■ Miscelánea Policía Federal y Guardia Nacional: necesaria distribución de competencias. Solución con justicia

■ Miscelánea Policía Federal y Guardia Nacional: necesaria distribución de competencias. Solución con justicia

Durante la semana anterior, los mexicanos fuimos sorprendidos con una información en extremo preocupante: La “rebelión”, prácticamente así en esos términos, de la Policía Federal en contra de actos del Congreso Federal, del Presidente de la República, de la secretaría de Gobernación y del Secretario de Seguridad Pública Nacional.

Escenas de confrontación que pasaron fácilmente al enfrentamiento que incluyó un trato agresivo a una Coordinadora de la Guardia Nacional. En redes aparece en video un policía federal que prácticamente reta al Presidente y que, sin embargo, proporciona su nombre, siendo notable un alto grado de indignación por lo que dice el trato de que son objeto como corporación y porque sus prestaciones laborales les están siendo reducidas.

El Presidente de la República desgañita en contra de la Policía Federal: “Lo que había no servía, se echó a perder” dijo en clara referencia a esta corporación.

Y no es que, el que esto escribe, pretenda erigirse en defensor de la corporación policiaca en rebeldía, lo que sucede es que como dice el dicho: “no eches gasolina al fuego”. Y, como dice el Quijote: “No dobles la vara de la justicia”.

El país ya tiene bastante con la situación caótica generada por los Estados Unidos a través de su Comando Norte, con la implementación de la llamada Teoría de la Seguridad Nacional y utilizando para ello el “Plan Mérida” firmado por el traidor e impostor Felipe Calderón.

La Teoría de la Seguridad Nacional que implementa el Imperio del Norte en diferentes partes del mundo donde tiene intereses, consiste en desquiciar al país elegido con la imposición de franquicias a sus productos y la cancelación del envío de medicamentos o básicos o con otras acciones como proliferar la delincuencia y fortalecerla al proporcionarle armas. Viene el desabasto, se genera el caos, luego ante el caos las policías se tornan impotentes, por lo que viene la militarización. El caos, de ser un asunto de seguridad pública, se torna en un asunto de seguridad nacional. Y tenemos el caso de México.

El Plan Mérida permite la introducción de armas de asalto a México, además de la permanencia de agentes de los Estados Unidos. Cada año llegan al país, provenientes del vecino, más de 200 mil armas de asalto. Es sabido que el grupo delictivo Zetas fue capacitado en la Escuela de las Américas en los Estados unidos, al igual que los Kaibiles que han desquiciado a Centroamérica.

Ignoro si la pretensión del gobierno de la República sea la desintegración de la Policía Federal. Si es así, gran error.

La competencia de la Policía Federal es de carácter preventivo y disuasivo. La vigilancia para evitar la comisión de delitos es su principal tarea y con su presencia el desistimiento de conflictos. Las policías preventivas dejan de actuar en determinado ámbito espacial cuando el delito se comete. Entonces la investigación corre a cargo de la policía ministerial y de la policía científica (periciales). Las policías de prevención se convierten entonces en meros auxiliares del Ministerio Público.

Tanto la Policía Federal, como la Guardia Nacional tienen funciones de prevención y disuasión. Nada más.

Al ser iguales en cuanto a funciones y atribuciones, es difícil que puedan actuar juntas en el mismo ámbito espacial, por lo que: O desaparece alguna o le damos competencia diferenciada, que no diferente:

Desaparecer alguna implica echar gasolina al fuego, pues se manda a la calle a personal honesto y con espíritu de cuerpo que nada tiene que ver con algunos abusivos y deshonestos que en todos lados los hay. Se manda a la calle a personal capacitado en el manejo de armas y en tácticas de combate, conocedor de los subterráneos de la delincuencia organizada y proclive a integrarse a ésta, convencido o desesperado ante la falta de trabajo.

Y lo más importante: Se trata de trabajadores que sostienen a sus familias. Hay hijos… Ante la injusticia la necesidad y la desesperación se impone. En política criminal se recomienda: Nunca abandones a tu policía. Puede ser tu mejor aliado o puede convertirse en tu peor enemigo.

Entonces, el despido y desintegración del cuerpo policiaco no es la solución, porque es engrosar las filas de la delincuencia con personal habilitado y capacitado para ejercer el camino del delito.

La solución es relativamente sencilla: La Policía Federal dedicará su actividad a la prevención y disuasión del delito en las ciudades, en tanto que la Guardia Nacional cumplirá las mismas funciones pero en las zonas rurales, esto es, haría funciones de gendarmería, que es lo mismo que policía, pero con el nombre adecuado: policía de polis-ciudad. Gendarmería de Geo- tierra. Y no estoy inventando nada, así funciona en otros países, Francia por ejemplo, donde hay Policía Nacional y Gendarmería y donde para la investigación trabaja la policía judicial.

Son unidades de apoyo recíproco en caso necesario y a petición de parte. Salario y prestaciones son iguales, bajo el viejo principio laboral “A trabajo igual, salario Igual”
Un error del Congreso que debe corregirse: el haber asignado funciones de investigación a la Guardia Nacional invade competencia de la policía de investigación y de la policía científica, lo que conduce al abuso pues se presta a la “fabricación de culpables” y que se “empalme” el trabajo de la preventiva con el de la investigadora.

La policía preventiva en sus presentaciones de Guardia Nacional, Policía Federal, Policía estatal y Policía Municipal, interviene antes de la comisión del delito para prevenirlo y evitarlo.

La policía ministerial en sus versiones Federal y estatales interviene una vez cometido el delito para investigarlo, bajo el mando directo e inmediato del Ministerio Público, ahora mal llamado fiscal (concepto sajón)

La policía preventiva municipal, debe retornar a su viejo rol de vigilante de los bandos de policía y buen gobierno municipales y como auxiliar del Ministerio Público o fiscales.

El respeto a las normas de competencia de los cuerpos policiacos es vital si de seguridad pública hablamos. La prudencia y el conocimiento son imprescindibles. ■

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