, la CFE y la infraestructura para invertir.

El gobierno, en vez de trabajar con gasto público deficitario para contrarrestar la caída de exportaciones, de la inversión privada y el consumo, insiste en su política de austeridad fiscal, que contrae demanda, lo que no configura opciones de inversión en la industria y agricultura, por lo que proseguirá la tendencia decreciente de la economía. Ello, no será revertido por el T-MEC, como se señaló en el artículo de la semana pasada (https://www.lajornadadeoriente.com.mx/puebla/expectativas-positivas-infundadas-respecto-al-t-mec/) La estrategia de crecimiento hacia fuera ha demostrado que no es opción para la economía nacional, donde no hemos crecido más del 2.4% promedio anual, y menos ahora, donde hay una caída del crecimiento del comercio y la economía mundial y Estados Unidos impuso en el T-MEC condiciones a su favor.

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