El Mirador de Heródoto BUAZ, 187 años de tradición, historia y excelencia académica

El Mirador de Heródoto BUAZ, 187 años de tradición, historia y excelencia académica

Francisco García Salinas fue en verdad un envidiable modelo como ciudadano, como partidario y como gobernante.
Elías Amador

La historia se escribe, entre otros motivos, para fortalecer la conciencia colectiva de los hombres, acrecentar la identidad. Gracias a la memoria histórica sabemos que la universidad como institución es importante, pues representa uno de los recursos más valiosos en la sociedad contemporánea para abordar con inteligencia y direccionalidad los desafíos del futuro. Específicamente, nuestra Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas es la más importante institución generadora de formación académica, investigación científica, cultura y arte en la entidad.

Este 5 de noviembre nuestra institución cumplió 187 años de ser fundada por Francisco García Salinas, cuya figura pongo de relieve para el fortalecimiento de la identidad de la comunidad universitaria y la sociedad zacatecana. Nacido el 20 de noviembre de 1786 en el poblado de la Labor de Santa Gertrudis de la Jurisdicción de Jerez, en 1821 fue nombrado regidor del Ayuntamiento de Zacatecas; en 1823 fue elegido diputado al Congreso Constituyente General de la República, y para 1828 fue electo gobernador de Zacatecas, cargo que desempeñó de manera tal que se ganó el apelativo de “Gobernador modelo”.

Uno de los grandes logros de García Salinas fue en 1831, cuando promulgó la Ley de Instrucción Primaria, que la hacía obligatoria para todos los niños. Tal fue su impulso a la educación, que en 1832 instauró el Colegio de Jerez, conocido también como Casa de Estudios, en la calle Del Espejo, de esa ciudad, donde se impartieron cátedras de Gramática, Latín, Filosofía, Derecho Civil y Canónico.

Qué decir de sus habilidades como administrador, por las que destacó como ministro de Hacienda en el gobierno de Guadalupe Victoria, y que como gobernador recibiendo un Zacatecas problemático y endeudado, al término de su gestión entregó una entidad próspera y con claro desarrollo social hacia el futuro.

“Tata Pachito”, como era llamado cariñosamente por el pueblo, era un gran estadista, de ahí que fuera invitado por la comisión de congresistas a trabajar en la redacción de la Constitución de 1824. Por eso fue que escribió Reflexiones sobre el Acta Constitutiva, fechada el 28 de noviembre de 1823 y no en vano también se le considera Padre del Federalismo.

En honor a Tata Pachito, quien murió en la Hacienda de San Pedro Piedra Gorda, hoy ciudad Cuauhtémoc, el 2 de diciembre de 1841, la máxima casa de estudios del estado lleva su nombre.
Retomando el tema fundacional de nuestra hoy benemérita Universidad, recordaremos que su más remoto antecedente es el Colegio de Jerez, el cual formalizó sus actividades el 5 de noviembre de 1832. En octubre de 1837 se trasladó a la ciudad de Zacatecas y se le adjudicó el nombre de Instituto Literario del Departamento. En 1864 se convirtió en Hospital Militar. En 1867, bajo el ostensible periodo de la restauración republicana, adoptó el nombre de Instituto Literario de García, y en 1885, bajo la hegemonía ideológica del positivismo, adoptó el nombre de Instituto de Ciencias (IC).

En 1916 el gobernador provisional del estado, Enrique Estrada, determinó la fusión del IC y de la Escuela Normal para Profesores, instaurando así la Escuela Normal para Profesores, Preparatoria y Anexas. En 1931 se nominó Colegio del Estado. En 1932, en el centenario de su creación, el gobernador Leobardo C. Ruiz determinó que ostentara el completo nombre de Instituto de Ciencias de Zacatecas (ICZ).

El 10 de octubre de 1959, luego de una ardua gestión, el ICZ consiguió su autonomía y, consecuentemente, su denominación como Instituto de Ciencias Autónomo de Zacatecas (ICAZ). Por el decreto 496, el 6 de septiembre de 1968 inició su etapa como Universidad. Finalmente y luego de una ardua gestión por parte de la Crónica universitaria, a partir del 7 de abril de 2019 la LXIII legislatura le otorgó el reconocimiento como Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas, nominación que ahora se encuentra en proceso administrativo.

Desde su fundación, hasta los tiempos actuales, nuestra institución ha sido crisol de grandes académicos, valga la pena mencionar a Teodosio Lares, director en la etapa de 1837; Fernando Castro, fundador de la Escuela de Farmacia en 1880; José Árbol y Bonilla, destacado profesor e investigador por el que desde 2007 la presea anual al mérito académico lleva su nombre; Ángel Ruiseco García, excelente docente e inventor; José Manuel Álvarez, que en 1956 consiguió la reapertura y reestructuración de la carrera de Minas; Heriberto Campos Bernal, autor de las Heribertas; Eugenio del Hoyo, autor del diseño del teatro Miguel de Cervantes Saavedra.

De los contemporáneos por ahora solo menciono algunos nombres: Magdaleno Varela Luján, Jesús Manuel Díaz Casas, Uriel, Márquez Valerio, José Enciso Contreras, Rafael Herrera Esparza, Esperanza Ávalos Díaz, Abel García Guizar, Carlos Ulises Girón Sifuentes, José de Jesús Sampedro, Francisco Esparza Sánchez, Rodolfo García Zamora, José Luis Rosales Encina, Juana María Valadez Castrejón y Marco Antonio Flores Zavala son una parte de la pléyade de espíritus luminosos que en lo académico y lo cultural han dado y siguen dando lustre a la gran trayectoria de nuestra emblemática, amadísima y benemérita UAZ.

Pertenecer a la comunidad de nuestra Universidad es un honor que ejercemos con orgullo y compromiso. ¡Larga vida a la BUAZ!

Así se observa el mundo desde El Mirador de Heródoto.

*Cronista de la UAZ
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