Primer año de gobierno: reestructuración del poder político

Primer año de gobierno: reestructuración del poder político

El primer informe de Gobierno, o el tercero para la población según el Presidente, ha generado un fuerte debate público, la oposición señala un nulo avance para el país en cuanto a las propuestas que realizó durante su campaña el actual presidente, sin embargo, no se ha realizado un análisis de las acciones que ya son emprendidas por la actual administración federal que hasta el momento han tenido un único objetivo: La reestructuración del poder político.

El poder político fue superado y manipulado durante décadas por el poder económico, probablemente desde que México se integró al modelo económico neoliberal, cuyo eje rector es el del libre mercado sin control ni regulación por parte del estado (al menos en nuestro país así lo fue), lo que trajo como consecuencia la captación del gobierno del país a través de personajes cuyas campañas políticas fueron patrocinadas por grandes empresarios cuyos intereses fueron protegidos y al mismo tiempo incrementaron sus fortunas a través de licitaciones directas, reformas de ley que beneficiarían sus intereses como la reforma energética, reformas que pusieron a su disposición playas mexicanas y las riquezas de nuestros recursos naturales.

Toda una generación de políticos fue formada para proteger estos intereses desde gubernaturas, senadores y hasta presidentes de la república, como hemos sido testigos al menos durante los últimos 4 sexenios. Esto terminó en una gran crisis de corrupción sembrada como una cultura en el político y trayendo consigo la normalización de la misma a tal grado de que entre la clase política era común la frase de “el que no tranza no avanza”, arrojando a una clase política rapaz que entregó el país en manos de transnacionales y del interés económico.

Es normal que la ahora oposición busque desesperadamente desprestigiar la nueva administración ya que es encabezada por quien fue para ellos el principal opositor y crítico durante años, también que los ciudadanos esperen un crecimiento económico y un cese a la delincuencia, sin embargo, la tarea de lograrlo es mucho más complejo, en un país en el que el sistema administrativo y político han sido contaminados y controlados por la corrupción se requieren, primeramente, de acciones que vayan encaminadas a terminar con todas estas prácticas para que los programas sociales y demás acciones implementadas en materia económica y social puedan traer consigo resultados.

La fuerte crítica a nulo crecimiento económico reflejado en un 0% fue planteada con el objetivo de des legitimar un gobierno de izquierda, dejando de lado la inexistencia de recesión económica, inflación, cero aumento en precios de combustibles, entre otras. La oposición también dejó de lado el esfuerzo realizado para disminuir hasta en un 95% el robo de combustibles que se daba con la autorización de altos mandos y del ejecutivo; se deja de lado también el análisis del impacto que tendrá la eliminación de los sueldos de altos funcionarios y de representantes populares, la implementación de una Ley de Austeridad Republicana y la transformación que traerá consigo para la clase política.

Es así que el primer año de Gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador no ha sido centrado en la obtención de un crecimiento económico a costo de un incremento en la deuda pública, pues antes se obtenía un pequeño crecimiento de un 2% pero se aumentaba en millones de pesos la deuda, ahora tenemos un presidente cuya estrategia es iniciar eliminado todas aquellas prácticas que pudiesen derrumbar su proyecto, pues esperar que solamente cambiando los primeros mandos de las dependencias federales y con ello erradicar la corrupción es como esperar que una manguera llena de agujeros deje de fugar agua con el simple hecho de cambiar la llave, se requiere de una estrategia que traiga consigo la reestructuración de la administración pública para evitar que la corrupción siga siendo el sello de muchos servidores públicos, para ello es necesario reestructurar primero el poder político ante el poder económico, en ese sentido la 4T va triunfando y el Presidente de la República va logrando recuperar la fuerza de la figura presidencial para lograr el desarrollo y el progreso del a nación, dejando un fuerte mensaje: el poder político y económico deben de ir de la mano, nunca el político por debajo del económico y siempre con el objetivo de buscar el bienestar colectivo.

La era de políticos y empresarios millonarios y un pueblo pobre ha terminado, el primer año de gobierno ha sentado las bases para una justa redistribución de la riqueza y al mismo tiempo para regresar la dignidad a la representación popular y a la función pública.

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