Chapulines

Chapulines

La política sabemos, es sucia, llena de inmundicia. La gran mayoría de quienes viven de ella y en ese ambiente se desenvuelven, carecen de escrúpulos, de ética y de autoridad moral. Anteponen intereses particulares a los populares, hacen todo lo posible por mantener sus cargos, se enquistan y logran perpetuarse, para no perder los altos ingresos económicos que reciben vía sueldos, prestaciones y gastos de muy diversa naturaleza: viajes, viáticos, celulares, automóviles, gasolina, comidas y eventos… lo que resulta un agravio para la población mexicana. Y aquí, se incluyen los integrantes de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial en todos sus niveles, desde el presidente de la República, secretarios de Estado, gobernadores, presidentes municipales, regidores, ministros de la SCJN, magistrados del TJEPJF y de los tribunales electorales de los Estados, igualmente de los tribunales superiores de justicia, consejeros del INE y de los Institutos electorales de las entidades federativas. Los así privilegiados, jamás querrán abandonar sus cargos de manera conforme una vez llegado el término de su conclusión.
Sin embargo, el tema de esta colaboración se refiere, por ahora, sólo a los integrantes del poder legislativo.
Nos encontramos en la etapa de pre campañas del proceso electoral que permitirá la renovación del poder ejecutivo y legislativo de la Unión y de algunas de las 32 entidades. Los partidos cuentan con pre candidatos para ocupar la silla presidencial. También se encuentran en la selección de los candidatos.
Bajo estas circunstancias, las disputas al interior de esas organizaciones son fuertes porque sus militantes que aún ocupan cargos, desean a toda costa ser tomados nuevamente en cuenta, de lo contrario, se presentan luchas entre ellos y destrucción. Llegan incluso, a la renuncia de su militancia, después de que vivieron y comieron gracias a ella. ¿Traición?
Son personas conocidas como “chapulines”
¿Por qué hago referencia a una traición? Recordemos que una organización para ser registrada como partido político nacional, entre otros requisitos, deberá formular una declaración de principios y en congruencia con ellos, su programa de acción y los estatutos que normen sus actividades. El primer documento, contiene el respeto al orden jurídico; los principios ideológicos de carácter político, económico y social que postule; la autonomía y la obligación de conducir sus actividades por medios pacíficos y por la vía democrática. Por obvias razones, los ciudadanos afiliados a ellos, deben conocerlos, aceptarlos y acogerse a los mismos.
De esta forma, cada uno de los partidos tiene su propia ideología que los hace diferentes y les otorga una característica muy particular. Así ha sucedido desde el siglo XIX con el establecimiento de la República cuando surgen los primeros partidos: el liberal, que enarbolaba la lucha por un país de cambios, ideológicamente libre, sin prejuicios y sin sumisión a otros poderes ajenos a los del Estado mexicano. El conservador, que negaba cambios para nuestro país, cuyo objetivo era mantener un estatus político inalterable. Aunque posteriormente se registraron innumerables partidos, siempre han existido los liberales y los conservadores.
Pero, no habría tiempo para comentar sobre Historia de México, esto viene a colación porque ahora, en pleno siglo XXI existen muchos partidos políticos con declaración de principios diferentes y que en su oportunidad, postularán candidatos, con exclusión de los independientes. Así encontramos al PT, PANAL, PRI, MORENA, ENCUENTRO SOCIAL, PAN, PVEM y otros. Algunos en auge, otros en completo desprestigio, unos de con registro reciente y desde luego los primeros que históricamente lo obtuvieron como EL PAN y el PRI. De ellos encontramos a los de ideología liberal y a los de ideología conservadora. Por eso, los principios contenidos en la declaración de cada uno son totalmente opuestos. Imagine usted los del PAN y los del PRD: o, los de este con los de MORENA, o los de éste con los del PRI.
No obstante, casos de chapulines son muchos y se presentan cotidianamente. Dos han llamado la atención porque además, semejan una posibilidad de ¿“dinastía o monarquía mexicana”?
Durante la semana que concluye una senadora panista de nombre Gabriela Cuevas, renunció a ese partido cuando no fue tomada en cuenta para ocupar nuevamente un cargo de representación, y, sin el menor escrúpulo se afilia a MORENA. Para mayor sorpresa esta señora resulta ser prima de Juana Cuevas, esposa del pre candidato priísta José Antonio Mead Kuribreña, e igual parentesco tiene con Fernanda Cuevas esposa de Alfredo del Mazo, actual gobernador también priísta del EDOMEX.
Igual sucedió con la señora Margarita Zavala la esposa del ex presidente panista Felipe Calderón. Al no ser considerada por su partido para ocupar la más alta magistratura del país, como sucesora de su esposo, pretende lograrlo por la vía independiente.
Ambas, con militancia de aproximadamente dos décadas. De la primera, la ciudadanía carece de alguna referencia y para la segunda, hay un repudio generalizado en el país por ser esposa de uno de los peores presidentes de México, según registra la historia reciente de nuestro país, al haber iniciado una guerra interminable que mantiene en un baño de sangre a todo el territorio nacional.
¿Hay escrúpulos en los dos casos? No. Tampoco ética ni autoridad moral.

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