Honor a quien honor merece

Honor a quien honor merece

Recibí mi credencial de miembro del Partido Comunista Méxicano en 1976, en plena campaña electoral de Valentín Campa, candidato sin registro a la Presidencia de la República, cuya plataforma contenía la demanda de una reforma política que garantizara el registro electoral legal para la izquierda, así como una ley de amnistía para liberar a los presos políticos. El resultado de esa movilización fue la Ley de organizaciones políticas y procesos electorales (Loppe) y la amnistía demandada. El año 1998 se obtuvo el registro condicionado al resultado de las elecciones federales de 1979, primer proceso en el que se participó legalmente después de más de dos décadas de semi clandestinidad. La reforma política creó las condiciones para superar constructivamente la etapa de crecimiento de las organizaciones que postulaban la lucha armada y abrió la puerta a la lucha legal de miles de mexicanos comprometidos en la transformación democrática de México.
Desde su fundación el PCM se involucró en la lucha de masas por la reforma agraria y el reparto de las grandes haciendas; también fueron protagonistas fundamentales en el surgimiento de los grandes sindicatos industriales, en las luchas estudiantiles por la autonomía universitaria, la nacionalización de los ferrocarriles, y la expropiación petrolera. Por ello, miles de ellos sufrieron prisión política y en muchos casos fueron ejecutados extrajudicialmente y desaparecidos.

Desde los primeros años de su existencia, glorias del arte mexicano como Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros influyeron en la vida interna del partido, fundaron ‘El Machete’, una joya del periodismo militante mexicano, y jugaron un papel muy destacado en la organización política y profesional de los trabajadores de la cultura y las artes. La acción de los comunistas también influyó en la educación pública mexicana en sus diferentes fases, desde la formación y acción de los maestros rurales, la implementación de la educación socialista durante el gobierno del general Cárdenas, la creación del sistema politécnico, la lucha por la educación superior gratuita, la organización sindical de los maestros y trabajadores de la educación.

Durante la clandestinidad provocada por los gobiernos priístas dóciles a las directrices norteaméricanas durante la guerra fria, los militantes comunistas fueron participantes muy importantes de los principales movimientos obreros, campesinos, populares e incluso cívicos de la época; entre otros, el movimiento ferrocarrilero de 1958-59, en el cual militantes a como Valentín Campa jugaron un papel destacado, por lo que sufrió prisión durante doce años; el movimiento magisterial de 1958 de Othón Salazar y el movimiento medico. Todo ello contribuyó a la formación de un núcleo dirigente con una sólida formación teórica y política.

El núcleo dirigente encabezado por Arnoldo Martínez Verdugo jugó un papel muy importante en la definición de una nueva política para orientar sus relaciones en el movimiento comunista internacional. Fue muy importante su deslinde de la invasión soviética a Checoeslovaquia para aplastar el esfuerzo de los gobernantes comunistas para democratizar el sistema e incrementar el bienestar de sus habitantes. Asimismo, siguió de cerca el surgimiento del eurocomunismo, especialmente las discusiones y elaboraciones que tenían lugar en el partido comunista italiano, cuyo dirigente Enrico Berlinguer asistió como invitado especial a uno de los últimos congresos nacionales del PCM. El testimonio de la autocrítca más consecuente del partido en su conjunto fue su decisión de dejar de lado principios como el centralismo democrático y la dictadura del proletariado para crear, en 1981, el Partido Socialista Unificado de México (PSUM) y 6 años después abandonar el símbolo de la hoz y el martillo para dar origen, con el PMT de Heberto Castillo y Demetrio Vallejo, al Partido Mexicano Socialista.

La legalización del PCM con su registro electoral permitió un proceso unitario sostenido por más de tres décadas que dio origen al PSUM, después al PMS y al final al PRD, así como a la emergencia de una corriente electoral creciente que ahora se expresa en el movimiento que llevó a Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República. Es muy relevante recordar que la misma política unitaria seguida a partir de la obtención del registro electoral determinó la decisión, en 1988, de ir al encuentro de la Corriente Democrática encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez y otros, con lo que se integró una corriente electoral de izquierda sin precedentes, que puso en jaque al viejo régimen con la candidatura del hijo del General Lázaro Cárdenas, creando las condiciones para avanzar en una lenta transición política que, a raíz del triunfo de Morena en julio de 2018 y de la toma de posesión de AMLO como presidente, vive un periodo de aceleración muy notoria.

Las importantes reformas constitucionales en diversas materias, como la laboral y la relacionada con la igualdad de generos, la lucha frontal contra la corrupción, la recuperación del sector petrolero y de la capacidad estatal para ejercer la rectoría del desarrollo, son avances que corresponden a la visión de quienes militaron en el PCM o en las organizaciones producto de las sucesivas transmutaciones que hemos referido. La decisión gubernamental de reconocer a Valentín Campa y a Arnoldo Martínez Verdugo como personas ilustres de México por su relevante contribución a la transformación política de México, es muy justa y debe llenar de orgullo a todos quienes los acompañaron en esa lucha de vida. ■

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