2020, año para mejorar

2020, año para mejorar

Con pronósticos nada halagüeños, la economía de México entrará dentro de cinco días al 2020, año que sin resquicios para dudas será definitivo en muchos aspectos de la vida nacional. Desearíamos que los augurios de los analistas se equivocaran, porque si se cumplieran, serían terribles para la estabilidad social y política, y desastrosos para el bienestar de la mayoría de los mexicanos.
El Banco Mundial estima que el crecimiento será de 1.5%, mientras el Fondo Monetario Mundial espera que apenas llegue a 1.3. Más pesimista o realista, nuestro Banco de México prevé un -0.8 por ciento y sin bien nos fuera, llegaríamos a 1.8 de crecimiento. Ninguno de los tres cálculos incitan entusiasmo.
¿Qué tanto podemos creer en los indicadores de las tres instituciones? Históricamente sus pronósticos suelen ser fallidos o por lo menos poco exactos. En casos mejores, el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) han hecho previsiones catastrofistas para países que en vez de derrumbarse emergieron con fuerza inesperada. En otras ocasiones hemos visto alegres prospectivas que de la noche a la mañana acabaron en crisis. Claro ¿quién puede avizorar infaliblemente lo que suceda en materia tan caprichosa y susceptible como es la economía? Nadie, simplemente nadie, porque la economía tiene infinidad de variables, la mayoría de las cuales son tan imprevisibles e inexactas como los pronósticos deportivos.
¿Existe alguna tarea que inmiscuya a multitudes de personas, pueblos y naciones que pueda estar exenta de imprevistos? Ninguna. Por más que se apliquen leyes, estudios y haya ejércitos de especialistas para predecir. No digo que las economías nacionales sean inmanejables. No. Las economías, cuando están fuertes y bien sustentadas, son controlables, aunque siempre habrá subibajas. Así, habrá economías, como la estadunidense, que podrán tener fuertes descensos o ascensos; oscilarán, pero se mantendrán alejadas del desastre total, lo cual, sin embargo, tampoco las exenta de crisis coyunturales.
Así, no hay razón para dejarnos arrastrar por el pesimismo, a pesar de las reformas traídas por el gobierno de la “cuarta transformación”. Es cierto, lo que tenemos a la vista no alienta el optimismo, pero tampoco caigamos en el derrotismo y el quebranto. Proclives o no al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, esperemos y confiemos en que la situación nacional mejore sustantivamente. Si no, para qué habría servido el cambio democrático empujado por una mayoría de mexicanos que durante décadas ha esperado la superación de la pobreza, la desigualdad y la injusticia social.
Por eso, al llegar al 2020, debemos renovar esperanzas y además comprometernos con un mejor país, un mejor Zacatecas, un mejor municipio, una mejor familia, y finalmente, cada uno de nosotros, mejorar como individuos. Sí, porque la superación del conglomerado nacional no nos llegará desde arriba. Toca a cada persona construir desde abajo, desde cada individualidad y desde cada hogar.
Casi todas las desgracias las atribuimos a los malos gobiernos, a los malos políticos y funcionarios, que sí, mucha culpa tienen, indudablemente. ¿Pero acaso, como individuos, hacemos algo o hacemos lo suficiente para mejorar nuestro entorno social? Toca a cada quien responder, desde lo más hondo de su consciencia, si realmente hace lo necesario para mejorar, por lo menos, su entorno inmediato, el de la familia, luego el de la comunidad.
Desde su planeación, el Gobierno de Zacatecas, con Alejandro Tello al frente, se ha empeñado en promover la participación ciudadana, conducta que debe permear todos los ámbitos de la administración pública y en la que absolutamente todos los servidores públicos debemos empeñarnos y comprometernos permanentemente, porque no hacerlo así, es traicionar postulados del gobierno de Alejandro Tello, y peor aún, traicionar a la sociedad zacatecana a la que debemos servir con compromiso, lealtad, honradez, eficiencia y pasión.
A cinco días de la llegada del 2020, hagamos votos por tener un mejor año que el 2019. Cada uno, desde nuestra propia posición, por más humilde que sea, esforcémonos por cumplir con nosotros mismos y con esa vasta otredad en la que vivimos todos, porque solo así lograremos vencer los malos vaticinios y convertir a México en la nación a la que está destinada, porque teniendo un territorio tan inmensamente abundante en recursos naturales aprovechables y enriquecedores, no podemos creer que la injusticia, la pobreza y la desigualdad sean nuestro sino.
Aprovechamos la ocasión para convertir este mensaje en un abrazo solidario para todos los mexicanos y, muy especialmente, para quienes tenemos el legítimo orgullo de ser zacatecanos. ¡Feliz y próspero 2020

*Titular de la Coordinación Estatal de Planeación.

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