La fiscalía: procuración de justicia en manos del conejo de Alicia

La fiscalía: procuración de justicia en manos del conejo de Alicia

Los protocolos tienen su desarrollo, pero en ellos (a pesar de los mismos) se dejan ver fulgores de realidad. Los informes pueden servir de algo a pesar de sus formalismos estériles. Los datos de los secuestradores aprendidos, los funcionarios investigados, las bandas de robacoches deshechas o los grupos de asalto a casa-habitación detenidos, sirven para caer en la cuenta de que los esfuerzos institucionales tienen resultados, pero no impactos. Explicamos.

El informe del (nuevo) fiscal autónomo señala muchas medidas que muestran esfuerzo e interés en disminuir con los niveles de impunidad, es decir, de que si alguien comete un delito tenga la respuesta esperada del Estado. Sin embargo, la realidad es otra: la realidad se pone más roja. Lo cual habla de que las instituciones están sirviendo para atender los problemas pero sin resolverlos. ¿Y por qué estas instituciones son impotentes para resolver los problemas que están señaladas para hacerlo? Hay casos donde observamos que hacen su mejor esfuerzo y se quedan con méritos, pero sin efectos en la realidad. Informan de bandas delictivas detenidas, pero eso no disminuye la incidencia delictiva; lo cual significa que la aplicación del Derecho que informan no llega a cumplir su misión: la ejemplaridad que contribuya a normar la vida social. En otras palabras, la dimensión preventiva de la no-impunidad que impacta en la incidencia delictiva: si la percepción ciudadana observa que cometer un delito tienen consecuencias necesarias, pues su frecuencia disminuye claramente. Pero si la precepción es lo contrario, la incidencia de los delitos no se mueve o, incluso aumenta.

Así las cosas, tenemos que la fiscalía en Zacatecas no ha logrado mover la tendencia en el comportamiento delictivo en la entidad. Han tenido algunos resultados que no mueven la realidad. La efectividad en el castigo de aquellos que infringen la ley no llega a modificar la conducta social. Indicadores como la desconfianza en las instituciones de procuración de justicia continúa incólume, sin modificación relevante.
En los últimos tiempos se ha puesto de relieve la violencia feminicida y no hemos tenido respuesta institucional correcta al respecto. Incluso se detonó la alarma de género y no sirvió de nada. Los protocolos para atender la violencia de género que fueron hojas que el viento se llevó. Lo mismo la aplicación del Nuevo Sistema de Justicia Penal: desde 2008 la carrera parece la de Aquiles y la tortuga. Un pequeño espacio que se hace infinito y nunca se alcanza. Metas cortas pero con brechas infinitas. Total, nunca se llega. Muchos de los delitos son parte de organizaciones que actúan en regiones del país, por tanto, su combate debe ser más allá de las fronteras estatales, se requiere una intensa coordinación nacional o, la menos, regional, pero estas metas siguen en buenas intenciones. La procuración de justicia está enredada en las madrigueras del conejo de Alicia del país de las maravillas.

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