El negocio de calzado La Colegiala abrió sus puertas a los zacatecanos en 1984

■ Se caracteriza por ofrecer marcas renombradas en zapato de tipo ortopédico y colegial

■ El respaldo de varias instituciones educativas poco a poco fue dando a conocer el comercio

En la calle Víctor Rosales, en el primer cuadro de la ciudad de Zacatecas, inició uno de los negocios de calzado clásico más reconocido por locales llamado La Colegiala.

Éste inició cuando hace 34 años, Francisco Javier González Varela y su familia tuvieron la oportunidad de arrendar un pequeño negocio de calzado y aunque no fue fácil, la paciencia y la constancia lograron conquistar a los clientes.

El señor Francisco es originario de la ciudad de Guadalajara, Jalisco, pero avecindado en Zacatecas desde hace 43 años. Tiene el título de ingeniero agrónomo y trabajó muchos años en el Cbta 88 del municipio de Ojocaliente.

Al ver que crecía su familia y que tenía que darles estudios a sus hijos, se dedicó a la venta de calzado, pero decidió darle un plus a su negocio y dar un servicio especializado a sus clientes, ofreciendo marcas renombradas en zapato de tipo ortopédico y colegial.

Desde 1984 a la fecha, se encuentra en un local en la calle Víctor Rosales, el cual alquila desde entonces. Cuenta que lo consiguió gracias a la familia Domínguez Ibarra, propietarios del inmueble.

Desde 1984 a la fecha, se encuentra en un local en la calle Víctor Rosales

En esta zapatería los menores reciben un trato especial. Se les mide el pie y dependiendo de sus características morfológicas, se les aconseja cuál es el calzado más adecuado para cada momento y edad.

De acuerdo a las líneas que ha manejado, la misma clientela le marcaba sus necesidades y se encargaba de conseguir un sinfín de mercancía, como zapatillas para ballet, teatro, zapatos para danza folclórica, así como mercancía de temporada, cuando hace calor, pues pone a la venta huaraches o sandalias. En temporada de invierno, las botas son lo que prefieren los zacatecanos para mitigar el frio.

Francisco cuenta que desde el inicio había otras zapaterías pero La Colegiala fue la pionera y de las primeras en ofrecer calzado infantil, el cual era muy solicitado cada inicio de ciclo escolar. Tanto zapatos como tenis para las actividades deportivas.

Asimismo, con el respaldo de varias instituciones educativas, poco a poco se fue dando a conocer, pues recomendaban el calzado especial de su negocio, ya que era resistente y le evitaba a los padres de familia gastar en zapatos hasta dos veces por año.

Además, en otras zapaterías no se ofrecía calzado especial para niños con problemas por de pie plano. Esa era otra exigencia de padres de familia que necesitaban calzado especial para sus hijos.

El calzado lo traía de la ciudad de León, Guanajuato, y otras líneas comerciales de Guadalajara. Pero 80 por ciento de ese calzado que trae de la ciudad tapatía está confeccionado en León.

Francisco Javier González Varela y su familia tuvieron la oportunidad de arrendar un pequeño negocio de calzado, así fue como comenzó a trabajar en la zapatería

Tomando en cuenta como han cambiado los estilos de vida, y que existen enfermedades que requieren que el paciente tenga un cuidado en sus pies, ya ha incluido el calzado para personas con diabetes o problemas de circulación en la sangre.

Uno de sus hijos ya abrió una sucursal en plaza de Galerías en la zona conurbada, por la zona de centros comerciales, con la intención de seguir la tradición de la zapatería y llegar a más clientes.

Otro estudió podología y ahora es un destacado especialista en el tratamiento de pies, y otro de sus hijos se dedica a la elaboración de prótesis. Es decir, todos coinciden en carreras afinas al cuidado de los pies y ayudan a dar un tratamiento especializado en el tema del calzado en este negocio.

“Mis hijos estudiaron carreras afines al tema del calzado y éste es importante. Aunado al servicio médico tienen la opción del calzado. A la fecha mucha gente que sabe lo que requiere ‘vamos a La Colegiala’, dicen, la zapatería se recomienda sola”, dice el ingeniero.

Una de sus satisfacciones es que ha podido sacar adelante a su familia gracias a este noble negocio, pues pudo ofrecerles estudio y pudo influir para que eligieran las profesiones que actualmente ejercen.

Además de que han pasado varias generaciones por esta tienda, ya que hay clientes que le cuentan que ahí sus padres les compraban sus zapatos escolares cuando eran pequeños, señala Francisco.

A pesar de que existen centros comerciales que ofrecen calzado, a este negocio no le representa gran competencia, pues los padres de familia siempre buscarán calzado especial para las características específicas de sus hijos.

“Hay abuelitas que traen a sus nietos a comprar zapatos. Y me cuentan que aquí era donde sus papás les compraban sus zapatos. Ahora traen a sus nietos y a sus hijos y eso nos da satisfacción, que la gente nos recuerde a pesar de los años”, dice el propietario de La Colegiala.

 

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