Trabajan en la informalidad empleados de la construcción

Trabajan en la informalidad empleados de la construcción
Trabajan con dedicación para mantener a sus familias FOTO: ANDRÉS SÁNCHEZ

Tienen salarios bajos, no les pagan horas extras, carecen de seguridad social o algún tipo de prestación

 

Con salarios bajos, sin pagos de horas extras, sin seguridad social ni algún tipo de prestación laboran los trabajadores de la construcción. Entre ellos, don Luis, quien ha dedicado más de 35 años de su vida a trabajar en este sector. Y cuenta orgulloso que ha trabajado en la edificación desde sencillas viviendas, hasta grandes proyectos de casas, grandes, pequeñas y de manera independiente.

A pesar de los riesgos, don Luis disfruta su trabajo, sabe que tiene que esforzarse y actualizarse en diseños de casas, y que entre más rápido haga su labor, más rápida será su retribución. Asegura que en su trayectoria no ha sufrido algún accidente de gravedad, con excepción de algunas cortadas, dedos quebrados.

Cuando eso pasa, don Luis deja pasar las lesiones. Solamente cuando se quebró una pierna dejó de trabajar un par de semanas. Y tuvo que atenderse en el Hospital General, pues no cuenta con seguridad social.

“Hace unos años mi hija tuvo una caída de un caballo, y requería una operación. Como no tengo Seguro Social, pues la tuve que llevar al general. Cuando alguien se me enferma la llevo a una similar o al general”, dice Luis.

Para don Luis, dentro de los principales riesgos que existen en la construcción es cuando se trabaja a grandes alturas, porque existe el peligro de caer por falta de equilibrio o electrocutarse con los cables de energía eléctrica.

Aunado a esto, debe sobrellevar un bajo salario y largas jornadas de trabajo. Me gusta agarrar ‘jalecillos’ aparte. Cuando es con constructoras es más difícil, porque independiente puedo sacar poquito más. Y gano lo que quiero”, afirma.

Aseguró que el trabajo para los albañiles es aún más difícil que para un obrero, sin embargo, en el oficio nunca se deja de aprender. Ahora sus tres hijos siguieron sus pasos y ya le ayudan a hacer trabajos independientes.

“Mi hijo el más chico tiene 17 años, él no quería trabajar, se le hacía pesado. Pero se casó y tuvo que entrarle. Mis otros hijos se encargan de hacer trabajos cuando yo ando ocupado, pero ellos ya saben qué hacer porque les enseño bien”, asevera Luis.

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