De amnistía y otros temas (segunda parte)

De amnistía y otros temas (segunda parte)

Analizado el origen del estado de inseguridad que permea en nuestro país, podemos expresar las siguientes conclusiones:
Primero.-El asunto de la marginación social debe atenderse de inmediato tanto por el gobierno federal como por el que encabeza Alejandro Tello. No se omite la urgencia de crear centros de rehabilitación de adictos.
Segundo.- Corresponde a la Fiscalía General del estado, la depuración del cuerpo de policía ministerial para la asignación en tareas de investigación de los delitos, solamente a aquellos elementos con vocación y conocimientos en metodología de investigación científica. Los que no los tengan, encausarlos al estudio.
Tercero.- Ningún gobierno de las entidades federativas, está en condiciones de combatir por sí la inseguridad ni siquiera con el apoyo del ejército, considerando que ha sido el Comando Norte de los Estados Unidos el generador del caos que ha convertido a México en un auténtico “campo de guerra”.
Es por lo anterior que la tarea principal corresponderá al próximo presidente de México. La negociación con dignidad y fortaleza frente al gobierno de los Estados Unidos cuando menos sobre los temas siguientes: El asunto del envío a nuestro país de armas de asalto (a la fecha son más de 200 mil), la salida de territorio nacional de los cientos de agentes de la CIA y la legalización de marihuana para evitar el trasiego de armas por droga.
Es en esa etapa del proceso de pacificación donde tiene lugar la amnistía que propone López Obrador, pues como bien dice Porfirio Muñoz Ledo, la intranquilidad del país “es resultado de la servidumbre que pactamos con la política de seguridad de Estados Unidos en el TLCAN, el ASPAN y la iniciativa Mérida”. Consecuencias que explica Sergio González Rodríguez en su libro “Campo de Guerra”.
Amnistía que significa “sin memoria”, es una figura constitucional prevista en el artículo 73 fracción 23, que faculta al Congreso para conceder amnistía por delitos federales.
Recuerda Muñoz Ledo que el Estado mexicano la decretó: Con Benito Juárez para “olvidar” a los mexicanos apoyadores de la monarquía, con Madero para facilitar la salida de Porfirio Díaz del País y la pacificación, con Lázaro Cárdenas para restablecer la paz social alterada por la revolución cristera y con Luis Echeverría para evitar una conflagración luego de la matanza del 2 de octubre de 1968. Recordamos también la que se dictó en favor del movimiento zapatista recientemente.
Los asesores cercanos a López Obrador proponen otorgar amnistía en general, tal vez con algunas excepciones y en el caso de los cultivadores de marihuana a los que hagan variación de cultivo por otro que sea lícito.
Por mi parte me inclino por el mismo cultivo (marihuana), sólo que despenalizado y que sean los mismos campesinos cultivadores de antes los de ahora, pero con el gobierno como patrón. (Esta propuesta es mía no del candidato de Morena. Aclaración para evitar más infundios contra López Obrador.
Para las conclusiones a que se llegará en esta colaboración, obligadamente haré una breve historia del cannabis o marihuana. Veremos así cuales son las razones de tipo económico (uso textil) por las que el imperio impide el cultivo en México y Centroamérica, pero no internamente en los estados de su Unión, donde al contrario lo fomenta.
El hilo de cáñamo fue visto por primera vez en estas tierras que luego serían la Nueva España en 1519, al arribar a la playa las tres carabelas en que viajaba Cristóbal Colón: La Niña, la Pinta y la Santa María. El hilo de cáñamo forjaba las velas y las cuerdas con una resistencia desconocida.
Enrique Feliciano H., en su libro “República Pacheca” (crónica de la marihuana en México: 1492- 2015), nos ilustra:
En 1530, Pedro Cuadrado de Alcalá del Río trajo a la Nueva España las primeras semillas por encargo de Hernán Cortés, iniciando los primeros sembradíos en 1532 en la casa de descanso de los franciscanos en Valle de Chalco.
Lázaro Cárdenas la legalizó el 17 de febrero de 1940 para promover la industria textil. Amenazado por el gobierno norteamericano con la negativa de dotación de vacunas para los niños mexicanos, abrogó el decreto, creó el Instituto Politécnico Nacional y señaló una gran verdad: sin ciencia ni tecnología los estados no pueden tener soberanía.
Ahora estimado lector, conociendo las tres cualidades de la planta, médico textil y recreativo, haga volar su imaginación (sin darse un huato):
La marihuana es legalizada en México para todos los usos al igual que recién lo hizo Uruguay. Establece el gobierno miles de hectáreas de acceso restringido para ese cultivo y a los seis meses se instalan en la industria del hilo de cáñamo, fábricas de tenis, mochilas, lonas, papel bond, chamarras, pantalones y otros productos, generándose millones de empleos.
Las hojas y flores van a la UNAM donde los químicos harán el extracto de los canabinoles para uso médico. Luego al IMSS y al ISSSTE.
Para uso lúdico o recreativo, se elaboran cigarrillos que serán vendidos en farmacias bajo el control de un padrón de usuarios. El impuesto a este producto va íntegro para la rehabilitación de adictos y,
¡Milagro! Se acaba el trasiego de armas por droga México- Estados Unidos.
Sólo que para todo ello, se requiere un Presidente con la grandeza suficiente para los acuerdos de tú a tú con el imperio. ¿Ya sabes quién? ■

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