Una nueva luz en casa

Una nueva luz en casa

La Gualdra 337 / Río de palabras

 

 

Fui a conocer a Lucas hace un par de semanas. Mi hermana estaba muy contenta con su pequeño en brazos, al igual que mi cuñado. A ambos les brillaban los ojos. Mi padre, por supuesto, debe ser quien más está fascinado con su nuevo nieto, apenas puede ocultar la alegría que se asoma del corazón, aun cuando trata de evitar a toda costa mostrar sus sentimientos. Por supuesto, para mí fue un placer ser recibido en su casa, pues aparte de conocer y cargar a mi nuevo sobrino, me invitaron un delicioso menudo.

Pero lo más fascinante fue ver a Lucas. Ahí estaba tumbado en su cama, experimentando el mundo en que nació con sus tiernas y pequeñas habilidades. Respirando el tiempo otorgado, sin conciencia de todos los momentos y experiencias que le esperan. Un pequeño ser que me hace pensar en lo frágiles que somos los humanos y en lo difícil que debió haber sido para los primeros homínidos sobrevivir a las inclemencias del mundo.

Pero Lucas nace en esta era. Los peligros son diferentes, pero las oportunidades de disfrutar son más grandes. Son tiempos difíciles, pero ¿acaso no lo han sido todos los tiempos de la humanidad? Lo único que queda es enfrentar al destino y salir adelante pese a todo. Lo veo en su cama, tranquilo, observador y sé que será un gran hombre, con ese temple que sólo las grandes mentes pueden llegar a desplegar.

El milagro del nacimiento es la prueba de que hay algo más que la materia en este universo. Una fuerza ordenadora, inconcebible para el materialista, tangible para quien se sabe parte de un gran espíritu. Y digo un milagro porque nuestra existencia es apenas un latido en el eterno pulsar del infinito. La vida de Lucas, la mía y la de todo ser humano es apenas un suspiro; sin embargo, es suficiente para reír, disfrutar, llorar, amar, crear, realizar una serie de cosas que marcarán nuestro paso por el mundo.

Ver al pequeño es ver la perfección: miles de células configuradas en una estructura, formando cadenas óseas, sistemas nerviosos, órganos complejísimos y, lo más increíble, vida, generada a partir de la combustión de oxígeno y desarrollo de los elementos que le conforman. La vida es una chispa de energía que permite a un cuerpo la experiencia de interactuar con lo que le rodea.

Sin duda, Lucas, y de eso estoy seguro, disfrutará en algún momento escuchar The dark side of the moon y llegará a preguntarse sobre la vida; tal vez, como yo, se maravillará al tomar conciencia de su existencia; compartirá con sus tías y con su abuelo buenos momentos, antes de que el tiempo lo alcance y podrá debatir con su madre si la existencia es un milagro o no; si la vida es una causa de un principio científico o tiene un sentido transcendental. La respuesta por lo pronto, querido Lucas, está allá arriba, en las lejanas estrellas que nos contemplan desde la inmensidad.

 

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra-337

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