El Mirador de Heródoto Festival Internacional de Poesía López Velarde 2019 y cien años de “Zozobra” 2/3

El Mirador de Heródoto Festival Internacional de Poesía López Velarde 2019 y cien años de “Zozobra” 2/3

“Me sigue pareciendo sorprendente que la gente
se reúna para escuchar poesía…
círculos concéntricos que no sabemos
hasta dónde llegan… hasta dónde pueden llegar”.
Alberto Blanco.

Un diciembre, pero de 1999, se presentó por primera vez ante la comunidad universitaria y zacatecana el órgano cultural “Corre conejo”, sea este número de El Mirador de Heródoto un reconocimiento a la calidad y perseverancia del maestro José de Jesús Sampedro y su excelente equipo editorial.

A manera de un relato sintético presento la crónica de las actividades del Festival Internacional de Poesía Ramón López Velarde 2019, evento en el que sin lugar a dudas nuestra institución manifiesta con brillantez su calidad como anfitriona y su calidez en la recepción y organización de los poetas invitados. El inicio fue el pasado 4 de diciembre en el espacio cultural El Pulgatorio, en el que, como ya es un ritual, el amigo Abel García Guízar, anfitrión, dio la bienvenida a los poetas visitantes, entre los que se encontraba el galardonado en este festival, Alberto Blanco.

Laura Elena de Jesús Ramírez invitó a los asistentes para participar en lo que fue una improvisación de intervenciones espontáneas de los poetas; muchos, sorprendidos, sacaron sus libros de los bolsillos y maletines; otros recitaron un poema de memoria. Relajando las tensiones la alegría de la espontaneidad se hizo presente mientras degustábamos galletas y atole ofrecidas por Martha Elena Hernández, esposa de Abel. Al terminar la sesión, el galardonado inició su viacrucis de sentir el asedio de los admiradores para obtener una fotografía o un autógrafo. Después del rompehielos poético, con la alegría a flor de piel y caminando plácidamente por las bellas calles zacatecanas, concluimos en el restaurante-galería La Cofradía, disfrutando el tradicional pozole del primer día de actividades.

Al día siguiente, la cita fue en el monumento a Francisco García Salinas, erigido en la Alameda, para rendir un homenaje en el 187 aniversario de su fallecimiento. Los poetas acompañaron a universitarios distinguidos como José Huerta Peña, premio al mérito académico José Árbol y Bonilla, y Benjamín Arellano, entre otros. A Cuitláhuac García Medina, coordinador de Arte y Cultura de la BUAZ, correspondió la salutación; posteriormente, acompañado por los ganadores del premio nacional a obra inédita, Raúl Rodríguez, y el internacional, Alberto Blanco, colocaron la ofrenda floral e hicieron guardia de honor todos los presentes.

Bajo un sol esplendoroso caminamos acompañados de la suavidad del viento que nos llevó hasta el patio central de la rectoría universitaria para la inauguración oficial, realizada en esta ocasión por Rubén Ibarra Reyes, secretario general de nuestra institución, acompañado en la mesa de honor por Cuitláhuac García, Raúl Rodríguez y Alberto Blanco; los poetas galardonados expresaron sus primeras palabras en torno al festival y el significado de la expresión oral como cultora en la sociedad.

Luego empezaron las mesas de lectura de poemas y en un ambiente más relajado, con el espíritu creativo e inspirador de los expositores, los receptores disfrutamos de un refrigerio ofrecido por Vualá de Claudia Escobedo García. Los nombres de los poetas participantes ya fueron compartidos en la primera parte de esta colaboración.

Ese mismo día, 5 de diciembre, la primera novedad bibliográfica, “Acueducto Infinitesimal, Ramón López Velarde en la Ciudad de México 1912-1921”, de Ernesto Lumbreras, fue presentada por Jánea Estrada y Gonzalo Lizardo, coordinados por Selene Carrillo. Luego disfrutamos del especial “Alberto Blanco: poesía y poética”, a cargo de Pedro Moreno Salazar y Rita Vega Baeza, coordinados por Georgia Aralú González Pérez, que concluyó con una grata participación del homenajeado.

Por la noche terminamos la jornada con una callejoneada que nos mostró una bella ciudad con iluminación nocturna, a través de sus calles empinadas que, como bien decía López Velarde en su poema “La bizarra capital de mi estado”: “Altas y bajas del terreno, que son siempre una broma pesada”. En el recorrido bebimos el tradicional mezcal en jarritos con el nombre del festival y de Alberto Blanco, una experiencia que concluyó en la explanada frente al Museo Goitia, con una tradicional taquiza zacatecana.

El tercer día, viernes 6 de diciembre, recordamos el centenario de “Zozobra”, publicada en esa fecha, pero de 1919. La jornada inició con la entrevista a Blanco en el espacio radiofónico de Francisco Esparza. Posteriormente, escuchamos la cuarta y quinta mesa de lectura de poemas para después conocer la segunda novedad: la edición de la obra ganadora del festival 2018: “Pan de la noche”, de Ibán de León, en voz de María Isela Sánchez Valdez.

Por la tarde disfrutamos del especial musical “Poética y poesía y música y…” con los excelentes intérpretes: Benjamín Anaya, Alain Derbez, Jorge García Ledesma y José Luis González Osorio de la Ciudad de México. Luego nos trasladamos al Portal de Rosales en el que con el anfitrionazgo de Esther Cárdenas, Alberto Blanco, al cortar el listón con las tijeras ya emblemáticas de dos metros de largo, inauguró la XXXI Feria de la Asociación de Libreros de Zacatecas. El recorrido concluyó en el Teatro Calderón para la entrega de los premios Ramón López Velarde.
En la próxima entrega se aludirá a este, el evento principal del Festival, que ya forma parte de la historia de la BUAZ.

Así se observa el mundo desde El Mirador de Heródoto.

*Cronista de la UAZ
[email protected]
cró[email protected]

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