Inés Arredondo tenía la capacidad de entender lo diverso: investigadora

Inés Arredondo tenía la capacidad de entender lo diverso: investigadora
Claudia Liliana González Núñez, docente investigadora de la Unidad Académica de Letras de la UAZ ■ FOTO: ALEJANDRO ORTEGA

■ Es muy importante que su obra y figura sean rescatadas, opina Claudia Liliana González

■ Considera que llegó a ser una de las narradoras más importantes de México

 

Tuvieron que pasar 11 años para que los libreros y editores mexicanos volvieran a homenajear a una escritora en el Día Nacional del Libro que se conmemora en México cada 12 de noviembre debido a la fecha de nacimiento de Sor Juana Inés de la Cruz, pues este año tocó a Inés Arredondo ser quien se sume a Rosario Castellanos, Lourdes Franco y Elena Poniatowska que han sido los únicas mujeres homenajeadas en esta fecha dejando entrever la perenne visión masculina de la industria editorial y el mundo de la literatura.

Inés Amelia Camelo Arredondo nació en Culiacán, Sinaloa, el 20 de marzo de 1928 y falleció en la Ciudad de México el 2 de noviembre de 1989. Fue una escritora mexicana perteneciente al grupo de escritores conocido como la Generación del Medio Siglo y en 1979 ganó el premio Xavier Villaurrutia por su libro de cuentos “Río subterráneo”, aunque anteriormente había publicado “La señal” en 1965 y posteriormente publicó “Los espejos” en 1988.

Para Claudia Liliana González Núñez, docente investigadora de la Unidad Académica de Letras de la BUAZ y experta en la obra de Arredondo, es muy importante que su obra y figura sean rescatadas, pues cuando ella comenzó a revisar sus cuentos a mediados de la década de los 90, los programas de literatura mexicana no incluían a mujeres hasta que una de sus maestras la agregó y a partir de ese momento la narrativa de Arredondo la enganchó, tanto que la llevó a dedicar sus tesis de licenciatura y maestría a las que tituló “Discurso y ambigüedad en la narrativa de Inés Arredondo” y “Una poética de los espacios en la narrativa de Inés Arredondo”, respectivamente.

“Cuando comencé a hacer mi investigación era muy raro encontrar algún estudio sobre la autora. No se le conocía mucho, no tenía proyección, prácticamente era muy nueva la crítica que había en torno a ella. Ahora que ya pasó el tiempo me emociona que ya hay más estudios y que la autora se está revalorando y posicionado desde cierto tipo de audiencias”, cuenta.

En su momento, dice González Núñez, Arredondo fue una autora muy importante para su generación, que es como un pilar en las letras mexicanas porque marcó la separación de las lecturas de corte nacionalista, y ella era de las pocas mujeres que estaban ahí en la Generación del Medio Siglo, que en su momento fue importante, pero el hecho de que ahora la recuperen y la rescaten le da un reconocimiento que no se le había dado.

“Ella decía en entrevistas que quería ser en el futuro uno de los mejores narradores de la literatura mexicana, y este tipo de reconocimientos nos dicen que lo ha logrado. Ella no decía que era una autora feminista, cuando hablaba del narrador era porque no creía en las etiquetas masculino y femenino, pero desde otra perspectiva si es muy importante que sea ahora una mujer a la que la dan el homenaje editando sus libros, regalándolos”, menciona la experta.

La estudiosa explica que la obra de Arredondo es muy estética, debido al bagaje intelectual de la autora; con un lenguaje cuidado, que trabaja mucho la forma y que su prosa logra, aparte, la capacidad de cohesión y síntesis tan necesaria en los cuentos, además de que aparece también la parte poética como un don de su narrativa.

En cuanto a sus historias, dice la investigadora, son mundos completamente variados; como habla de la mujer, habla también del amor y el desamor, de la familia. Pero sus temas centrales, detalla, son “el otro”, la mirada. “En Inés Arredondo la mirada es esa fuerza entre dos personas capaz de decir lo innombrable, lo indecible, lo inefable”.

Para la especialista, Inés Arredondo tenía la capacidad de entender lo diverso, pues tocó temas que aún siguen siendo actuales; habló de los homosexuales, de niños con anomalías, de lo extraño, de la locura, de niñas con enfermedades mentales violadas, como es en el cuento “Canción de cuna”. Personajes muy distintos que demuestran la capacidad abierta de Arredondo de ver el mundo y que hoy deberían releerse y entender la alteridad desde otra perspectiva.

Pero también, los textos de Arredondo tocan los temas muy propios de la mujer, como la maternidad, el aborto, el amor y el desamor, la infidelidad, las imposiciones de la necesidad del otro, en este caso del hombre. Temas vigentes, dice, para quien le interese el tema de la mujer y su lucha, pues la sinaloense era empática con esto.

“Es un autora que en su momento, quizá por el género, no se le leyó tanto. Yo todavía tengo amigos varones que no leen mujeres. Hay esa negación, prejuicios, etiquetas, pero Inés Arredondo llegó a ser una de las narradoras más importantes de México y este homenaje la recoloca, la revalora y la va a revitalizar. El lector va a encontrar una narración muy delicada, sutil, el lenguaje preciso, la palabra reflexionada. Muy poético”, finaliza.

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