¿Tan mal “sienten” a Meade?

¿Tan mal “sienten” a Meade?

Curioso, a tal grado se ha llegado en la disputa electoral que, al día de hoy, su actualidad, pues, sus actores han conseguido mostrar más inquietud, ¿agresividad? y nerviosismo que a veces rebasan su cordura y las posibilidades reales de contribuir, como conjunto actoral político, fundamental, para a realizar, con su intervención, insisto, unas elecciones federales, presidenciales, legislativas, municipales, incluso, de gubernaturas y, desde luego, una elección presidencial que no debe estar sujeta a caprichos, agresiones, ni a excesos, hasta por una cosa tan “boba”, como que lo más deseable para todos es que transcurran en paz, es decir, en la que todos los actores políticos, se supone, deben coincidir, por encima, pues, de las furias y fuerzas partidarias, celestiales o demoníacas, a las que pudieran convocar para lograr conseguir, atrapar, su “porción” institucional de poder, en general, político, pero que luego se matizará, de económico, cultural, institucional, etc. O sea, según la esfera o ámbito de actividad de sus actores, que lo mismo puede ser político, económico, cultural, simbólico, o el que sea, para desplegar en él su política o sus políticas, con el fin estricto de conseguir, con su despliegue o actividad, hacerlas instrumentos a accionar para conseguir lo que se desea y esto conlleva, insisto, que estaremos “presos” de o en una maraña de intereses, cuyas consecuencias se notarán en las acciones que sus actores políticos emprendan y el grueso de la ciudadanía sufra o disfrute según sea el caso, para nada por suerte o azar, porque todos somos actores políticos, cuántos con cuerda propia, cuántos sin saber en la cuerda de quién están y así hasta que nos quede claro que lo político, por muy bien armado que esté, es tan volátil o tan consistente, como uno sea o no capaz de cambiar y aquí entramos a otro terreno o nivel, si lo que hacemos de acuerdo a nuestros propios planes o según los planes del otro o de otros.
Lo cierto, siempre hay un parte aguas, en política, economía, sociedad, cultura, etc. y por eso es mejor echarle ganas para influir, hacer y operar con un plan o varios, sea propio o de otros, institucional, local, regional, estatal o global, etc. que carecer de él o estar incluido como objeto en el operar del plan de otros. No somos cosas, sólo se tratar de decir: procuremos lograr, operar, con consistencia más de seres que de objetos, primera condición para ser dignos portadores de la humanidad, sociabilidad, politicidad, etc. Así estamos en condición, je, je, de condicionar la sociedad, la cultura y el mundo, o sucederá al revés y seremos condicionados por el mundo, la sociedad, la cultura etc. Por eso uno se educa, estudia y la razón no es nimia: no dejarse influir, ni sólo resistir a la banalidad ofrecida como cultura o sapiencia, sino insistir en ejercitar la libertad para pensar, actuarla al informarse, analizar, el celular, la tele o el “infinito” almacén que pueden ser las “compus” y uno les pone límites: los que uno tiene y es grave, si no se adquiere y ejercita la nada mala costumbre para experimentar de continuo, procesos de deslimitación; necesarios para apuntar, orientarse a adquirir la novedad; hasta la del propio pensamiento, al que uno hubiera de disciplinar para no incurrir en errores como los que en este momento se cometen contra Néstora Salgado García, quien tuvo el valor de decidir estar en el Primer Debate de aspirantes presidencialistas; realizado por un IFE renovado, tal evento fue lo bastante público como para llegar vía un canal de televisión al que pudo acceder, quien quiso sintonizarlo para ver y escuchar a los más notorios (deseosos) aspirantes a la Presidencia de la República y vaya logro, fueran éstos o no, militantes de un partido político; habrá qué ver, en qué termina tal apertura. Mientras, el ejemplo de una asistente, Néstora, muestra un devenir que no han tenido los demás: hoy se encuentra al borde del reclusorio por una serie de cargos, de los que fue absuelta, ¿en unos?, mientras otros, seguían “vivos”. ¿A quién urge su silencio, su inmovilidad?
La Jornada, mayo 26 del 2018: El proceso judicial contra Néstora Salgado García se reabrió luego de que la Fiscalía General del Estado (FGE) apeló ante el Tribunal Superior de Justicia de Guerrero del auto de libertad de seis causas penales que hace más de dos años le otorgó un juez federal a la candidata de Morena al Senado y ex comandanta de la Policía Comunitaria.
Las causas que apeló la FGE son por secuestro, secuestro agravado y privación ilegal de la libertad; asimismo, homicidio calificado y tentativa de homicidio; también secuestro agravado y privación ilegal de libertad; secuestro agravado y por robo específico y privación ilegal de la libertad.
¿Ser una excelente candidata de Morena al Senado, la perdió? ■

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