Promesas de austeridad

Promesas de austeridad

Y se hizo la austeridad republicana. A los tiempos de bonanza en los que los estándares de la Cuarta Transformación se dejaron para después, les seguirá un año de obligada mesura presupuestal en las arcas de los gobiernos de Morena. Será el turno de las presidencias municipales que fueron alcanzadas en el oleaje turbulento del 2018.

Especialmente en la “Joya de la Corona” (un producto de marketing ajeno a la ideología de la Regeneración Nacional) donde la oportunidad para construir un gobierno de corte sobrio se desperdició en incrementar los desembolsos en nómina y en la contratación de una interesante cantidad de “servicios profesionales”.
En el ejercicio de recursos municipales no hubo más ni menos morenos, ni monrealistas o anti-monrealistas. Durante el diseño del presupuesto de egresos del municipio capitalino, en los meses de noviembre y diciembre del 2018 (apenas a unas semanas de tomar el gobierno), no existían evidentes diferencias en el seno del cabildo.

Como autoridad colegiada, en los integrantes del ayuntamiento recae la responsabilidad de haber incrementado en 68 millones 761 mil pesos el capítulo mil para el ejercicio fiscal 2019. A esto hay que sumar otros 187 mil 363 pesos, que recaen mensualmente en quince contratos de prestación de servicios profesionales.

De acuerdo con la información disponible en la Plataforma Nacional de Transparencia, en este año la “Joya de la Corona” habrá destinado 2 millones 248 mil 356 pesos en darle mantenimiento a una nómina paralela de “asesores” que cobran desde los 6 mil hasta los 23 810 pesos mensuales, y ofrecen su expertise en una amplia variedad de temas.

En comparación con otros dos municipios emblemáticos para el partido en Zacatecas, el gobierno capitalino renunció a las expectativas de austeridad, pues Fresnillo aprobó un incremento de gasto en capítulo mil cercano a los 18 millones, y Guadalupe lo superó en 23 millones y medio. Ninguno de los dos extendió contratos por servicios profesionales en el primer año de gobierno.

Aquella disputa al inicio del 2019 en la que trabajadores denunciaron despidos irregulares una vez instalada la administración de Morena en el municipio capitalino, no llegó a las consecuencias a las que el ayuntamiento pretendió llegar: el reordenamiento de gasto de nómina. Por el contrario, desbordaron los márgenes en los que se había mantenido la contratación de personal.

En el concepto de “Otras prestaciones sociales y económicas”, donde se presupuesta las indemnizaciones que amortiguan los despidos, la “Joya de la Corona” apenas aumentó 1 millón 300 mil pesos los recursos que presentaba el mismo rubro en el último año de la administración de Judith Magdalena Guerrero López. Un aumento meramente inflacionario.

¿Qué esperar del cabildo capitalino en 2020? Al menos el compromiso del presidente Ulises Mejía Haro, la síndica Ruth Calderón Babún, y los regidores provenientes de Morena, para guiar las decisiones presupuestales con la congruencia del gobierno que dicen representar. Y las condiciones financieras prácticamente los empujan a moverse en esa dirección.

Si bien los fondos del Ramo 28 que concentra las participaciones federales para municipios y estados no mostraron el repunte esperado, el ayuntamiento capitalino sí obtendrá recursos adicionales por el orden de los 20 millones de pesos, Fresnillo poco más de 10 millones, y Guadalupe otros 20 millones. Llama la atención la reducción presupuestal que Andrés Manuel López Obrador etiquetó al municipio que gobierna Saúl Monreal Ávila, a quien prometió ayudar.

De manera que, si hay incrementos en las arcas municipales, no habrá excusa para que, ahora sí, la Joya de la Corona vaya al reordenamiento de nómina. Sin que ello signifique una cascada de juicios laborales en contra de la autoridad, que luego se convierten en rezago financiero al arrastrar laudos en favor de los trabajadores que despiden de forma ilícita.

Ulises Mejía mantendrá el control del cabildo gracias a que logró una rotación favorable de comisiones, construyendo la mayoría desde los órganos de gobierno del ayuntamiento. A él también responderá el ejercicio presupuestal 2020, pues la Comisión de Hacienda que analizará y dictaminará el presupuesto municipal aprobado por la LXIII Legislatura responde al presidente.

A él también tocará responder por un ejercicio fiscal que ponga en práctica la prédica de la austeridad republicana, bajo caución que, de no hacerlo, lo acecha un cabildo opositor -dentro de su propio partido- a la espera del más mínimo pretexto para vociferar (sin mucho alcance).

Simultáneamente, la incompetencia y la torpeza de los regidores comandados por Ruth Calderón Babún ya ofrece sus primeras mermas políticas. Con un importante desgaste en la opinión pública, y ahora sin el poder de decisión en las comisiones edilicias, ya le entregaron la batuta contrincante al becario del Senado, Ernesto González Romo.

Al permitirlo, confirman que como oposición fueron un fracaso y que, ingenuamente, consideran que un “asesor” sin credibilidad podría empujarlos de vuelta a la arena política. Menuda comedia en que se ha convertido la disputa por una “joya” de fantasía.

Twitter: @GabrielConV

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