La Reforma Educativa apenas inicia: ¿en 28 meses tendremos otro currículo?

La Reforma Educativa apenas inicia: ¿en 28 meses tendremos otro currículo?

Todos estamos de acuerdo en la necesidad de reformar la educación del país. Todas las evaluaciones e investigaciones relevantes señalan que el nivel educativo en México es muy malo. La hipótesis del gobierno anterior al introducir la lógica gerencial, que condiciona la seguridad laboral a cambio de procurar mejoras en torno a ciertos indicadores de desempeño, fue un fracaso. Está de más ahora argumentar por qué fracasó, pero una lección sacamos de ella: la estabilidad laboral de los profesores es la condición de posibilidad del cambio educativo. Y dicha estabilidad se logra dando reglas claras de contratación y permanencia que, además, cuenten con el consenso de los diversos actores del sistema educativo. Es decir, sin una adecuada gestión política no es posible la reforma que todos queremos. Pero el hecho de contar con reglas claras y consensadas no significa dar el poder a las diversas mafias. Por eso es importante revisar qué tipo de reglas se han establecido en la Ley del Sistema de la Carrera de Maestros y Maestros. Lo ideal es que ofrezca estabilidad política y, al mismo tiempo, garantice el ingreso de profesores debidamente preparados para desempeñar su trabajo.

El cambio de foco es adecuado: de la evaluación a la formación de los profesores. Esto es, la idea de que el dispositivo que detonará el cambio es una formación de alta calidad de los profesores. Lo cual significa que la discusión se traslada a la reforma de las normales. Pero las señales son ominosas: disminuyen un 40 por ciento los presupuestos a la subsecretaría que administra las normales. Igual que le quitan el 50 por ciento al programa más exitoso para la educación básica, el de Escuelas de Tiempo Completo. Esto aun no es ley, porque falta la aprobación del presupuesto por parte del Legislativo y, justo ahí, se le puede enmendar la plana al Ejecutivo. Pero por lo pronto es una funesta señal. En conjunto hemos observado el desinterés del actual gobierno en financiar adecuadamente todo el sistema educativo, desde la básica, la superior y la gestión de la innovación a través de la ciencia y tecnología. En todos estos ámbitos se han hecho recortes.

Pero al día de hoy, se ven mejores condiciones políticas para continuar con la labor realmente importante de una reforma a la educación: la revisión de los contenidos y los modelos pedagógicos. En ese terreno el gobierno anunció la llamada Nueva Escuela Mexicana, que es el plan para mejorar eso que nos debe interesar: el nuevo plan de estudios para la educación básica. Después de los foros publicaron objetivos muy generales, que anuncian las grandes orientaciones, pero solamente. Las grandes orientaciones (así de genéricas) no se ven mal. Por ejemplo eso de “Desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentar el amor a la patria, el respeto a todos los derechos, las libertades, la cultura de paz y la conciencia de la solidaridad internacional, desde un enfoque humanista y bajo la perspectiva del desarrollo sostenible (…) Que contribuya a la formación de personas técnicamente competentes y socialmente comprometidas en la solución de los grandes problemas nacionales y globales, lo que implica fortalecer la formación ciudadana”. Objetivos del currículo que se ven bien. La cosa es cómo llegar al nuevo plan de estudios y los modelos pedagógicos.

Para esto último se elaboró un calendario de mayo 2019 a agosto 2021 para hacer la verdadera reforma educativa. Las condiciones laborales son sólo eso: una condición. La verdadera reforma a la educación está constituida por la revisión de los contenidos y las estrategias en la generación de los ambientes de aprendizaje. En este contexto de mayo a diciembre se debería estar trabajando en Evaluación del plan y los programas de estudio, y saber qué fortalecer, qué eliminar y qué nuevos elementos incorporar. Para marzo de 2020 se tendría la versión preliminar del currículo, y para junio de ese año el definitivo. En julio 2020 se establece el diseño de la implementación, de tal manera que en agosto de 2021 inicia el nuevo currículo de educación básica. Así las cosas, la reforma educativa apenas inicia, y se llevará a cabo en 28 meses. La planeación del ciclo de la reforma no se ve mal, y los actores convocados tampoco. 28 meses de evaluación, discusión, sistematización y generación de acuerdos sobre el plan de estudio, las formas pedagógicas es un tiempo razonable para tener los resultados esperados. Esto apenas inicia, así que poco tenemos que decir, sólo que si el signo de los presupuestos no se corrige, nada bueno resultará de este proceso. ■

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