Fieles difuntos

Fieles difuntos

Soy la virgen misteriosa

de los últimos amores

y ofrezco un lecho de flores

sin espina ni dolor

y amante doy mi cariño

sin vanidad ni falsía

no doy placer ni alegría

más es eterno mi amor.

José de Espronceda

 

Para Eunice Sandoval.

Después de un largo ayuno de un año, a las ánimas les truenan las tripas de hambre. El 2 de noviembre, día de San Eudoxio y San Tobías, los fieles difuntos se dan un atracón con una comelitona que sus afligidos deudos les ofrendan, esa noche comerán hasta que les duela la panza y las tripas se les hagan nudo ciego. Esa noche le entraran al platón de calabaza en tacha, la cazuela de asado, el camote, los frijoles refritos con manteca de cerdo, chorizo y queso ranchero desmoronado, los calabazates, la fruta… cañas, tejocotes, manzanas, mandarinas, guayabas… Tamales rojos, verdes, de dulce y sordos… champurrado… la cajetilla de cigarros, la botella de mezcal, o de ron, los platones de arroz a la mexicana con rebanadas de huevo cocido encima, el pan de muerto o ranchero, el papel picado de colores, las olorosas flores amarillas de cempasúchil, Oremos, oremos, el muerto queremos, y no nos los dan… Aunque en vida, los fieles difuntos sólo comieron sopa de fideo, salsa martajada, frijoles de la olla y el altero de tortillas nejas y una Coca-Cola bien grande. Los sábados: tacos de canasta de mole verde, papas, frijoles y chicharrón y unas muertas bien frías. Escuchando cumbias y gruperas todo el santo día. Tres angelitos bajaron del cielo, pidieron el muerto y sí se los dieron… Y ellas, a lave y lave ropa, guisando almuerzos, comidas y cenas, respirando por las noches sudores agrios y tufos a cerveza y grasa aceda. Sin escuchar una palabra amable y engordar y acumular grasa en el cuerpo y amargura en la cabeza y rencor en el corazón. El muerto pide camote, si no se lo dan se le cae el bigote… La viuda pide una ayuda para su criatura… La ofrenda en la sala de la casa, las imágenes de los fieles difuntos… la luz vacilante de las veladoras, el copal quemándose en los ramos de flores, las caras de los deudos haciendo pucheros, gimiriqueando, sorbiéndose los mocos y dándole grandes tragos a los jarritos de mezcal, con los platos rebosantes de comida… Al finalizar el día, en cuantito es ya día 3 de noviembre, una ráfaga de cohetes truena en el cielo del pueblo que se ilumina con los fuegos de artificio. Es costumbre en el pueblo que por cualquier motivo por insignificante que sea se truene harta pólvora… A lo mejor es para distraer aturdiendo a la muerte… A lo mejor… Quién sabe…

 

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra-315_71cm

 

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