El contranoticiero: el líder moral, el primer militante, el cacique y el caudillo de Morena

El contranoticiero: el líder moral, el primer militante, el cacique y el caudillo de Morena

En días recientes Andrés Manuel López Obrador dijo que se acabó el líder moral, el primer militante, el cacique y el caudillo de Morena. En otras palabras lo que dijo fue que Morena no repetirá los comportamientos que el Revolucionario Institucional siguió desde su fundación. Implícitamente, también deja ver lo que algunos piensan; que Morena es él, que sin él Morena no existe, que no tiene sentido ni futuro. La pregunta se vuelve entonces, qué tiene que hacer Morena para trascender el carismático liderazgo de AMLO.

Estos cuestionamientos no son menores y las dudas existentes alrededor del futuro de Morena tienen que ser resueltas por su bien y por el de la vida democrática del país. El hecho de que AMLO se desvincule de los asuntos partidarios es fundamental para acabar de una vez y por todas con la idea que Morena es el nuevo PRI. Si Morena fracasa, si sus integrantes no pueden mostrar que existe un proyecto de izquierda que trasciende al proyecto de gobierno, la democracia en México dará un brinco al pasado de manera exponencial, por ello, vale la pena explorar los posibles escenarios rumbo a al congreso nacional de Morena que tendrá lugar el 20 de noviembre.

El primero es que se elija a un representante desde la cúpula, algo lejano a lo ideal. El hacerlo demostraría que lo que se busca, lejos de impulsar una visión alternativa, es poder convertir a Morena en el vehículo del régimen, como una vez lo fue el Revolucionario Institucional. Al mismo tiempo, esto generaría que el partido funcionara como una escalera de ascenso en la administración pública, algo que aceleró la caducidad del sistema de partidos en México y que hoy en día coloca a nuestro país en una importante coyuntura democrática.

Si Morena fracasa en esta encomienda entonces su éxito y supervivencia estarán fuertemente ligados al éxito de la gestión del presidente. Si el presidente falla y Morena no se democratiza entonces el partido se extinguirá al final de la administración. Si no se democratiza y el gobierno es exitoso entonces es muy probable que quien más sufra sea la democracia en México pues se repetirían prácticas fraudulentas de las cuales venimos escapando. Morena se volvería hegemónico, el sistema de partidos perdería aún más confianza, el abstencionismos crecería y entonces sí, Morena se convertiría en el nuevo PRI.

Otro escenario es que exista una verdadera competencia entre quienes aspiran a dirigir el partido. De ser así, se tendría que pensar en el mecanismo a través del cual las elecciones tienen que ser llevadas a cabo. Una buena idea es invitar a organismos internacionales neutrales y objetivos como observadores del proceso. Tenemos que tener claro que un gran sector de nuestra sociedad está expectante sobre el futuro de Morena y por ende del sistema de partidos en nuestro país.

La fuerza de Morena radica en que la base se sienta cercana a la dirigencia y en que profesionales que necesitan obtener un ingreso, que no viven de la política, puedan participar. Quien aspire a dirigir el partido tendrá que encontrar soluciones que permitan respetar estos esquemas dentro de un sistema de partidos que no está diseñado de esta manera, el reto no es menor. Pero sin duda, el reto mayor, será poder demostrar que realmente se trata de un movimiento colectivo que si bien fue engendrado a partir de las ideas y la lucha que encabezó un solo hombre es ahora un espacio que facilitará la participación política de todos los que coincidan con su ideología y no será simplemente un nuevo vehículo para el gobierno.

Quien resulte electo o electa no podrá, bajo ninguna circunstancia, equipararse a la figura de AMLO. Lo que logró sucede, a lo mucho, una vez cada siglo. Esto no es, en mi opinión algo negativo. Quien sea que quiera participar en la contienda tendrá oportunidad de demostrar que un partido fuerte en México no necesariamente tiene que depender de una sola persona pues la única manera en la que Morena podrá trascender es si su próxima dirigencia logra que los valores con los que Morena fue creado permeen desde la base hasta la dirigencia.

Quienes hoy integran Morena tienen una gran responsabilidad no solamente discursiva. De sus acciones depende el futuro del sistema político de nuestro país y por ende de la estabilidad social y económica. Si Morena regresa a la época del líder moral, del cacique y del caudillo el país entero se verá afectado. Lo que logró Morena en 2018 fue histórico, renovó las esperanzas de millones en la política, asegurar que el momento trascienda depende ahora de muy pocas personas quienes podrán decidir cómo quieren pasar a la historia de México. ■

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