Polémico proyecto de la presa Milpillas

Polémico proyecto de la presa Milpillas

En el año 2036, fecha elegida por este escritero para su partida de estos planos mundanos, será un delito capital que se castigará con cárcel y hasta con pena de muerte hacer mal uso del agua. Hoy día, 17 años antes, se tiene la opción de buscar más agua para Zacatecas y municipios circunvecinos y en esta búsqueda ha levantado mucha polémica con el proyecto de la posible construcción de la presa de Milpillas. Por principio, las presas son un atentado contra la naturaleza y se construyen en perjuicio de las comunidades que tienen la mala suerte de estar en los lugares donde se construyen, afectando irreversiblemente a toda forma de vida que hay donde será el almacenamiento de agua, hasta el momento en que culmina y se echa a andar la obra.

En el padrón de usuarios se encuentran aquellos que más mal uso de ella hacen y en los que sobresalen por su mezquindad las compañías mineras y las embotelladoras; entonces al ritmo que llevan estas empresas en el uso del agua es muy probable que para el año 2050 se quede con muy poca o sin ella. La susodicha presa, de ejecutarse el proyecto hidráulico, muy seguramente estará azolvada y no habrá manera de cubrir las necesidades de abastecimiento para las comunidades y cabeceras de los municipios que se dice serán los beneficiarios de dicho proyecto.

No se requiere una bola de cristal ni de hacerle al agorero para afirmar que muy pronto, al paso que se lleva, el vital líquido será insuficiente para cubrir las necesidades mínimas de la población. El abuso de la misma seguirá siendo ejercido por las mismas compañías de siempre, junto con la agricultura e industria en general.

Por otra parte, la ciudad de Zacatecas esta siendo favorecida por un boom turístico que cada vez requiere mayores cantidades de agua, sobre todo para cubrir las necesidades del Centro Histórico, y el turismo que por regla general acude a esta ciudad es del mismo tipo que afecta a la República Mexicana y otras partes del mundo. Un turismo, por regla general ávido de placeres y entretenimiento que tienen que ver con el hedonismo y todas las malas prácticas que este conlleva: alcoholismo, desperdicio de alimentos, producción de basura, ruido excesivo (por ejemplo, las tristemente célebres callejoneadas) y otros males que culminan con las prácticas destructivas para la ciudad, como el exceso de tráfico vehicular, entre los que destacan los de servicio urbano, los camiones de servicio turístico local y los gigantescos camiones que transportan a estos viajeros que exigen el servicio a domicilio en los megaterios transportes.

La propuesta de este escrito es hacer un llamado a toda la población para fomentar, desarrollar y ejecutar fórmulas que permitan la supervivencia de los ciudadanos por medio de un uso racional del agua. No puede esperarse a que llegue la mitad del siglo cuando se tengan que aplicar medidas punitivas, si hoy día se tiene la posibilidad de prevenir este desastre.

Definitivamente, la gran industria no es la solución para el desarrollo del planeta, puesto que las compañías mineras, embotelladoras y agricultura e industria en gran escala, solo ven por los intereses de unos cuantos, en detrimento de la población en general. No debe olvidarse que, a finales de los ochentas, Zacatecas capital contaba con reservas de agua que al ritmo del consumo de aquellos días estaba contemplada para durar alrededor de doscientos años, pero esta fue concesionada a los proyectos antes mencionados y así nos luce el pelo, hoy día.
Entonces, es bueno meditar sobre nuestras posibilidades futuras de supervivencia.

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