Decadente – poderoso

Decadente – poderoso

Decadencia y poderío se unen en Trump; cuya ambición, para desgracia de los estadunidenses, quiere disfrazar de demócrata para, no simbólicamente, sino realmente decidir, en este caso, qué hacer con el futuro del petróleo de Venezuela e inicia por lo más sencillo, construir un interlocutor local, nativo, pero “político” y con poder, aunque limitado. Un personaje a modo, bien posicionado políticamente, pero con suficiente ambición como para imponerse, si es que eso se requiere, con el respaldo de los EUA para fungir y despachar, como el Ejecutivo del Gobierno de Venezuela. En este tipo de maniobra tienen experiencia, por historia y acumulación, los EUA y ahora aprovechan la ambición del propio Trump por destacar como protagonista político mundial, quien tiene a su disposición no sólo el mando de las fuerzas armadas de los EUA sino también las llaves para lanzar cohetes, ¿según su genio, discreción o circunstancia sobre una eventual alerta bélica? Tenga por seguro, los cohetes irán a donde más convenga para fortalecer al imperio y satisfacer su ego, de pilón. Si sólo se trata de quemar excedente o “pólvora vieja”, igual, se quema excedente y algo se nivela, aun sin consecuencia política. ¡Ah, queman su arsenal! Con todo, sea ensayo o no; la guerra, como tal, es opción para invertir y para quemar excedente sin desestabilizar la economía, si fuera posible hasta se atizaría para dinamizarla, si deja posibilidad de ganancia.

En el campo de la realidad, lanzar una embestida militar contra Venezuela y los venezolanos, quienes han resistido y se resisten a servir al imperio, con el resguardo y administración propia de su petróleo, por sí solos, ellos no cuentan con los recursos bélicos suficientes para poder confrontar a Trump y a su aparato militar, con éxito, si éste les declara la guerra. ¿Qué ha hecho Maduro estos días? Recorrer Venezuela, llanuras, campos, selva, etc., e informar y alertar a la población para que esté preparada para su defensa si se requiere y, agrego, si es que puede defenderse de las armas balísticas del Pentágono, con que cuenta Trump, eventualmente para atacar. Que hay países amigos de Venezuela con fuerte capacidad militar, cierto, unos cerca, otros lejos, pero antes de cualesquier confrontación militar lo primero es insistir en las vías políticas para resolver los problemas que sean, a pesar incluso de las individualidades por brillantes que parezcan o por el hálito que les dé el afirmar estar respaldadas hasta, ¿por el mismo Trump?

Antes, los EUA hicieron la guerra por el Petróleo en Siria. Hoy, la embestida para el Presidente Americano, Trump queda más cerca, Venezuela y para apropiarse de su petróleo cuenta con un caballo de Troya para primero asegurar el propio futuro de los EUA y con el energético asegurado, acceder a todas las demás riquezas naturales de Venezuela, la vía “institucional” para hacer eso, ¿podría cobrar realidad tal vez como un “nuevo protectorado” a construir? Desde hoy, al proteger trump al diputado opositor Juan Guaidó, máxima autoridad en el Poder Legislativo de Venezuela, fue más allá de sus atribuciones y funciones al autoproclamarse Presidente encargado de Venezuela, ¿lo hizo con el conocimiento y consentimiento, previos del Presidente americano Trump? Lo cierto, su complejo industrial militar, está listo para cualesquier alerta, con todas las desigualdades que existan, Trump no dudaría en enviar a combate sus cohetes. Para Trump, ¿sería diversión, sádica? Sin duda, un bombardeo sobre los venezolanos sería una tragedia del lado ideológico – político, del que fueran simpatizantes o militantes. Pero, ¿qué ha hecho Maduro? Ir a los campos, a los pueblos, informar y preparar a la gente, su cohesión político – ideológica es importante, Venezuela es su Patria y una lucha a resolver más sin armas, que con ideas, con propuestas de futuro y de mejoras del presente.

Sobre de eso van la historia y el presente: De manera precisa lo señala una nota periodística de, El País: Tras protagonizar una retirada con sabor a derrota del escenario bélico de Siria, todo parece indicar que Estados Unidos ha encontrado en Venezuela un nuevo objetivo geoestratégico. Así lo indican las múltiples declaraciones guerreristas contra el gobierno venezolano que han venido formulando el presidente Donald Trump y sus colaboradores. La más reciente es la del propio mandatario, quien, en una entrevista difundida ayer, dijo que el envío de fuerzas militares a ese país sudamericano es una opción que la Casa Blanca considera para respaldar al diputado opositor Juan Guaidó, quien la semana anterior se autoproclamó presidente encargado de Venezuela. O sea, ése es el pretexto, ¿inició con eso o no el proceso de invasión?

Memoria, la más reciente incursión militar de Washington en el extranjero culminó, con una derrota: en Siria la Casa Blanca no logró deponer al gobierno de Bashar Al Assad, su presencia en esa nación árabe acabó fortaleciendo a los grupos fundamentalistas islámicos que decía combatir. La salida estadunidense de Siria significó una victoria geopolítica para Rusia, que apoya por tradición a Al Assad y comprometió en el escenario sirio una presencia militar activa.
¿Qué hará Trump? ■

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