La licitación pública en México

La licitación pública en México

Los primeros antecedentes de la licitación publica en México los encontramos en 1852 cuando se realizaban subastas para la obtención de obra pública, no fue hasta 1917 que se reguló y fue establecida en el artículo 134 de nuestra Carta Magna en la que se señalaba que todos los contratos que el gobierno celebrara para la ejecución de obra pública serían adjudicadas en subasta, realizándose una convocatoria para ser realizadas en una junta pública.

Actualmente dicha figura se encuentra establecida en el mismo o artículo de la Constitución en donde se determina que todas las adquisiciones, arrendamientos y enajenaciones de cualquier tipo de bien, prestación de servicio o la contratación de obra pública se realizarán mediante licitaciones públicas a través de convocatorias y que tendrán que ser públicas en donde se tendrán que asegurar, por parte del estado, las mejores condiciones en cuanto a precio, calidad, entre otras.

Esta figura fue implantada por completo y vista como algo muy común y natural en México una vez que nuestro sistema económico fue el neoliberal, el Estado volvió ante los cuidados, algo muy normal el otorgar obras de competencia pública a particulares para que así se viesen beneficiados. Rápido, la licitación pública se convirtió en una herramienta para que los representantes populares, desde el presidente de la repúlbica hasta presidentes municipales, hicieran negocio a través de familiares, amigos y presta nombres a quienes se beneficiaba con obra pública, inflando los costos de obras de forma exagerada, de esta forma, la licitación pública terminó siendo una simulación que arrojaba ganancias de hasta millones de pesos.

A nivel internacional, la licitación pública ha sido utilizada por empresas transnacionales para corromper a presidentes a los que financiaron sus campañas, una vez obtenido el triunfo habría que cobrarles el favor con contratos multimillonarios de obra pública. Uno de los escándalos más famosos fue el de la empresa Odebretch que se caracterizó por obtener obras millonarias en América Latina (incluyendo México) y que fueron representativas d ella corrupción desbordada, para obtener los contratos o ganar las licitaciones corrompieron a los presidentes, entregando grandes sumas de dinero para obtener obras públicas, en el caso de nuestro país fueron realizadas declaraciones en que financiaron campañas políticas de ex presidentes, obteniendo posteriormente obras en Pemex.

Los mexicanos hemos sido testigos de un sin fin de obras realizadas por particulares y que terminaron costando hasta 3 veces su costo inicial y en cuestión de meses se encontraban inservibles. La construcción del aeropuerto iniciada por Peña Nieto había sido una obra representativa de la corrupción en nuestro país, grandes empresas construían con dinero de los mexicanos e incluso fue demostrado que los costos comenzaban a ser inflados, el ejército mexicano participó en la construcción de la barda perimetral, terminó costando varias veces el precio propuesto.

En días pasados el Presidente anunció que la construcción de la refinaría dos bocas sería llevada a cabo por el mismo gobierno de la república, debido a que ninguna empresa participante cumplió con los plazos solicitados para concluir la obra, tampoco con los costos que se requerían, por lo que el Estado cumplirá con una de sus responsabilidades principales.

Se ha criticado dicha determinación, los conservadores en nuestro país nunca antes habían visto que el gobierno cumpliera con una de sus principales funciones, la obra pública, para ellos los únicos que pueden cumplir con calidad una obra es el sector privado, sin embargo, el Estado tiene la facultad de realizar la obra pública. Tal vez ha llegado el momento en el que la licitación pública finalice, misma que desde un punto de vista personal no debiese existir para determinadas acciones, entre ellas la obra pública, pues el estado debe contar con el presupuesto y las herramientas para llevar a cabo obras cuyo objetivo primordial es el de beneficiar a los mexicanos.

La cuarta transformación se caracteriza por tener como objetivo la separación del poder político y el poder económico, la licitación pública se convirtió en una herramienta mediante la cual este segundo poder dominó al político, lo corrompió y le brindó a los mexicanos un sin fin de obras que terminaron costando demasiado, afectando no solamente a la obra en sí, si no afectando a todo un sistema político y representativo, temirnar con ello podría representar el acabar con las obras realizadas a través de una licitación. La construcción de la refinería de Dos Bocas, demostrará que el Estado tiene la capacidad de realizar una obra en tiempo, con el costo propuesto y cuyo objetivo sea el de beneficiar a los mexicanos.

Related posts

Banner Home Videos 578 x 70
¡Suscríbete!
Suscríbete a nuestro Boletín Informativo para recibir las noticias más recientes de La Jornada Zacatecas en tu e-mail
TU EMAIL AQUÍ
¡Suscríbete!
Suscríbete a nuestro Boletín Informativo para recibir las noticias más recientes de La Jornada Zacatecas en tu e-mail
TU EMAIL AQUÍ