A las bibliotecas las puede matar el olvido y la ignorancia de las autoridades

A las bibliotecas las puede matar el olvido y la ignorancia de las autoridades

■ Han sido usadas por alcaldes para distintas actividades y no la lectura

■ Inauguran nuevo centro en Nochistlán, con más de dos mil ejemplares

 

La cultura de un pueblo, parafraseando a John Steinbeck, se puede medir por el grosor del polvo de los libros de una biblioteca pública. Una verdad incómoda que sin embargo en Zacatecas se agrava y se altera, porque bien pudiera la frase decir que la cultura un de pueblo se puede medir por cuantas fiestas, reuniones ejidales, registros civiles y hasta cenas del Día de la Independencia se acumulan en una biblioteca pública.

El pasado jueves fue inaugurada la biblioteca Eulalia Guzmán Barrón, ubicada en la comunidad de Las Ánimas, en el municipio de Nochistlán, un centro que cuenta con más de dos mil ejemplares conformado entre donaciones, colecciones patrocinadas por Gobierno Federal y por la Coordinación Estatal de Bibliotecas Públicas del Estado de Zacatecas, y que dará atención y beneficiará a 11 comunidades aledañas, dio a conocer Simitrio Quezada Martínez, coordinador general.

Sin embargo, a pesar de la buena noticia que puede significar la apertura de una nueva biblioteca, el panorama de muchas más que se ubican en los municipios es poco alentador porque no solamente las puede matar el olvido del Gobierno estatal, sino la ignorancia de los presidentes municipales que como el agua o el fuego, son un peligro para los libros.

En la comunidad de Malpaso, perteneciente al municipio de Villanueva, informó Quezada Martínez, se encontró un oficio firmado por el alcalde Miguel Torres en el que autoriza al delegado del lugar a que haga uso del espacio para reuniones y celebraciones, algo que, a decir del funcionario, molestó a las enviadas de Gobierno Federal que llegaron a Zacatecas para participar en la inauguración de la biblioteca Eulalia Guzmán Barrón, porque denota el desconocimiento de los presidentes municipales de que el edifico es exclusivo para uso como biblioteca y no se puede faltar al respeto de tal forma.

En el Pueblo Mágico de Sombrerete, denunció también el coordinador, el alcalde pretendió cerrar la biblioteca pública del municipio con la intención de regalar los libros a las escuelas, algo que a decir de Quezada Martínez está prohibido, pues sustraer para regalar los ejemplares es un delito federal. Mientras que en la del municipio de Guadalupe, desde el gobierno de Enrique Flores Mendoza quitaron el área destinada a la lectura en braile para convertirlo en un espacio de desarrollo agrario.

A estos problemas se le suma que la biblioteca del municipio de Apulco no tiene bibliotecario desde hace cuatro años y quienes atienden hoy, detalló el coordinador, son dos jóvenes de entre 16 y 17 años becarias del programa de “Jóvenes Construyendo el Futuro” que no saben el proceso de descarte, de inducción a la lectura, del orden de la hemeroteca y del préstamo a domicilio, algo que complica que se les imparta sus cursos de introducción a la labor bibliotecaria si se desconoce cuánto tiempo van a estar ahí o si en algún momento el gobierno municipal va a poner a un encargado, como es su obligación.

Además de dichos problemas persisten otros tantos, hay muchas bibliotecas que no tienen letrero y por ende los usuarios no saben que existe una en su comunidad, mientras que en el municipio de Saín Alto hay nueve bibliotecas cerradas de las 13 que tiene, aunándole a esto que muchos presidentes municipales continúan con el afán de exigir recursos para el material cuando corresponde a ellos equipar sus propios centros.

Ante esto, advirtió Quezada Martínez, la consigna del Gobierno Federal es que al gobierno municipal que no responda equipando, construyendo sanitarios limpios y otorgando el espacio como algo exclusivo y no como sala de usos múltiples, la colección bibliográfica le será retirada y se entregará a otro ayuntamiento, lo que a decir del funcionario sería “muy penoso” que a uno de los 58 municipios se le quitara su biblioteca porque su gobierno municipal no la respeta. La solución a esto, consideró el funcionario, es que las actas de cabildo se renueven cada tres años y si los municipios no aceptan su deber, se les quite le colección.

“Sí hay mucho que trabajar todavía, tenemos que hacer más conscientes a los funcionarios, a los gobernantes, a los profesores, a los directores de escuelas y a los presidentes de la importancia de las bibliotecas. Pero también tenemos la incertidumbre que no sabemos cómo nos va a ir con el presupuesto de bibliotecas para el próximo año”.

“El gobernador Alejandro Tello ha estado diciendo recientemente que se va a dar apoyo a instituciones que estén demostrando resultados, nosotros en las bibliotecas estamos demostrando trabajo. Tenemos muchas cosas que hacer y con solo buena voluntad y muy escaso presupuesto, por lo que el reto, más que llevar gente a las biblioteca a leer, es conjugar voluntades en torno al proyecto de bibliotecas de Zacatecas, que no nos dejen solos”.

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