Propaganda y objetividad

Propaganda y objetividad

Recuerdo un ejemplo que daba quien fuera mi profesor de Derecho colectivo de trabajo, para referirse a los Sindicatos: Si tomas un palillo de madera y lo observas, se te hace pequeño, insignificante, no le das importancia y lo puedes romper con las manos con mucha facilidad; pero si en lugar de ser un solo palillo de madera, son cientos y además están agrupados, estos se hacen notar, toman tu atención y por más que intentes quebrarlos, no podrás mientras permanezcan agrupados… Así pasa con los trabajadores, a uno solo se le puede imponer el patrón, pero a si son varios trabajadores, estos siempre se podrán defender de los abusos laborales, podrán hacer valer sus derechos y lograr nuevas conquistas laborales; por eso la razón de ser de los sindicatos.

El trabajo es una de las cosas más sagradas que tienen los seres humanos, de ahí se viste, se come, se vive; es por eso que las personas cuidan y honran su empleo; esto también es del conocimiento del patrón, lo que por mucho tiempo puso en una situación vulnerable a la clase trabajadora; pues el patrón se aprovechaba de sus trabajadores, abusaba con largas jornadas de trabajo, con salarios miserables, con acoso y hostigamiento labora; en fin, el patrón sabía que el trabajador necesitaba el empleo y que eso lo sometía ante él. Las conquistas laborales, como la jornada de 8 horas diarias, días de descanso, vacaciones, aguinaldo, y demás prestaciones, son producto de la lucha laboral, son derechos que muchos de ellos se ganaron con derramamiento de sangre y para protegerlos, garantizarlos y mejorarlos, surgen los sindicatos. Un trabajador sindicalizado, además de las prestaciones y derechos contenidos en la ley, tienen otros derechos y privilegios gracias al contrato colectivo de trabajo del que son parte; entonces pues, se entiende que un sindicato tiene su razón de ser en la defensa de la clase trabajadora; un sindicato velará siempre por los intereses de sus sindicalizados, poniendo por delante el interés del trabajador antes que el del patrón (claro, todo en estricto apego a la ley); un sindicato debe de cuidar los derechos laborales y buscar siempre mejorar las condiciones de trabajo. Lamentablemente, en muchas de las ocasiones esto no es así.

En muchas partes del país, la ambición al dinero y al poder ha corrompido a los sindicatos y ha pervertido a sus dirigentes. Sabemos que las arcas de los sindicatos se llenan de dinero gracias a las aportaciones de los trabajadores que lo integran y nos estamos refiriendo a grandes cantidades de dinero, millones y millones de pesos; eso ha provocado que la actividad sindical sea vista como sinónimo de riqueza y espacios de poder. Se han hecho jugosos negocios a costa de los sindicalizados; simplemente hay que pensar en la opacidad con la que se manejan las aportaciones sindicales, con las que los dirigentes se van de viaje al extranjero; aportaciones con las que se hacen lujosas comilonas para deleite de dirigentes sindicales, patrones y políticos; aportaciones con las cuales los dirigentes se rodean de lujos, olvidando por completo la defensa de los trabajadores. ¿Qué me dice de la venta de plazas? Seguramente hemos escuchado de esos negociazos que hacen las dirigencias sindicales. Lo peor de todo es cuando el patrón y el dirigente sindical se codean uno al otro y actúan por intereses personales; es ahí cuando el sindicato abandona por completo su razón de ser y no vela por los intereses de la clase trabajadora sino actúa como un velador del “changarro” del patrón.

Todos esos negocios que se hacen en torno a un sindicato, ha provocado que algunos dirigentes se aferren a sus cargos; periodo tras periodo hacen hasta lo imposible por permanecer continuar como dirigentes sindicales; pues claro, el negocio les supo bien. Por lo regular, ese tipo de dirigentes tienen el apoyo de la parte patronal, pues ven en ellos la garantía de que no se les presione ni se les cuestione, ven en ellos no un aliado de los trabajadores sino un alineado al patrón. Algunos de esos aferrados a sus cargos engañan a los trabajadores diciendo que las conquistas laborales y sus derechos son gracias a ellos y otros más descarados los amenazan, todo ello para obtener de mala manera el apoyo de los sindicalizados. El sindicalismo se ha convertido en un sectarismo, donde unos cuantos controlan y se benefician a costa de los trabajadores.

En el Zacatecas, los trabajadores de la Secretaría de Salud, están pasando por un proceso de renovación de sus representantes sindicales, en donde la “actual lideresa” Norma Castorena, pretende por cuarta ocasión aferrarse a su cargo, ya son 9 años de que dicha lideresa decide el destino de las aportaciones sindicales de los agremiados en Zacatecas, les corresponderá a ellos evaluar y castigar el desempeño de esa lideresa, tendrán la oportunidad de elegir entre permanecer igual o buscar un cambio para su sindicato; ellos decidirán con su voto libre si forman o no parte de los grandes cambios que están sucediendo en el país.

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