EX–TUDIHAMBRE

EX–TUDIHAMBRE

Autora: María de los Ángeles González Alvarado
Zacatecas, Zacatecas, México

 

Desde el centro de la tierra viajaba la Calavera,
pues se disponía a estudiar una carrera,
mas su viaje terminó en un país de tercera,
nación de gran belleza pero con grandes problemas.

Después de búsquedas extensas para encontrar la mejor escuela,
terminó la pobre con un gran dolor de cabeza,
pues era tanto el bullicio de jóvenes en su registro,
que terminó, sólo de ver, agotada y en el piso.

Derecho estudiaría, pues a presidenta aspiraría,
y entre los muertos ella gobernaría,
mas no contaba que a un egresado encontraría,
joven de porte y educación, que su desgracia le platicaría.

Cae de tu pedestal, pequeña y flaca Calavera,
que en esta gran ciudad los sueños te los queman;
seres de apariencia impecable y actitud arrogante
dejan que regales tu trabajo para que ellos traguen.

Estudiante de excelencia me gradué,
y en medio de políticos y dependencias mendigué,
trabajando sin salario y hasta el café les llevé,
y si estás dispuesta y quieres, puedes hasta lavarle los pies.

Es tanto lo que tengo que decir, pero creo es mejor partir.
En un país de tercera no lograrás lo que planeas,
pues entre narizones y copetones, sólo
con ineptitud se progresa, y la excelencia es mejor
no tenerla cerca.

Más vale que te vayas, blanca y lisa Calavera,
porque si no vas a dar las…. gracias,
no te van a dar nada, a menos que seas
familiar, amigo o un reverendo lamesuelas.

Y no se diga de experiencia, es más fácil dar tus costillitas,
y es por ello que tantos taqueros y taxistas.
Y no hablar de justicia, pues quien la maneja
no sabe ni a qué se dedica.

Tantos presidentes, gobernantes y políticos ella vio,
y en medio de tanto analfabeta vomitó.
Y fue tanto el murmullo que provocó
que de coraje toditos se los llevó.

¡Ay! Qué alegría para ese pueblo,
dejó de ser manipulado por ineptos,
pero en el infierno se estaban devorando
cabezas sin sesos.

Después de una gran celebración entre trajes y casimir,
los muertos festejaban vivir ahí,
mas en su honor dedicarían esa noche de festín.
Y en medio del cementerio, la bandera tricolor se elevaba.
Y entre risas y licor, por todos aquellos rezaban,
al momento que otros pobres gritaban
¡VIVA MÉXICO! ¡VIVA EL NEPOTISMO! ¡VIVA DESEMPLEO!

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