El Sistema Estatal Anticorrupción: incubación lenta y maltrecha

El Sistema Estatal Anticorrupción: incubación lenta y maltrecha

El tema de la corrupción es delicado y debe cuidarse en extremo, porque una virtud indispensable para el éxito es la credibilidad. Sin ésta es muy difícil que progrese, y entiéndase que ‘credibilidad’ no es un rasgo de la subjetividad de la población, sino un indicador objetivo de que las cosas se han hecho con transparencia y pulcritud. Y un dispositivo institucional que pretenda combatir la corrupción que no esté garantizado por estos dos rasgos (transparencia y pulcritud) está destinado a reproducir vicios que terminará por llevar el esfuerzo al fracaso. Entendemos que crear no un órgano o un programa, sino todo un sistema que prevenga y castigue los actos de apropiación privada de lo público, no es tarea sencilla. Un sistema tiene varios componentes que deben conformar unidad, y lograr tener todas las piezas (primero) y luego hacer que funcionen (después) es una tarea ardua. Por ello mismo, cada paso debe cuidarse y realizarse con pulcritud, de esta manera es seguro avanzar al siguiente paso con certeza. Pero el proceso de conformar el Sistema Anticorrupción en Zacatecas ya tiene algunas manchas que no son menores.
En diciembre pasado se nombraron los magistrados del Tribunal de Justicia Administrativa, en el cual se integró un familiar del gobernador, mostrando problemas con la separación de intereses, que por obvias razones es una mala medida. Falta que los Órganos Internos de Control (OIC) de todas las dependencias también se integren y capaciten, y observamos que tengan las condiciones mínimas para operar; sin embargo, las posibilidades de tener equipos de investigación de los OIC son mínimas bajo el argumento de insuficiencia presupuestal. La duda aquí es si se trata de una manera de inhibir la investigación o no. Desde julio del año pasado quedó aprobada la Ley Estatal del tema y poco tiempo después lo fueron las leyes reglamentarias, como la ley de fiscalización y la de justicia administrativa. Por ello, no se explica el retraso para integrar la fiscalía general y la fiscalía especializada contra la corrupción. Desde julio de 2017 a enero de 2018 ha transcurrido tiempo de más para integrar las fiscalías, pero nada ocurre al respecto. ¿Por qué? Si es un tema de primer orden o prioridad, no se explica por qué el estancamiento del caso.
La última irregularidad se refiere a la conformación del Comité de Participación Ciudadana (CPC) del sistema anticorrupción. Los electores tuvieron desacuerdo en torno a un caso (Liliana Candelario) por un requisito incumplido. Podían tildar de rigoristas a los que señalaron dicha improcedencia, pero justo lo que decimos arriba es la necesidad de pulcritud en el proceso para evitar que los cuestionamientos manchen el sistema. Estamos apenas en la parte de creación de las piezas del sistema, falta que empiece a funcionar. Y como sabemos, los mayores problemas surgen en la implementación, cuando el sistema esté en funcionamiento. La pregunta es, ¿cuándo ocurrirá tal cosa? Si se cumple el pronóstico de la Función Pública de que en marzo se tendrán todos los órganos principales del Sistema Estatal Anticorrupción, tendremos hasta finales de 2018 para ver si el SEA tiene expectativas serias de cumplir con su cometido o no. Mucho tiempo, dudas e incertidumbre para esta urgencia social: incubación maltrecha.

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